Blog 
Mirar y ver
RSS - Blog de Manuel Cores Espiñeira

Archivo

  • Desempleo de ex parlamentarios.

    En estos últimos días nos ha llegado la noticia, una más de las que contribuyen a crear esa especie de fatalismo social ante lo que se considera inevitable, de que 64 ex diputados, entre los que se encuentran nombres muy conocidos, han solicitado cobrar lo que se llama “indemnización por cese” que les da derecho a cobrar 2.813,87 euros al mes, a razón de un mes por año que hayan ocupado el escaño en el Congreso de los Diputados, sin ninguna otra condición, salvo la de encontrase sin trabajo .Esta asignación, incluida en el Reglamento de pensiones parlamentarias y otras prestaciones económicas a favor de los ex parlamentarios, tan sólo se parece a la prestación por desempleo en su límite: dos años como máximo. Sin embargo, sus señorías, que no tienen derecho al paro una vez abandonan el hemiciclo, superan con esta indemnización en más de  1.400 euros por mes a la máxima prestación por desempleo establecida, que es de 1.087,20 euros sí no tiene hijos a cargo, de 1.242,52 euros si tiene un hijo a su cargo y de 1.397,83 euros si tiene dos ó más hijos a su cargo.

    Esta situación parte de un, a juicio de muchos, error de concepto y de principios. Nadie, en su sano juicio, puede oponerse a que los diputados tengan derecho a paro y a que coticen a la Seguridad Social, en sus diversas variantes, durante el tiempo en que ejerzan su función; otra cosa es que abusando de su condición de legisladores utilicen esa facultad para fabricarse un régimen de Seguridad Social a la carta, lo que es, para quien no tenga embotada la sensibilidad social, difícilmente digerible. Por cierto ningún grupo, ni los de antes ni los de ahora, han dicho ni mu sobre esta cuestión.

    Otra cosa es que su sueldos no sean los adecuados, pero aumentarlos, sí se considerara necesario hacerlo, no supondría crear una legislación a la medida que los alejara del común de los ciudadanos, que tienen sueldos diferentes pero una Seguridad Social única. Es una cuestión de principios: la igualdad ante la ley no se vulnera por que se gane más o menos, ya que son posibles sueldos diferentes con el mismo convenio o con la misma legislación, pero se pone en grave riesgo sí se fabrican leyes pro domu sua, que alejan a los diputados del común de los ciudadanos, y los convierten en una casta que utiliza las Instituciones para servirse, y no para servir.

    Dicen los diputados que sus sueldos son menores que los de sus homólogos de otros países, y aunque tengan razón arreglarlo por la puerta falsa no es una buena idea. Tenemos una inflación de cargos políticos, y naturalmente el gasto total por este concepto es muy elevado, aunque los sueldos individuales no lo sean tanto. Pero cuando se habla de reducir el número de los agraciados con alguna de las múltiples sinecuras existentes, para mejorar las retribuciones de los supervivientes, se disparan todos los mecanismos de resistencia posibles, por temor a perder tanto el asiento como las asignaciones al grupo político correspondiente.

    El caso de las Diputaciones Provinciales es paradigmático en ese sentido, y se comprenden mejor las resistencias a su desaparición cuando se sabe que la mitad del presupuesto  ,de algunos de estos organismos con finalidad inversora, se destina a sueldos y salarios; es decir,tienen la misma estructura de gasto que un hospital, lo que es para nota.

    Lo de los sueldos como casi todo admite muchas lecturas, incluso peculiares. Veamos los salarios mínimos (datos de Eurostat de 2015) de nuestros vecinos, y comparémoslos con los 200 dólares al mes (180,18 euros) de las fábricas textiles premium de Camboya:

    -Francia………………… 1.457,52 euros/mes

    -España…………………. 756,70 euros/mes (12 pagas)

    -Portugal……………….  589,17 euros/mes

    -Camboya……………..  180,18 euros/mes

    Una lectura, interesada, nos diría que en cuestión de salarios, mínimos en el caso europeo y premium en el caso de Camboya, estamos más alejados de Francia (700,82 euros) que de Camboya (576,22 euros), lo que, además de corroborar el camino hacia el low cost que estamos recorriendo, invita a la prudencia en las comparaciones que, en el caso de las retribuciones de nuestros representantes políticos no podría hacerse sin considerar también la cantidad de perceptores.

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook