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  • 30
    Julio
    2015

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    futuro Reformas contributividad alternativas

    Algunas cuestiones sobre la Seguridad Social.

    La euforia económica de estos días, motivada por las buenas cifras de crecimiento económico, y los regalos preelectorales no pueden hacernos olvidar otras cifras preocupantes relacionadas con la Seguridad Social. Afortunadamente ha habido un incremento importante de las afiliaciones (del orden del 3,5%) pero, siempre hay algún pero, la recaudación ha subido una cifra próxima al 1,5%; es decir las cotizaciones son bajas y propias de un sistema económico low cost. Con este modelo de crecimiento económico la Seguridad Social, que financió a través de las Mutualidades Laborales una parte de las instalaciones industriales del extinto INI y también a la sanidad pública hasta 1999, tiene problemas; ha necesitado, en tres años y medio, 43.000 millones provenientes del Fondo de Reserva y de los fondos de reserva de las Mutuas. Quedan 39.500 millones en el Fondo de Reserva que, sí las cosas no cambian, darán para muy poco.

    La Seguridad Social que ha financiado históricamente, cuando sus arcas estaban en buen estado, cosas que no eran de su estricta competencia necesita volver a su origen y ser un sistema totalmente contributivo, o dicho de otro modo dar solamente a los que dieron. Esto supone que, como ya pidió hace tiempo el Pacto de Toledo, las pensiones de viudedad, orfandad y a favor de familiares pasen a ser abonadas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE), y la cosa no es baladí ya que suponen 19.200 millones de euros. También cabe reformarlas a fondo.

    El complemento para mínimos que es el importe añadido a la pensión que correspondería percibir, aplicando las normas establecidas, para que nadie, que no tenga otras fuentes de ingresos, perciba una pensión inferior a la mínima, ya se abona con cargo a los Presupuestos Generales del Estado al considerar que se trata de una acción de carácter social y no contributiva, claro está que añadir a los PGE casi 20.000 millones no es lo mismo.

    La Seguridad Social siempre ha sabido anticiparse a las crisis, y en este trance también ha sido así, pero la profundidad de esta recesión, y nuestro modelo de crecimiento, está cuestionando la gradualidad de los cambios introducidos por la Ley 27/2011. A grandes rasgos son:

    Edad de jubilación:

    La edad de jubilación de los trabajadores que acumulen la carrera laboral completa, es decir haber cotizado 38 años y 6 meses, será a partir de los 65 años.  Para el resto la edad de jubilación se fija en 67 años.

    El paso de 65 a 67 años se aplicará progresivamente en el periodo comprendido entre 2013 y 2027, con un ritmo de un mes por año hasta 2018 y de dos meses por año desde 2019 a 2027.

    Período de cómputo para el cálculo de la pensión:

    El periodo de cálculo de la base reguladora de la pensión pasará de 15 a 25 años. La elevación se realizará gradualmente a razón de un año desde 2013 a 2022.

    Escala de cálculo para acceder al 100% de la base reguladora de la pensión:

    La escala evolucionará desde el 50% de la base reguladora a los 15 años hasta el 100% de la base reguladora a los 37 años con una estructura totalmente regular y proporcional

    El paso de la escala actual a la nueva se producirá en un periodo delimitado entre 2013 y 2027.

    Factor de sostenibilidad:

    Con objeto de que la cantidad total que perciba el pensionista no se vea influenciada por la creciente esperanza de vida, la pensión inicial del sistema se revisará, a partir de 2019, haciéndola menor, de modo que el monto total a percibir, como pensionista, se mantenga igual. Dichas revisiones se efectuarán cada cinco años utilizando a este fin las previsiones realizadas por los organismos oficiales.

    Revalorización anual de las pensiones:

    Se abandona el IPC y se substituye por un incremento comprendido entre un mínimo del 0,25% y un máximo del 0,50%+IPC, cuando se den un conjunto de circunstancias socioeconómicas muy favorables. Esta medida ya está en vigor.

    La pregunta es ¿sí no se alcanza en un plazo breve, es decir antes de que se agote el Fondo de Reserva, una cifra de cotizantes similar a la que hubo durante la época de la burbuja inmobiliaria, y unos ingresos parecidos, que cabe hacer para mantener el sistema tal y como lo conocemos?

    Las respuestas son muchas, y pueden pasar por alguna, o algunas, de las siguientes:

     

     1. Que los Presupuestos Generales del Estado soporten las pensiones de viudedad, orfandad y a favor de familiares. Los 19.200 millones que suponen permitirían mantener, por el momento, los presupuestos de la Seguridad Social en equilibrio. Salvo que se reformen a fondo estas prestaciones es una solución muy difícil de llevar a cabo, por suponer un aumento de la presión fiscal.

     

    2. Aumentar las cuotas que pagan los empresarios. Va en contra de las pretensiones de la patronal que pretende reducir su aportación y sustituirla por incrementos del IVA, produciría además una merma de competitividad.

     

     3.Aumentar las cuotas abonadas por los trabajadores. Equibradía a una reducción salarial generalizada de muy difícil venta.

     

    4. Adelantar la entrada en vigor de las normas previstas en la Ley 27/2011 (jubilación a los 67 años, computo de lo cotizado durante los últimos 25 para el cálculo de la pensión, pedir 37 años cotizados para acceder al 100% de la base reguladora de la pensión, factor de sostenibilidad).

     

    5. Reducir las pensiones existentes. Es la última de las medidas posibles, salvo que esto afecte a una parte minoritaria del colectivo considerada como privilegiada.Hasta podría tener buena prensa.

     

    Tal vez después de los fastos preelectorales tengamos, en los primeros meses de 2016, novedades. Creo que las casas de apuestas se decidirían,por este orden, por la opción 4, la 1, muy atenuada, y la 5; como diría un croupier “rien ne vas plus”, y en castizo “la cosa no da para más”, aunque no se pueden descartar sorpresas.

     

     

     

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