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  • 23
    Enero
    2015

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    Mutuas

    Algo sobre la nueva Ley de Mutuas

    El Boletín Oficial del Estado publicó, el pasado día 29 de diciembre, la Ley 35/2014 por la que se modifican diversos aspectos relativos a las antes llamadas Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales, que pasan a llamarse Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social. Estas Entidades, de naturaleza privada, se nutren de dinero público, procedente de las cuotas de la Seguridad Social, que por contingencias profesionales- accidentes de trabajo y enfermedades profesionales- aportan empresarios y trabajadores.

    Aunque las modificaciones introducidas en el funcionamiento, estructura y competencias de estas entidades son importantes, me gustaría referirme, únicamente, a dos de ellas: las retribuciones de sus directivos y la creación de la Reserva Complementaria.

    En cuanto a las retribuciones de sus directivos señala, en resumen, que deben ajustarse al régimen retributivo de los máximos responsables y directivos del sector público empresarial (Real Decreto 45172012).Esto supone una escala que va desde los 110.000 euros/año, para las Mutuas del Grupo III, a los 210.000 euros/año para las del Grupo I.

    Estas retribuciones superan, en todos los casos, a las que perciben los máximos responsables de las Entidades Gestoras y Servicios Comunes de la Seguridad Social. Se da, nuevamente, el caso de que las retribuciones de los directivos de las Entidades tuteladas (las Mutuas Colaboradoras de la Seguridad Social), tienen retribuciones mayores de las de los directivos de las Entidades Gestoras y Servicios Comunes de la Seguridad Social, encargados de tutelarlas. Esta, digámoslo así, generosidad con directivos de Entidades privadas se hace con dinero público, las cuotas que pagan empresarios y trabajadores para accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. En fin un ejemplo, nada ejemplar, de colaboración público-privada.

    Además se establecen indemnizaciones por extinción de la relación laboral, planes de pensiones y seguros, pero eso sí, dentro de los límites que los Presupuestos Generales del Estado establezcan en esta materia para el Sector Público.

    Visto lo visto no parece que los directivos de las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social, entidades privadas, tengan motivos, razonables, para sentirse maltratados por las disposiciones públicas que, retributivamente, les afectan. Claro es que respecto a la situación anterior, que algunos definirían como de barra libre, sí pueden sentirse algo defraudados.

    Desde hace ya tiempo la Intervención General de la Seguridad Social viene ejerciendo labores de control sobre la actividad de estas Entidades. En la Audiencia Nacional se están dilucidando las reclamaciones económicas, realizadas por la   Intervención General de la Seguridad, como consecuencia de las auditorías realizadas a algunas Mutuas. Las cantidades reclamadas, que las Mutuas afectadas han recurrido, suponen bastantes millones de euros.

    Como no es posible dejar de ser objeto de control, estamos hablando de dinero público, y en previsión de que los futuros controles vuelvan a poner, otra vez, de manifiesto errores, anomalías e incidencias merecedores de reembolso y/o sanción, la Ley 35/2014 crea un fondo , llamado Reserva Complementaria ( artículo 75 bis.1b ), dotado, claro está, con dinero público proveniente de las cuotas de la Seguridad Social “   cuyos recursos se podrán destinar al pago de excesos de gastos de administración, de gastos procesales derivados de pretensiones que no tengan por objeto prestaciones de Seguridad Social y de sanciones administrativas, en el caso de que no sea necesaria su aplicación a los fines establecidos en el artículo 75.3 “ El artículo 75.3 se refiere al mantenimiento del nivel mínimo de la Reserva de Estabilización.

    Es decir, traducido a román paladino, como no es posible  quitarse de encima los controles, creamos un fondo, con dinero público, para que soporte los errores, y horrores, producidos por determinados comportamientos, o por insuficiencia gestora, de los directivos de las Mutuas.

    Todo a la vez muy viejo y, por lo que se ve, muy actual.

     

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