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  • 03
    Julio
    2015

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    inmovilismo cambio

    Debate en la Junta General del Principado

    Entre las normas que rigen la vida de la Junta General del Principado, figura una por la cual no puede votarse negativamente una candidatura a presidir el Gobierno Regional, los únicos votos posibles son la abstención o el voto a favor. Esto ha hecho posible que hoy haya habido un empate entre el candidato del PSOE, con los catorce votos de su grupo, y la candidata del PP, que contó con los once votos de su grupo y los tres de Foro. Se abstuvieron Podemos, con 9 diputados, IU con 5 y Ciudadanos con 3.

    Dada la correlación de fuerzas lo ocurrido hoy no es sino un juego floral que terminará con un Gobierno del PSOE, bien sea en minoría con apoyos parlamentarios fijos o de geometría variable, según los temas a tratar, o bien en coalición, como ya ha sucedido en varias ocasiones. En todo caso un “déjà vu”.

    Salvo el período de Gobierno del Sr. Marqués, y el corto período del Sr. Cascos, siempre ha gobernado en Asturias el PSOE. Antes de continuar hay que decir que el Gobierno del Principado resiste muy bien la comparación con cualquier otro en términos de limpieza en su actuación administrativa, lo cual no significa que, con carácter general, no sea deseable la alternancia política. Y esto es válido tanto para Galicia, como para Castilla-León, como para El País Vasco, Cataluña y por supuesto Andalucía en donde siempre gobernó el mismo partido.

    Afortunadamente vivimos en un régimen democrático y los votos mandan, pero períodos de gobierno de un mismo partido durante dieciséis o veinte años no parecen ser, y la experiencia lo señala así, aconsejables.

    Aunque con la excepción de Podemos y Ciudadanos los restante intervinientes en el debate de investidura son sobradamente conocidos en la plaza; destacó el hambre de balón de la candidata del PP. Frente al inmovilismo del PSOE e IU presentó un proyecto de “regeneración democrática” parecido, aunque en tono menor y por ello menos exigente, al pactado para la Comunidad de Madrid entre el PP y Ciudadanos.

    No se dan en Asturias las circunstancias de la Comunidad de Madrid, ni en aritmética electoral, ni en la trayectoria personal de los participantes, ni en la situación económico-social de la Comunidad. Esta ausencia de alternativas creíbles es un autentico lastre para la región; sí se presenta un programa parecido, aunque en menos, al de la Comunidad de Madrid, pero sí las personas que se encargarían de llevarlo a cabo están más que vistas, las posibilidades de cambio son nulas.

    Con una deuda que, todavía con parámetros controlables, aumenta un millón de euros al día, con un impuesto sobre sucesiones y donaciones de incierto futuro, con una estructura de población preocupante y con una gran incapacidad para generar actividades productivas, el cambio es más necesario que el comer. El problema es que el cambio no se ve; internamente no hay incentivos para abordarlo, pese a todo seguimos gobernando, y externamente todavía no hay adversario.

    Solamente cabe esperar una regeneración interna en el funcionamiento de los partidos con responsabilidades de gobierno, acompañado de un cambio de caras,y que el bipartidismo imperfecto que ha vivido Asturias se vea amenazado, o superado, por nuevos actores que puedan surgir, y que todo ese desideratun evite el inmovilismo y el conformismo que provocan las largas permanencias en el poder. Hay necesidad de alguna que otra sacudida provechosa.

     

     

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