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  • Clase media,bye,bye.

    La clase baja se suele definir como aquella cuya renta es menor que el 75% de la renta mediana, siendo la clase media aquella cuyos ingresos   están entre el 75% y el 200% de esa misma renta mediana. El umbral de la pobreza se considera traspasado cuando la renta no supera el 60% de este mismo indicador. No viene de más recordar que la renta mediana (que no es lo mismo que la renta media) es aquella en la que la mitad de los hogares tiene una renta menor y la otra mitad tiene una renta mayor.

    Desde 2007 hasta 2013, últimos datos del INE y Eurostat disponibles, el porcentaje de personas que ha pasado a engrosar la clase baja de la sociedad española pasó del 26,6% al 38,5%, es decir subió 12 puntos, en línea con lo que señala un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), que dice que más de 3 millones de personas han reducido sus ingresos hasta abandonar la clase media,  lo que representa un grave problema para el futuro, para el bienestar y para la riqueza de este país sí no se frena, e invierte esta tendencia.

    El porcentaje de población con ingresos superiores al doble de la mediana se sitúa en el 10%, y ese porcentaje apenas ha cambiado, reduciéndose en un 0,7%. La”pelea”, por mejorar o por no empeorar, se produce entre las clases medias y bajas

    En ese mismo estudio ( Distribución de la renta, crisis económica y políticas redistributivas ) se detallan algunas tendencias que nos llevan hacia la estratificación social, y a la falta de ascensores , tanto de subida como de bajada : 1) la renta per cápita y por hogar al inicio de la segunda década del siglo XXI ha retrocedido a los niveles de finales del siglo pasado; 2) no solo ha caído la renta sino que el reparto de la misma ha empeorado sustancialmente desde el inicio de la crisis, con máximos históricos de desigualdad; 3) el aumento sin parar de esta desigualdad unido a la caída importante de los ingresos conlleva que los estratos inferiores en la distribución han visto disminuir sus niveles de vida de forma drástica. "Ello ha generado", dice el informe, "situaciones de pobreza y exclusión social que, hace unos años, parecían desterrados de nuestra sociedad".

    La gran conquista, que va desde 1957 hasta finales de los setenta, que consistió en la creación de la clase media en España gracias a las reformas, sí o sí, impulsadas por el Plan de Estabilización y los Planes de Desarrollo, que evitaron la quiebra del país, está en cuestión. La pobreza, ahora más que nunca, se hereda, y de la riqueza ya no se apea casi nadie; es decir, salvo casos contados, no se sale de pobre y no se deja el estatus de rico. Hay muchos factores que explican esto, o al menos lo intentan, y entre ellos están la educación y los contactos, dicho esto último en forma genérica. La multiplicidad de facultades y escuelas, y los planes educativos, lejos de favorecer a las clases menos afortunadas, han devaluado los títulos, y eso es un grave obstáculo, para quienes no pueden permitirse   enriquecer sus currículos, o para aquellos que carecen de influencias o contactos, que, cada vez más, explican muchas cosas. Sin una formación de primerísimo nivel, al alcance de no demasiados, o sin contactos o influencias, la empleabilidad, en un puesto digno, se antoja difícil, y quedar por debajo de la mediana de renta es una amenaza más que creíble. También cabe convertirse en un emprendedor, pero tampoco se les ponen muy fáciles las cosas a quienes desean andar ese camino.

    Quedan, eso sí, las oposiciones, menos mal, pero ya son pocas y, en general, con garantías de objetividad directamente proporcional al tamaño de la administración convocante. Son de destacar las sagas familiares que abundan en muchos órganos, servicios y dependencias de la Administración. Tal vez esto sea, o no, una consecuencia  de pertenecer a “la buena estirpe” a que se refería D. Mariano Rajoy cuando decía que “ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico…….” Le falto añadir “y también en lo administrativo”.

    ¿Seguiremos así? Como reza el dicho “sí continuamos haciendo lo que estamos haciendo conseguiremos lo que estamos consiguiendo”. Claro que cambiar es algo más difícil que decirlo: definir nuestro modelo energético, basándose en recursos propios y eliminando de paso el trágala del impuesto al sol, establecer el tipo de desarrollo urbano más adecuado (modelo americano con urbanizaciones aisladas, centros comerciales y autopistas para unir estos núcleos dispersos o modelo europeo de ciudad continua ), y sin abandonar, ni mucho menos el turismo , buscar en la I+D+i y en la industrialización una forma importante de “ganarse la vida”, añadir valor a nuestra agricultura y tantas otras cosas, nada fáciles pero tampoco imposibles, que se tendrían que hacer, son la única manera de dejar de ser el país low cost, desigual y sin clase media, hacia el que nos dirigimos, sin demasiadas prisas pero tampoco sin demasiadas pausas.

     

     

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