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  • 17
    Junio
    2015

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    Leyes Pobreza Carreteras

    Infraestructuras,reforma laboral y desarrollo.

    Hace algunos años se decía que uno de los problemas importantes que frenaban el desarrollo de Asturias eran las infraestructuras, que cuando mejorasen vendría el despegue económico. Pues bien, han mejorado y el esperado crecimiento no se ha producido. Puede decirse que la coyuntura no es propicia, pero este argumento hace recaer el despegue sobre la coyuntura y no sobre las infraestructuras que, sin lugar a duda, contribuyen pero no son inexcusables para el desarrollo. En sentido contrario el desarrollo económico sí trae las infraestructuras; no puede continuar sin ellas.

    Un ejemplo de lo dicho son las comarcas mineras. Se han dotado de las comunicaciones que precisaban, se han creado polígonos industriales, se han implantado empresas con subvenciones y, pese a todo ello, el desarrollo ha sido insuficiente y no responde al esfuerzo realizado.

    En Asturias las grandes vías de comunicación se han terminado, o están a punto. La autovía del Cantábrico, salvo el tramo Torrelavega - Solares, ya ha entrado en servicio. La autovía de la Plata se ha completado y los túneles de Pajares entrarán en servicio este año. Resta por realizar el tramo, ya proyectado, de la autovía entre Cornellana y la Espina, y su prolongación hasta Canero, pendiente de que los presupuestos lo permitan, para completar los grandes ejes. La autovía del Suroccidente, que uniría La Espina con Cangas de Narcea y, en un futuro, con Ponferrada es, en estos momentos, un deseo más que un proyecto maduro; tal vez fuese más realista, y realizable, pedir una buena carretera entre La Espina- Tineo y Cangas. Al margen de lo señalado quedan otras muchas obras pendientes, pero las estratégicas están encauzadas.

    Este enorme esfuerzo inversor no se ha visto recompensado en la misma medida pero, seamos optimistas, cuando llegue la recuperación encontrará que los deberes, en esta materia, ya están hechos.

    En este campo ha sucedido algo parecido a lo que ocurrió con la Reforma Laboral. Los corifeos del asunto la vendieron como la herramienta que garantizaría un mayor volumen de empleo y riqueza, y no ha sido así. Durante la burbuja inmobiliaria se creó empleo, e incluso se necesitó mano de obra foránea, pese a la legislación laboral, que era más respetuosa con los derechos de los trabajadores que la actual.

    Es decir la coyuntura favorable tira del empleo y la legislación laboral puede favorecer que ese tirón, en términos cuantitativos, sea mayor. Otra cuestión es hasta donde deben de llegar la pérdida de derechos de los trabajadores, la llamada devaluación salarial, para lograr esa mejoría de las cifras de empleo. Lamentablemente algunas declaraciones de responsables políticos y económicos ponen ese límite aun muy lejano sabiendo , como saben, que los salarios solamente son una parte de los costes de producción, y que competir con los países asiáticos no puede pasar por convertir España en otro país asiático más, en términos salariales.

    Aunque a corto plazo este camino puede ser rentable, la coyuntura manda, no lo es a medio y largo plazo; los trabajadores pobres son compradores pobres, cotizantes pobres, contribuyentes pobres y países pobres. Del círculo de la pobreza es difícil salir, pero afortunadamente estamos en Europa, y caminamos hacia una integración mayor en todos los aspectos de la vida económica, social y laboral que tenderá a igualar, más o menos, las condiciones de la vida diaria. Parafraseando la leyenda que figura en los dólares hay que decir que confiamos en Europa. Con todos sus problemas estamos en un buen club

     

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