Blog 
Mirar y ver
RSS - Blog de Manuel Cores Espiñeira

Archivo

  • 22
    Julio
    2015

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Unión Europea promesas gasto déficit nuestras armas

    Quién da más y 2016

    Desde hace algún tiempo estamos asistiendo a una subasta de ofertas por parte de nuestros partidos políticos en busca bien sea del voto perdido, del voto abstencionista, del voto cambiante, del voto deseado, del voto querido, del voto posible e incluso del voto imposible. Lo que ayer no podía ser ahora puede serlo, lo que era impensable tal vez pueda pensarse y hasta las lanzas se han vuelto cañas. En fin un milagroso cambio de paradigma que, sí bien se repite cada cuatro años, alcanza cuotas impensables hasta este momento, ya se sabe que la imaginación no tiene límites y que prometer no coincide siempre con cumplir.

    Las cosas van mejor: aumenta la recaudación fiscal, también sube, aunque menos de lo previsto, lo recaudado por cuotas de la Seguridad Social y mejora el empleo y la inversión. Todo ello es muy positivo y hace que un cierto optimismo en lo económico se transforme en una euforia en lo político debido a la coincidencia del ciclo alcista con la campaña electoral.

    Son muchas las promesas hechas y aunque las más difíciles de cumplir, que tocan a nuestro capitalismo de amiguetes, no cuestan dinero otras suponen un buen pico de varios miles de millones de euros. Este incremento de gasto tiene que compensarse con mayores ingresos, con menores gastos o con ambas cosas. Ya se sabe que de donde hay no se puede sacar, y que sí a pesar de todo se quiere sacar el único remedio es acudir a la deuda. Por cierto la nuestra es ya el 100% del PIB.

    Supongamos que ya se han celebrado las elecciones y que el partido, o coalición, responsable del gobierno tiene que hacer frente tanto a las obligaciones con nuestros socios de la Unión Europea como a sus compromisos electorales.

    El compromiso de nuestro país con la Unión Europea, en términos de déficit público, es el que se refleja en el siguiente cuadro. En 2014 no se cumplió al sobrepasarse en 3 décimas el objetivo previsto. Hay que decir que el déficit público de España, en ese año, ha sido el mayor de la zona euro.

                                   Año                   2014            2015       2016      2017

                                  Déficit               5,5%(1)        4,2%       2,8%       1,1%

                                   (1)El déficit real fue el 5,8%

    Cumplir con lo establecido en este cuadro no es fácil, y sólo un crecimiento sostenido que aumente los ingresos públicos muy por encima de los gastos lo hará posible. Conviene mirarlo cuando nos lleguen promesas de una vida económicamente más placentera. La cifra de 2016, que supone 10.400 millones menos de déficit público que en 2015, es un reto importante.

    Las promesas electorales son otra vuelta de tuerca al gasto público, pero el compromiso es más etéreo, más blando y menos coactivo que el contraído con nuestros socios europeos, de modo que en caso de duda la más………..

    El problema de nuestro país no es su gasto público, es lo mal que se gasta lo recaudado, que tampoco es mucho y que además es injusto. Mantener chiringuitos clientelares como las Diputaciones Provinciales, y mantener una red de Ayuntamientos inapropiada y excesiva es gastar mal, e impedir que esos presupuestos que benefician a pocos beneficien a muchos.

    Por eso es complicado que los que han pagado la crisis recuperen su estatus previo, sin que esto signifique conformismo. Todos tenemos dos armas para influir en la sociedad y en la vida política: nuestro dinero, con el que compramos lo que queremos en donde queremos y que tenemos en el banco que nos apetece, y nuestro voto para elegir o botar a quien mejor nos convenga, pero eso si, con derecho a equivocarnos.

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook