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  • 01
    Agosto
    2015

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    Solidaridad reparto capitalización

    Algo más sobre Seguridad Social.Cuentas nocionales

    Un sistema de Seguridad Social como el que tenemos se basa en una cuádruple solidaridad: intergeneracional, ya que las cotizaciones de los trabajadores en activo soportan el peso de las pensiones de los no activos; interterritorial, puesto que existe una sola caja para todo el territorio nacional;  de afiliación, por ser indiferente la situación económica del régimen de adscripción (general, autónomos etc.) para el cobro de la pensión y entre trabajadores al estar limitadas las pensiones máximas en beneficio de las restantes.

    El principal problema que a presenta actualmente nuestro sistema de pensiones viene dado por la insuficiencia de los ingresos de los cotizantes para cubrir las pensiones de los no activos, lo que obliga a recurrir al Fondo de Reserva y a las reservas de las Mutuas. El numero de activos tiene importancia, y mucha, pero lo decisivo es cuanto aportan. Con trabajadores “pobres”, no puede, en un sistema de reparto, haber pensionistas “ricos”. Según los últimos datos, el porcentaje que representa la pensión respecto al último salario sigue bajando, ya ha alcanzado el 72-73%, pese a lo cual, y a la práctica congelación de su importe (incremento del 0,25% en los dos últimos años), existen dificultades de tesorería.

    Básicamente existen dos sistemas obligatorios de Seguridad Social públicos: el de reparto, que es el nuestro, y el de capitalización en donde las cotizaciones van a una cuenta gestionada por una entidad, pública o privada, y al llegar el momento de la jubilación el pensionista tendrá acumulada una cantidad que podrá cobrar de una vez o distribuida a lo largo de su vida. En nuestro entorno lo habitual es un sistema de reparto, aunque varios países han optado por un sistema híbrido que es el de cuentas nocionales.

    En Suecia, país que cuenta con este sistema de previsión social, se combina la cotización, que es del 18,5%, destinando el 16% a la cuenta nocional y el 2,5% restante a un plan de pensiones individual. Tiene por tanto un sistema mixto que combina reparto y capitalización, ambos de manera forzosa; quedaría un tercer pilar, de carácter voluntario, constituido, como en nuestro país, por los planes de pensiones individuales y/o con aportación empresarial. El dinero que destina a la cuenta nocional lo deposita el Estado en uno de los cuatro fondos de reserva que tiene el sistema público de pensiones.

    En el sistema de cuentas nocionales cada trabajador, cuando comienza su carrera laboral, se le abre una "cuenta virtual" en la que se van acumulando las cotizaciones que realice. Cuando llegue el momento de la jubilación, la Seguridad Social le informará de cuánto ha logrado acumular, y esa cantidad se convertirá en un derecho que se irá devengando, al llegar el momento de la jubilación, durante el resto de su vida. Este sistema figura en el programa electoral de Ciudadanos.

    Los trabajadores sabrán cuánto han aportado y tomarán sus decisiones, sobre su vida laboral y sobre cuándo jubilarse, aunque existe una edad mínima, que en caso de Suecia está en 61 años. Las pensiones saldrían del debate político, porque la prestación ya no dependerá de la decisión del Gobierno de turno, sino del ajuste de los parámetros del sistema. En estos momentos, la mayoría de los ciudadanos reconoce que no sabe cuánto cobrará cuando se jubile, al estar condicionada su pensión por muchos factores, no siendo los menores los de carácter político o electoral.

    El rendimiento de las cantidades aportadas, en el sistema de cuentas nocionales, se calcula de acuerdo con una fórmula fijada por la ley, respecto a la cual existen diversas opciones. Pueden ser la tasa de crecimiento del PIB, de los salarios medios, de los ingresos por cotizaciones, etc. En Suecia, Italia y Polonia el rendimiento de las cuentas fijado por el gobierno depende del crecimiento de la productividad y del PIB.

    La pensión se calcula dividiendo el valor acumulado en la cuenta de cada trabajador por un divisor en el que juegan la esperanza de vida, la edad de jubilación y un tipo de interés técnico; en román paladino se trata de un cálculo actuarial.

    En resumen las características de este sistema son:

    -        Es un sistema  de reparto y no de capitalización. En algunos países hay una parte de capitalización obligatoria.

     -        La pensión debe de ser proporcional a las aportaciones realizadas a lo largo de toda la vida laboral. Puede existir un complemento a mínimos con cargo al Estado.

     -        La edad de jubilación ha de ser flexible, pero dentro de unos límites

     -        La pensión se basará tanto en las cotizaciones aportadas, junto con su rendimiento, como en la esperanza de vida a la hora de jubilarse. Es decir un cálculo actuarial.

    Con este sistema se mantendría la solidaridad intergeneracional, al tratarse de un sistema de reparto, pero desaparecerían las solidaridades debidas al territorio, a la afiliación y la limitación de las pensiones máximas. También carecería de sentido abonar con cargo al mismo cualquier prestación no contributiva, que debería de hacerse con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.

    Naturalmente si se decidiese dar el paso hacia este sistema tendría que existir un período transitorio relativamente largo.

     

     

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