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  • 26
    Marzo
    2015

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    Electoralismo politiqueo y dejadez

    Plaza de toros y capilla de la Cadellada

    El Principado, al parecer, le ha contestado “no, pero tal vez sí” a la propuesta del Ayuntamiento para convertir la plaza de toros, clasificada como Bien de Interés Cultural (BIC), en un recinto para actividades múltiples tal y como han hecho otras muchas ciudades españolas. Colocándose “au dessus de la melée” de los dimes, diretes, propuestas, contrapropuestas, acusaciones y exculpaciones, entre unos y otros, aparecen claras varias cosas:

    - La plaza de toros está sin uso y en un estado de conservación más bien lamentable.

    - Su deterioro es progresivo, y entra dentro de lo previsible que se acelere.

    - Oviedo no tiene un recinto con las características que pretende dar el Ayuntamiento a la      antigua plaza  de   toros

    - Tiene una buena ubicación para el fin propuesto.

    - Está cercana al antiguo HUCA, y puede considerarse el inicio de la ordenación futura de esos terrenos.

    -  No hacer nada llevará a que del BIC, que se pretende conservar a tope, no queden ni los restos.

    - La campaña electoral ya ha comenzado, y al adversario ni agua, ni BIC.

    - El victimismo, bien entendido, es también un arma electoral.

    Sí las posturas no se acercan y si no se llega al ganar-ganar, que es lo deseable y lo inteligente, tanto el Ayuntamiento como el Principado harán un pan como unas tortas, a costa de los ovetenses, y de los asturianos en general.

    Y eso es así, ya que una de las causas más importantes en el deterioro del patrimonio monumental es que no tenga una utilidad, es decir que no se use, bien sea por instituciones públicas o por particulares. La torre de Celles y el monasterio de Cornellana son ejemplos de un magnífico patrimonio para el que no se encuentra una utilidad social, y por tanto de conservación problemática.

    Por ello es particularmente lamentable que dos instituciones al servicio de los ciudadanos, Ayuntamiento de Oviedo y Gobierno del Principado, se tiren los trastos a la cabeza, cuando puede conservarse la plaza de toros, y darle una utilidad social, evitando una ruina que nos perjudica a todos.

    Otra cuestión, que dice muy poco de quienes tengan encomendado su cuidado, es el estado de absoluto abandono de la capilla de la Cadellada, situada a la entrada del nuevo HUCA. Esta capilla se mantuvo en pie por expreso deseo de los arquitectos que proyectaron el nuevo hospital, que la consideraron un elemento referencial y singular, tanto del antiguo hospital psiquiátrico como del nuevo, y al mismo tiempo una representación de la memoria histórica del lugar y de la arquitectura de su época; su interior fue decorado por Paulino Vicente. También se mantuvo, rehabilitándolo, uno de los antiguos pabellones. Esperemos que no sea verdad aquello de que los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.

     En fin dos ejemplos de mala gestión, de politiqueo, y de lo que no debe pasar.

     

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