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  • 22
    Marzo
    2015

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    Población deuda y algunas cosas que hacer

    Deuda de Asturias. Un millón de euros más cada día

    En el año 2011 la deuda del Principado de Asturias era de 2.155 millones de euros, que suponía un ratio deuda/PIB del 9,5%. A finales del 2014 la deuda pública del Principado suponía 3.479 millones de euros, es decir un ratio deuda/PIB del 16,2%. A pesar de lo que pueda parecer las cifras no son, en principio, malas, nuestra Comunidad es la cuarta en ese ratio, solamente superada por el País Vasco, Madrid y Canarias.Las más endeudas son la Comunidad Valenciana con un ratio del 37,90% y Castilla La Mancha con el 33,50%, mientras que la menos endeudada es el País Vasco con un 13,90%.(Los datos se han obtenido del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE) siguiendo la metodología del SEC 2010 (Banco de España).

     En 2011 la población de Asturias era de 1.075.183 habitantes, y en 2014 paso a ser 1.061.756. Es decir en 3 años descendió en 13.427 habitantes y no parece que esta sangría demográfica tenga visos de reducirse. Actualmente la tasa de actividad es del 52,21 (es decir el cociente entre la población que trabaja más la desempleada que busca trabajo-población activa- y la población en edad de trabajar), y el número de ocupados 375.200 (Datos del INE y del IDEPA).Como referencia decir que en Alemania, en 2013, la tasa de actividad era del 60,3, según los datos de la OCDE. Esta baja tasa de actividad, unida a los bajos salarios, hace que la recaudación de las cuotas de Seguridad Social obtenidas en Asturias cubra únicamente el 50 de los pagos a los pensionistas asturianos, el otro 50% proviene de las cuotas de los trabajadores y empresarios de otras Comunidades.

    Es decir la pérdida de población y su envejecimiento, el escaso número de personas que estando en edad de trabajar lo hacen o lo buscan, los bajos salarios y por todo eso los pocos ingresos tributarios y de seguridad social, y la mucha gente subsidiada (pensionistas, prejubilados, perceptores de la prestación de desempleo y del salario social…..) es un coctel de digestión muy difícil. Aunque casi todo el esfuerzo económico en esta materia corresponde al Estado, el gasto sanitario, el educativo, la dependencia, los ERA y el salario social, al menos, corren a cargo de las arcas del Principado, que tiene un papel muy difícil de resolver- gasto creciente e ingresos menguantes-

    Así que para mantener lo que hay, y para pagar obras que parecían ser a cargo de los fondos mineros, es decir del Estado, hay que recurrir a pedir prestado. En buena lógica económica la deuda no se justifica cuando se destina a gasto corriente; su finalidad es ser destinada a invertirse para crear riqueza y empleo, no para tapar agujeros y menos aún a un ritmo de crecimiento de un millón de euros al día.

    Dicho lo cual, que no tiene más mérito que poner encima de la mesa datos fáciles de obtener, ¿qué hay que hacer? y lo más importante ¿cómo hay que hacerlo? Lo primero parece claro: aumentar ingresos y/o reducir gastos. Aumentar los ingresos no parece fácil, y menos aún sabiendo que somos campeones en un impuesto particularmente impopular, y de futuro incierto, como es el de sucesiones y donaciones, y que la cuota autonómica del IRPF difícilmente puede aumentar al ser ya muy alto su tipo marginal; subir los indirectos también es difícilmente viable, ya que no se puede deprimir más un consumo que no está demasiado boyante. Sí la situación económica cambiase a mejor, y aumentase el empleo y la riqueza, lo demás vendría por añadidura: los mayores ingresos permitirían evitar el recurrir de nuevo a la deuda, e incluso amortizarla; en fin un círculo virtuoso, miel sobre hojuelas y que nosotros lo veamos. Si no fuese así habría que refinanciar la deuda, recurriendo a emitir nueva deuda para pagar los intereses y las amortizaciones correspondientes, entrando en un círculo vicioso de difícil salida

    Pero por si acaso no entramos en un círculo virtuoso, o no entramos en términos suficientes, toca en pensar como se reducen gastos, cosa en la que, por otra parte, siempre conviene pensar. Teniendo en cuenta que el gasto sanitario y el educativo son la parte mollar del presupuesto, es lógico pensar que sin un esfuerzo de racionalización y gestión en esas áreas poco se podría conseguir en materia de ahorro. Creo que pocos habrá que no estén de acuerdo con la anterior afirmación, que no hace más que señalar lo obvio y el reto de lo verdaderamente difícil, que hay que acometer sin inmovilismos y con proactividad.

    Otra cuestión es la ejemplaridad en las conductas: cuando se pide mucho hay que ofrecer mucho. No tiene sentido que una situación dura se mantengan 45 diputados en lugar de 35 (ambas cifras están contempladas en el Estatuto de Autonomía),que se aumente el empleo público improductivo con asesores, tanto en el Parlamento como en las Consejerías, que se mantenga un Consejo Consultivo perfectamente suprimible, y que tengamos un parque móvil numeroso y de alto nivel; sobre esto último un inciso: en Francia, un país que se quiere a sí mismo, ningún representante público osaría utilizar un coche que no fuese producido en el país por una marca francesa, mientras aquí tiramos por alto en cantidad y calidad, y no pensamos en esas cosas, o sí pensamos: que ese ejemplo francés lo sigan los demás.

    Naturalmente suprimir todos los chiringuitos y empresas públicas, salvo las destinadas a labores de investigación y, con mucho tino, de promoción de actividades industriales o exportadoras, es de obligado cumplimiento. La ejemplaridad manda.

    Por cierto suprimir los aforamientos de nuestros Diputados y de nuestro Gobierno también sería ejemplarizante.

    Como además de decir que “hay que…. lo que sea”, hay que decir “como” se hace el “hay que” ahí va una propuesta radical para debatir y acabar con algún que otro chocolate de loro bulímico, de los muchos que abundan: que los asesores tengan que ser funcionarios de carrera del Principado, y que sus plazas de origen no se cubran, y que a los grupos parlamentarios únicamente se les dote de un mínimo apoyo administrativo, también de funcionarios del Principado en idénticas condiciones que los asesores de las Consejerías. Lo anterior no supone gran cosa en lo cuantitativo, pero sí en lo cualitativo. Lo de la TPA merece un tratamiento singular.

    Por supuesto que con estas medidas no se arreglan, ni mucho menos, los graves problemas de Asturias, pero la moral ciudadana es un gran activo intangible, cuidándola se obtienen resultados inesperados, sobre todo en situaciones de desmoralización social.

     

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