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  • Dos capitanes Araña.

    La política británica nos ha dejado un ejemplo, digno de estudio, de cómo se complican las cosas a través de la irresponsabilidad, la demagogia, la desinformación, y alguna que otra cosita más. Irresponsabilidad de un Primer Ministro que embarca a su país en una aventura incierta, haciendo posible que una minoría del 36% del censo electoral decida sobre una cuestión transcendente;lo del referéndum de Escocia salió según sus deseos, pero en este caso el cartero no llamó dos veces.

    La demagogia encarnada por Boris Johnson, ex alcalde de Londres, Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia del Reino Unido, los tabloides de fácil lectura y nulo análisis- sus lectores, es un decir, no podrían asimilar otra cosa- y el estribillo tan conocido, pero en inglés y sobre Europa, de que “Espanya ens roba”, han hecho calar, en muchos, el mensaje de que el Brexit traería venturas sin cuento de todo tipo y condición, sin mezcla de mal alguno.

    Por cierto los mentados Boris Johnson y Nigel Farage se han comportado como dos modernos capitanes Araña, aquel que embarcaba a la gente y él se quedaba. No quieren, no saben o no pueden gestionar su éxito: a elegir una, dos o tres respuestas. Por cierto Nigel Farage mantiene su escaño de eurodiputado; la condición humana tiene poco que ver con el pasaporte, y aquí eso llama muy poco la atención.

    Pero claro está, la “culpa” no la tienen cuatro políticos, tres periódicos, es un decir, dos frases afortunadas y un referéndum ganado por los pelos. Hay mucho más como puede ser la ampliación hacia el este de la UE. Los intereses de Alemania han permitido que entraran países que no cumplían con los estándares mínimamente exigibles, y que otro, como Grecia, entrara en la zona euro, de aquel modo, a pesar de saber que no reunía las condiciones exigidas para ello-la hipótesis de que no lo supieran sería todavía mucho peor.

    Los movimientos migratorios, que hacen recaer sus consecuencias en los más desfavorecidos, la percepción de que una burocracia, muy bien pagada, se ha alejado del sentir común y de que, la gota que colma el vaso, los turcos pueden entrar para terminar de arrebatar a la clase media, que a trancas y barrancas mantiene algo de su pasado esplendor, lo poco que le queda, ha calado en buena parte de los que ya padecen, o piensan que van a padecer, las consecuencias de las ampliaciones ya hechas o por hacer. Los mayores, los menos favorecidos y los menos instruidos son la parte mollar de los que han querido salirse, y son también los que se ven más amenazados por una burocracia lejana, que escapa a su control, por su ya legendario déficit democrático.

    Pero salirse de un club como la UE no resulta fácil, y comienzan los problemas, tanto los pensados como los no previstos y lo que te rondaré morena. La asistencia sanitaria a los turistas o residentes ya no va ser como era, aunque puede arreglarse; las industrias que tenían repartida su producción entre varias plantas, en más de un país, pueden verse afectadas; el movimiento de personas y capitales también tendrá problemas; la City ya no podrá seguir igual y etc. etc.

    Como tanto a un lado como a otro del Canal hay gente con sentido común no llegará la sangre al rio, y dos años-plazo previsto para el desenganche- dan para mucho, incluso para que el Sr. Margallo pueda seguir entorpeciendo cualquier fórmula de acercamiento con Gibraltar, y para que los nacionalistas de Escocia e Irlanda del Norte puedan hacer pasar a la historia al Sr. Cameron, para nada bueno, of course.

     

     

     

     

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