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  • 20
    Mayo
    2015

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    Refranes deslices cifras futuro.

    Elecciones y post elecciones

    Dice un refrán que “quién mucho habla mucho yerra”, otro que “en boca cerrada no entran moscas”, y no puede faltar a la cita aquello de que “uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Por cierto, tanto en la precampaña electoral como en la campaña propiamente dicha o en la postcampaña, esta última aseveración no tiene ni pasado, ni presente y, previsiblemente, tampoco futuro, aunque sea muy de tener en cuenta para la vida habitual.

    Los dos primeros refranes que en campaña electoral se llaman, técnica y pomposamente, sobre exposición mediática han tenido varios ejemplos de libro. En uno de ellos D. Albert Rivera se pasó un pelín con aquello de que la generación nacida en democracia era la encargada de hacer la regeneración que tanto se necesita, lo que dejaba fuera de esta tarea a los nacidos después de 1978; naturalmente lo arregló , o al menos lo intentó, después. Antes de esa fecha mítica han nacido muchos de sus candidatos, y sobre todo algunos millones de sus potenciales electores a los que, al menos por el momento, conviene no molestar.

    Otro ejemplo de sobre exposición mediática lo ha tenido D. Mariano Rajoy que afirmó, en un mitin en Pamplona, eso de que “quién se acuerda de la recesión, del rescate o del paro”. Pues habría que decirle a D. Mariano que del paro deben de acordarse los casi cinco millones de parados y sus allegados, que es una buena peña; de la recesión todos aquellos/as sometidos/as a expedientes de regulación de empleo (ERE), y todas aquellas personas cuyos sueldos han sido reducidos o congelados, otro montón de millones , y del rescate los ex empleados de la antiguas Cajas de Ahorros rescatadas que han tenido en sus nóminas, o en sus despidos, motivos para acordarse de alguien.

    Por su parte D. Pedro Sánchez suele sacar a colación una misteriosa amiga, cuyo nombre varía en cada localidad que visita (Valeria, Juana etc.etc), que se lamenta por la situación laboral de su hija. Como es fácil de adivinar el porvenir es radiante sí el voto se dirige al partido adecuado que, naturalmente, es el suyo. De no ser así el porvenir de Valeria, o de Juana o de etc.etc., hija se presenta más bien dudoso.

    También se comenta que a esta campaña le están sobrando días y que, de prolongarse, los dos partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, podrían notar, más que los ya veteranos en esas lides, el peso de una campaña que debe de resultar agotadora. Hay candidatos que estarían hasta en la sopa sí pudiesen, y, a veces, parece que pueden.

    La fiesta electoral va a continuar hasta fin de año, fecha prevista para las elecciones generales, y hasta después de ellas hablar de déficit, balanza por cuenta corriente, deuda pública y otro montón de cosas desagradables queda aplazado, pero en 2016 se hablará, y mucho.

    El déficit público de 2014 fue del 5,8% del PIB, y en el Programa de Estabilidad del Reino de España, que es el documento esencial de diseño de la política fiscal de coordinación de las políticas económicas en la Unión Europea, se establecen las siguientes cifras de déficit para los próximos años:

                       Año         2015      2016       2017

                       Déficit      4,2%     2,8%       1,1%

     

    Las reducciones del déficit previstas en el Plan son de calado. El PIB de España en 2014 ha sido de 1.058.469 millones de euros. Pasar del 4,2% al 2,8%, es decir reducirlo en 1,4% supone bajar el gasto público en casi 15.000 millones. Esto, sin tocar prestaciones y/o subir impuestos, o sin reducir el gasto público improductivo (Eliminar las Diputaciones, concentrar Ayuntamientos, suprimir asesores y todo lo demás que está en la mente de todos los demás) sólo es posible sí hay crecimiento económico y por tanto aumento de ingresos. En la época ya pasada de la burbuja inmobiliaria los abundantes ingresos permitían mantener el tinglado en pie; no se hicieron las reformas y ahora solamente puede mantenerse sí nuevamente vuelven las vacas gordas. También puede mantenerse en pie crujiéndonos a impuestos y/o recortando prestaciones, que ha sido la opción elegida hasta ahora ¿las elecciones harán posible las reformas estructurales tanto tiempo aplazadas?

     

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