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Mirando pasar la vida
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Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 20
    Septiembre
    2013

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    Turón bajo la nube

     En la Asturias central y profunda hace ya mucho tiempo que, a lo largo de la cuenca de un hermoso río que alcanza el valle tras descolgarse de los riscos, se fue formando un pueblo que, a lo largo de su historia, no ha tenido otro galardón que la probada laboriosidad de sus gentes...

    Primero, en una agricultura y ganadería de subsistencia, conquistando un prado a la espesura, labrando una tierruca en la llanada y criando una vaquina con esfuerzo... Y mirando hacia el cielo, por si venía el granizo y arruinaba lo sembrado; y tocando madera, no fuera a coger una enfermedad la vaca... Después, llegó el carbón a rescatarlos de la miseria y, aunque bien que cobró su factura en tantas vidas, sepultadas entre escombros, y en la salud de tantos, condenados a respirar sin aire, puso a muchos en camino de una vida mejor... Pero se acabó el carbón (o lo acabaron) y el pueblo se desinfló como un globo al que le hacen un pequeño agujero en su estructura. La gente emprendió el camino de la diáspora, a buscarse la vida donde sea, y solo unos pocos aguantan en el valle. Allí van resistiendo: los mayores, con la pensión; y sus hijos con lo que sobra, si es que algo sobra...

    Turón es un conjunto de parroquias y poblados que nunca se sintieron ni quisieron separados. La gente iba a misa a la iglesia que tenía más a mano, como iba al chigre que mejor le parecía, o al cine en que ponían la película que más le interesaba; y tanto si tenían su casa colgada de las laderas de un monte, en la solana o en la sombría, como si la tenían en los márgenes de la carretera, cerca de la entrada en Figaredo, en el núcleo central de La Veguina, o arriba, en el mismo Urbiés, se sentían de Turón y así lo proclamaban con un  sentimiento propio de los que se encuentran a gusto con su origen... Pero, ahora, una nube impulsada desde la Administración está empeñada en oscurecer la identidad del pueblo. Hace años que la burocracia traduce haber nacido en Turón por haberlo hecho en Mieres, y eso duele a mucha gente... pero conviene explicar un poco ese dolor, para diferenciarlo bien de ésos de los que se quejan otros que defienden intereses económicos travestidos de identidades nacionales y postulan como terapia separatismos varios, mientras negocian contrapartidas. Turón se encuentra muy bien a la distancia que está de la capital del concejo y no pretende estirarla para nada; no es un asunto de separación de nadie, sino, al contrario, de unión entre sus aldeas, barrios y gentes en una identidad común, conservada desde los primeros pobladores del valle, que se ve estúpidamente amenazada por una cuestión burocrática cogida por los pelos, que además nadie parece saber explicar con fundamento.

    Hace muchos años que este cronista ocasional tiene por cierto que estamos gobernados desde el desacierto y la trampa; y dado que no pueden ser incompetentes ni ingenuos todos los dirigentes que en este mundo han sido, deben forzosamente de existir razones de peso de intereses, influencias e imposiciones que los llevan y llevaron a escribir tan torcidos los renglones de su paso por la gestión pública. Algunas razones de ésas se ven enseguida; otras, con el tiempo, van asomando la oreja por algunas cuentas en paraísos fiscales... Sin embargo, por mucha imaginación que le echa a este asunto no acierta a comprender qué lleva a quien gobierna a tamaño desafuero...  

     

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