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  • La selección nacional de fútbol representa algo?.El caso Piqué

    El asunto Piqué tiene muchas facetas y plantea muchas preguntas. La selección nacional de un país, en esta caso la de fútbol, representa algo, significa algo? Imitando al Barcelona C.F., que según confesión propia es algo más que un club, puede decirse que la selección española es algo más que un equipo? Hay algunos signos que nos inducen a dar una respuesta positiva: se toca, en todos los países, el himno nacional al comienzo de cada partido, los jugadores tienen que tener la nacionalidad del país respectivo y están sometidos a alguna condición más en caso de nacionalizarse, además los clubs deben de permitir que sus jugadores jueguen con la selección nacional de su país de origen. Solamente con estas tres cosas, sin buscar ninguna otra, las diferencias con un equipo normal parecen evidentes.

    Hace poco tiempo Vargas Llosa, en un artículo en El País, decía refiriéndose a las declaraciones de Donald Trump sobre la emigración, que era una persona con una gran habilidad para ganar dinero, pero que ser un virtuoso en alguna materia no significaba nada más que tener habilidad en ese campo, que a partir de ahí sus opiniones, o sus actuaciones, en cualquier otro asunto o negocio, no tenían más valor que el que merecieran por sí mismas. Según esto, que es más que sensato, los actos no futbolísticos del Sr. Piqué, que es un gran defensa central, valen lo que valgan por sí mismo, sin ningún plus adicional.

    Otra cuestión es sí a los líderes sociales, aquellos a los que la sociedad, merecidamente, les da mucho tienen alguna obligación de retorno hacia los que los han encumbrado- por supuesto que los que reciben algo inmerecidamente la tienen-.La respuesta tiene que ser positiva, y en el ámbito material los impuestos directos, que no son sino una devolución coactiva, responden a esa finalidad. También están el altruismo y el mecenazgo, por los cuales los altruistas y los mecenas devuelven a la sociedad, voluntariamente, algo o mucho de lo que han recibido.

    La obligación de devolver algo de lo recibido no debiera de agotarse en el ámbito material. Hay otros en los que también se puede aportar algo, especialmente a los más jóvenes que suelen seguir los deportes en general, y en concreto las andanzas de la selección, que no es un equipo normal, y que tiene millones de adeptos.

    A la capacidad de esfuerzo y al afán de superación, que son virtudes no solamente deportivas pero que también son deportivas, podríamos sumarle, sin agotarlas, las de la ejemplaridad y de la coherencia.

    La ejemplaridad, en el caso del Sr. Piqué, puede ser objeto de cuestionamiento: su prepotencia con la Policía Municipal por una cuestión de aparcamiento- lo de os vais a enterar y no sabéis con quien estáis hablando y similares deben de pasar de una vez por todas al olvido-, añadido a su mal trato a un utillero de la selección, retratan a un personaje nada ejemplar.

    Jugar un día con una selección con un lema de “una nació, una selecció” y al siguiente con “una nación, una selección” -es decir “dos naciones, dos selecciones”-, cuando, como se ha comentado antes, una selección nacional es algo más que un equipo, y además hay limitaciones para cambiar de camiseta como se cambia de camisa, tampoco es muy normal que digamos. Pero bueno la pela es la pela, ser campeón del mundo tampoco está mal, y eso de la coherencia es tan denso, tan filosófico y admite tantas interpretaciones que es mejor dejarlo para otro momento y no complicarse la vida,que son dos días.

    Por cierto hay que destacar la estrategia del Sr. Piqué desviando el origen de los pitos recibidos, en León y Oviedo, hacía la rivalidad Madrid- Barsa, y mencionar la postura un tanto acrítica de la mayoría de los críticos de fútbol sobre esta cuestión.

     

     

     

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