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  • 24
    Febrero
    2016

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    deuda financiación Progreso social situación posibilidades

    Aprovechar la salida de la crísis.

    Un estudio de la Unión Europea sitúa a Asturias en una posición desigual, aunque en general baja, cuando se miden los doce parámetros del llamado “Índice de Progreso Social”, correspondiente a 272 entidades de toda la Unión. Estamos, según ese Índice, en el puesto 146, y la nota es de 66,35, puntos sobre un máximo de 100. Ahora bien, cuando se le compara con otras 15 escogidas entre las de su mismo nivel económico, las cosas ya no marchan tan bien.

    Seguridad ciudadana, sanidad y sostenibilidad medioambiental son los puntos fuertes. Los débiles son el volumen de jóvenes “ninis”, la vivienda, por su carestía, la educación, excepto la superior que sale mejor parada, y la falta de confianza en la política y la justicia.

    Nada dice el informe sobre infraestructuras que, cuando se terminen los túneles de Pajares y se resuelva el deslizamiento de la ladera de Campomanes, tendrán un nivel más que digno, ni sobre empleo, en donde la cosa no pinta nada bien, ni en cantidad ni en calidad. Tampoco dice nada sobre la estructura etaria de la población, que es preocupante por su grado de envejecimiento.

    Es decir claroscuros, quien tuvo retuvo, pero con amenazas más que serias. Entre ellas la financiación de los apartados del “Índice de Progreso Social” - sanidad, educación, vivienda, medios para la administración de la justicia y sostenibilidad medioambiental- que son competencia de nuestra Comunidad.

    La financiación, en sus aspectos básicos, proviene de las remesas del Estado destinadas al pago de los servicios transferidos, de los diversos fondos de solidaridad existentes, de los tributos cedidos y propios, y de la deuda que se contraiga, cuando todo lo anterior no sea suficiente.

    La principal amenaza viene dada por la reivindicación de diversas Comunidades-Valencia, Cataluña y Madrid entre otras- que se creen maltratadas por el actual sistema de financiación. El peso político de las Comunidades insatisfechas es muy importante, y en la próxima revisión del modelo se hará sentir sin duda alguna, y salvo un incremento de la presión fiscal del Estado o un incremento de la riqueza nacional, lo que aumentaría los recursos disponibles, el refrán que dice “reunión de pastores oveja muerta” sería de plena aplicación para algunas Comunidades, entre las que estaría la nuestra.

    Sí esa amenaza- recibir menos fondos estatales vía transferencias- se concreta y sí se quiere mantener el nivel de Progreso Social existente, no hay más salidas que aumentar la presión fiscal propia y/o acudir al endeudamiento. Dado que  Asturias, junto con Cataluña y Andalucía encabezan el ranquin de la presión fiscal, no parece que incrementarla sea una opción políticamente viable, aunque nunca se sabe lo que puede pasar. Asturias tiene un nivel de deuda baja, pero no puede aumentarla indefinidamente en un millón de euros al día. Además habrá que devolverla y pagar sus intereses, que, dado como están ahora, solo pueden ir a más.

    Como también la actividad económica es baja, abundan los “ninis”, la población tiene un alto grado de envejecimiento, la energía eléctrica es cara y la precariedad laboral y los bajos sueldos reinan por doquier, el panorama no es precisamente alentador.

    Pero hay aspectos positivos como son una base industrial sólida, un campo con posibilidades, una investigación que comienza a arrancar, una educación superior bien valorada, unas buenas comunicaciones, un gran puerto y abundancia de suelo industrial. Con estos mimbres lo extraño es que no haya un buen cesto, y cuando pase esta crisis, que pasará como han pasado todas, habrá una nueva ocasión para hacerlo, sí se está preparado para ello. Aunque nunca es la última, no se puede desaprovechar otra vez.

     

     

     

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