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  • 12
    Junio
    2015

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    corrupción promesas pobreza energética deshaucios

    Ahora toca gobernar

    El sábado finaliza, ya veremos cómo, el proceso de constitución de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, y comienza lo difícil: gobernar. En medio de una situación de reducción del déficit, impuesto por la Unión Europea, las promesas de más y mejores servicios, acompañadas de otras promesas de reducción de impuestos son algo más que la cuadratura del círculo: son incumplibles.

    Esto forma parte, lamentablemente, de lo habitual, pero esta no es “una vez más”; ahora se se ha apostado por el cambio en serio, y no se comienza demasiado bien. Los prolegómenos recuerdan demasiado a la transición y al politiqueo más rancio: cenas, cambios de cromos, odios atávicos, utopías y un largo etc. que hace que los Arriolas de turno se froten las manos, pensando que queda poco tiempo para hacerlo bien, pero mucho para hacerlo mal. Sí se suma a todo eso la prensa poco proclive al cambio, el IBEX 35 y los periodistas nada afines a lo que ha venido, tenemos un camino que necesita pilotos de Fórmula 1 para llegar al final del recorrido.

    Al parecer la sociedad española ha evolucionado, ya no se toleran muchas cosas y los dirigentes tienen que percibir tanto el hartazgo ante determinadas situaciones, como el deseo de cambio. Siempre habrá corrupción, y eso se sabe, pero lo que ya no se admite es el compadreo y las disculpas. Se pide contundencia ante ella llevando a cabo eso que se llama tolerancia cero.

    La deuda pública en España está en máximos históricos- prácticamente el 100% del PIB- y admite ya pocas bromas. Cualquier mejora de los servicios públicos que sean competencia de las Comunidades Autónomas o de los Ayuntamientos, y que recaigan de modo directo sobre los ciudadanos, tendrán que venir de la lucha contra la corrupción y el fraude fiscal, de las mejoras de gestión del propio servicio, de ahorros en otros servicios ineficientes y de reasignación de prioridades-no hay para todo y hay que decidir en donde se gasta-.

    Subir impuestos, o tasas que es lo mismo con otro nombre, está, según el programa electoral, descartado, pero ya veremos sí se cumple; eso puede ser perdonado, sí se perciben mejoras en los servicios y siempre que la guillotina administrativa corte el suficiente número de cabezas, tanto del pasado como del presente. Es decir, como los romanos: se ofrece el circo de los sinvergüenzas en la picota y a cambio se pide el pan de la subida de impuestos. Además puede traerse a colación lo de la herencia recibida, todavía colea la del 2011.

    Según el refrán el infierno está lleno de buenas intenciones y propuestas, como la de creación de un banco público en alguna Comunidad o Ayuntamiento, puede hacer bueno el refrán de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Lo de las Cajas de Ahorro aún pervive, tanto en la memoria como en nuestros bolsillos. Crear organismos no es gestionar.

    La pobreza energética, es decir la falta de luz, de agua y de gas en una vivienda por imposibilidad de pagarla, es un problema social grave, y debe de tratarse como tal mediante programas de lucha contra la pobreza. Las compañías suministradoras de esos servicios no pueden actuar con la prepotencia con que lo hacen y tienen, por grado o por fuerza, que colaborar en la solución de este problema, que no es algo provocado por ellas. No es razonable pedirles, de modo general, que no cobren lo que sirven, pero tienen que colaborar.

    Lo que sí tiene que terminar es el espectáculo, impropio de un país miembro de la UE y potencia económica de nivel mundial, de familias lanzadas a la calle en medio de un espectáculo de policías, bomberos, manifestantes, TV,s, lágrimas y violencia que nos descalifica como sociedad. Es evidente que la seguridad jurídica exige que quien no paga el alquiler, o los plazos de la hipoteca, no puede continuar en esa vivienda, salvo acuerdo de las partes. Pero no puede dejarse a nadie a la intemperie sin ofrecerle una alternativa, y en eso los Ayuntamientos, y las Comunidades, se la juegan. Cumplir la ley y ser una sociedad con justicia social tiene que hacerse compatible.

    Es de suponer que el Gobierno de la nación, responsable de mantener la actual ley hipotecaria, y los Ayuntamientos y Comunidades, con nula o escasa sensibilidad ante los desalojos y los desahucios sin alternativa, hayan sacado alguna conclusión de lo ocurrido en estas elecciones, que han aupado a la segunda ciudad más importante de España a una conocida activista antideshaucios.

     

     

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