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  • 07
    Julio
    2015

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    deuda corralito rescate préstamos euro.

    Algo sobre Grecia

    Imaginen un país en donde se de la corrupción de la Comunidad de Valencia, la picaresca de lo sucedido en Andalucía, el saqueo de fondos públicos llevado a cabo en Cataluña, el caciquismo de Galicia, el latrocinio de guante blanco de Madrid, con una clase dirigente más preocupada por enriquecerse que por gobernar y dirigir, con una población acostumbrada a capear el temporal sacando de paso lo que pueda, y con unas estructuras administrativas y de gestión impropias de un país de la Unión Europea. Ese país es muy parecido a la Grecia de nuestros días.

    La peor parte de ese desastre la lleva, como sucede siempre, la población del común. Esa misma población que hace cola en los cajeros automáticos, y en los bancos, para sacar un poco de lo poco que tienen para intentar sobrevivir al desastre, a donde una cleptocrática clase dirigente los ha conducido. Los responsables de la situación, que viene de muy atrás, tienen sus caudales a buen recaudo y pueden disponer de ellos sin necesidad de colas.

    Algunos países iberoamericanos con clases dirigentes tan pésimas como la griega, y con indicadores sociales parecidos, tienen la ventaja de disponer, como sucede en Argentina y Venezuela, de recursos naturales abundantes que tapan, hasta donde pueden, los efectos de la mala gobernanza; Grecia no tiene esa suerte. Por supuesto que los recursos naturales ayudan al desarrollo y a la riqueza de un país, pero no son el elemento nuclear como lo demuestran los casos del Reino Unido y Japón, en donde los mejores recursos naturales son la materia gris y una clase dirigente a la altura de la tarea que le corresponde.

    La pregunta es ¿ahora que? Como no parece posible la salida del euro, como hay razones de geoestratégia global, como los acreedores quieren recuperar la totalidad, o al menos una buena parte, de lo ya prestado, y como hay una cierta dosis de idealismo en la idea de Europa habrá un arreglo. Además es bien sabido que si debes mil tienes un problema, pero si debes un millón tienen un problema.

    Se darán nuevos préstamos a Grecia, como un nuevo rescate o bajo cualquier otra fórmula, tal vez se produzcan algunas quitas de lo ya prestado, y se impondrán duras condiciones al país para conseguir un superávit primario - es decir que los ingresos del país superen a los gastos sin tener en cuenta para este cómputo los intereses de la deuda- que permita, con el tiempo y una caña, recuperar, ya se pueden imaginar a costa de quien, todo lo que se pueda.

    Le toca gestionar a Syriza la herencia que han dejado tanto los conservadores como los socialdemócratas griegos, responsables al alimón de la situación actual país. Syriza lleva al frente del Gobierno cuatro meses, y de momento solamente cabe imputarles haber prometido en la campaña electoral lo que ahora no puede cumplir. Ha tenido un triunfo político claro, pero después de los fastos del referéndum, y sin tiempo para saborear la victoria, viene la negociación a cada de perro con los socios comunitarios y con el FMI, la pervivencia del corralito, la escasez, el paro, la pobreza, las privatizaciones, las ventas de todo lo vendible para pagar las deudas, las promesas incumplidas, el desengaño de la población y un largo etcétera. Es decir gobernar un país machacado por la historia y por sus dirigentes.

     

     

     

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