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Mirando pasar la vida
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Blog Mirando pasar la vida - Edu Arding

Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 25
    Noviembre
    2011

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    Siempre hubo quien quiso cuestionar la legitimidad intrínseca del sistema de elecciones sosteniendo, contra el viento del tiempo y la inercia de la historia, que un voto de quien poco sabe o se esfuerza, no puede equivaler a un voto de quien sabe o se esfuerza mucho. Y siempre hubo quien rebatió este argumento señalando que en la orilla contraria no había otra cosa que el gobierno de las élites, y que si en un lado surgían sombras en el otro, sencillamente no había luz. La música de la democracia siempre supo arrastrar tras de sí a los humanos que no tuviesen los pies encadenados. Su ética y su estética siempre gustarán a más, que las de cualquier otro sistema.
    Este cronista ocasional nunca ha tenido duda de sus gustos musicales, ciertamente, pero debe confesar que, en ocasiones, tiene dificultades para entender la letra de muchas votaciones. Hablan los diarios hoy, en las páginas que se pueden leer sin echar mano del Valium o del rosario, sobre las elecciones al “Balón de oro”, que si Fulano vota a éste y Mengano al de más allá. Bien estaría si la elección respondiera estrictamente al gusto o criterio de cada cual. No tanto ya, si lo hace a intereses propios o de parte próxima, que poco tienen que ver con el motivo de la votación. Un futbolista no es mejor que otro por ser compañero o rival, ni peor por militar en un club u otro, y sin embargo muchos votantes arriman descaradamente el ascua a la sardina de la que comen. No se les debe censurar solamente a ellos, sino también a quienes les han designado para ello, pues no sería difícil excluir a los allegados. Se perdería glamour en el procedimiento pero se ganaría credibilidad en el sistema. Y eso no es poca cosa, porque se empieza dudar de estos comicios y se empiezan a cuestionar otros.
     En fin, al final, saldrá el sol por donde debe y ganarán los que tienen que ganar, seguramente los mejores. Pero para este viaje no era necesario llevar esas alforjas. Da la sensación de que las sociedades avanzadas, las que han solucionado los problemas de subsistencia y conseguido un considerable nivel de vida para sus integrantes, podían haber avanzado mucho más en los procedimientos de elección por mayoría en todos los ámbitos y circunstancias. Es un camino que merecía mucho la pena haber andado.

     

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