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  • 24
    Enero
    2016

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    Politólogos y estrategas cuatro retos déficit y compromisos

    Gobierno,cuanto antes.

    Desde el 20 de diciembre los politólogos, estrategas, consultores, asesores, expertos en publicidad, comunicación y marketing, periodistas, comentaristas, tertulianos y, en general todos cuantos viven en torno de eso llamado opinión pública y publicada están en su salsa. Los émulos de Sun Tzu, Maquiavelo, Carl von Clausewitz y Goebbels, por citar solamente a los grandes clásicos en estrategia y propaganda, hacen su agosto. Se alaban, o critican, según vaya la feria, los actos, o los silencios, los pases negros, las bravuconadas, las ambiciones más o menos explicitas, las provocaciones y todo cuanto está sucediendo en este tiempo postelectoral, al que la llamada aritmética electoral ha convertido en apasionante, por lo inusual.

    Por cierto un buen sistema electoral, como es el nuestro, tendría que corregir dos cosas: los tiempos demasiado largos que van desde el día electoral hasta la definitiva finalización del proceso, y las dificultades para votar de aquellos electores que residen fuera de nuestras fronteras.

    Este tiempo de incertidumbre tendrá que terminar en algún momento. Ha sucedido siempre, pero más en un mundo globalizado, lo que le suele pasar al camarón, que sí se duerme se lo lleva la corriente.

    Tenemos cuatro grandes y muy poderosas corrientes: el déficit ,el paro, la deuda y la cuestión territorial. En materia de déficit el compromiso de nuestro país con la Unión Europea es el que se refleja en el siguiente cuadro. En 2014 no se cumplió, al sobrepasarse en 3 décimas el objetivo previsto, y tampoco parece que se cumpla en 2015, en donde, según las previsiones, se sobrepasará en un punto, es decir 10.000 millones. El déficit público de España ha sido, en 2014, el mayor de la zona euro, y lo mismo sucederá en 2015.

                  Año                               2014           2015       2016        2017

                  Déficit  acordado          5,5%           4,2%       2,8%        1,1% 

                  Déficit real                   5,8%           5,2% (1)       -           -

                 (1)      Previsto                

    Es de señalar que el crecimiento de nuestra riqueza, durante 2015, ha sido muy destacable y puede llegar hasta al 3,4%. Como soplan vientos favorables para el crecimiento – petróleo barato, liquidez a manta, intereses por los suelos, compra de deuda ilimitada por parte del BCE,etc.etc. - no se debería perder mucho tiempo en tener un Gobierno que aprovechase este entorno tan favorable. Es de señalar que no casa bien un déficit tan abultado (5,2% del PIB) con un crecimiento muy notable de ese mismo PIB (3,4%). Y es que algo falla, y los regalos electorales, en forma de fla,s, rebaja de impuestos y obras, han tenido su efecto, y un Gobierno en funciones no es lo mejor que puede pasar para encauzar la situación.

    Cumplir lo prometido con la UE, en materia de déficit para 2016, supone bajar desde el 5,2% al 2,8 %, es decir 2,4 puntos del PIB. Cuando lo pasamos a euros, 24.000 millones, la cosa ya parece muy seria. Claro está que puede renegociarse el acuerdo existente con la UE y hacer un aterrizaje más suave, pero en todo caso se avecinan tiempos nada fáciles.

    Según los expertos la bajada del precio del petróleo, de mantenerse durante 2016, supondrá unos 20.000 millones de menor gasto para nuestra economía y eso, y los vientos favorables del turismo y de la exportación no pueden dejarse marchar, y para ello es condición necesaria, pero no suficiente, el tener un Gobierno en plenitud de funciones y con respaldo parlamentario.

    En estos días las cosas marchan revueltas en Grecia por eso de las pensiones y de los impuestos. El gobierno de Syriza, que se encontró con una situación desastrosa, provocada por sus antecesores tanto conservadores como socialdemócratas, no tuvo más remedio, cuando se secó el grifo, y en los cajeros había de todo menos euros, que plegar velas, salvar lo que se pudiera y negociar con sus socios. Grecia puede salirse del euro, España es demasiado grande para eso, y los teléfonos desde Bruselas, Berlín,Washington, Pekín, Tokio y desde haga falta pueden volver a sonar, para nada bueno, sí se tarda mucho en volver a tener un Gobierno “comme il faut.

    Que la fiesta de la democracia no sea una boda gitana, por aquello de la duración, que termine de la mejor manera posible y que el interés no se convierta en indignación.

     

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