Blog 
Mirar y ver
RSS - Blog de Manuel Cores Espiñeira

Archivo

  • Riadas y cambio climático.

    Con más frecuencia de la deseable se repiten escenas que, lamentablemente, nos resultan ya familiares: cubos, fregonas y gente humilde sacando el agua y limpiando el barro que ha invadido sus viviendas, estropeando sus electrodomésticos y arruinando el resto de pertenencias reunidas con esfuerzo y tiempo. Tal vez esas viviendas no tengan seguro, y por ello no les lleguen las ayudas previstas por el Consorcio de Compensación de Seguros para estas situaciones, y deban de esperar a las subvenciones que han prometido como siempre pasa en estos casos, en donde hay sopapos para salir en la foto y en la TV, las distintas administraciones públicas.

    También es muy probable que estas viviendas sean ilegales, alegales, legalizables e incluso legalizadas, pero seguramente están donde no deberían: en zonas inundables. La necesidad de un techo, la falta de actuación de quienes deberían de velar por la ordenación del territorio, la carencia de recursos para acceder a una vivienda en zonas más resguardadas, la falta de mantenimiento de cauces, la ausencia de canales de derivación y, en suma, ir tirando mientras no pase nada, como en los incendios forestales, provoca las escenas que se repiten más de lo deseable, en un país en donde, como decía Raimon, la lluvia no sabe llover.

    En todo caso, y con excepciones, el perfil humano de los afectados por estos fenómenos naturales se repite vez tras vez, tanto en Sudamérica como aquí. La pobreza y la exclusión social no parece que se hayan corregido lo suficiente, y tal como vamos la cosa va para rato.

    Aunque estas cosas, sequias e inundaciones, siempre han pasado en nuestro país, hay un fenómeno nuevo que las aumenta y magnifica: el cambio climático. Hay por ahí gente que niega este fenómeno basándose en los cambios que el clima ha tenido históricamente, pero olvidando algo fundamental y es que a todos los fenómenos naturales ya conocidos - actividad solar, corrientes marinas, erupciones volcánicas,etc,etc.- se suma uno, artificial, como es la influencia humana, especialmente a partir de la revolución industrial, con las secuelas que conlleva la deforestación, la emisión de gases de efecto invernadero, la sobreexplotación de recursos y todos los males que se ponen más de manifiesto cuando al club de los ricos se suman los antes muy pobres, que ahora quieren cambiar de estatus, para vivir un poco mejor que sus antepasados. Pero el medio ambiente es como la madre: sólo hay uno y comprende desde Muniellos hasta Pekin, y lo emitido a la atmósfera bien emitido está. En este caso no hay discriminación racial, económica o social que valga: la nave tierra es única.

    Es difícil de comprender a los negacionistas cuando todos los estudios científicos ponen de manifiesto que su postura es difícilmente sostenible. Solamente cabe la defensa de esta tesis desde un punto de vista económico, como hacen por cierto China y la India que piden el mismo trato que tuvo Occidente en la época de su desarrollo industrial, en donde no había cortapisas medioambientales de ningún tipo. También los interesados en fomentar el uso de carbón, y demás energías fósiles, y poner trabas a las energías renovables, así como los que por motivos ideológicos, que no lógicos, se oponen a las medidas de lucha contra esta amenaza, engrosan la lista de aquellos que no quieren ver lo que, lamentablemente, está ante nuestros ojos y que condicionará el futuro.

    Nuestro país tampoco tiene excesiva suerte en este terreno. Según todos los estudios aumentará la temperatura, y las precipitaciones serán menores y con tendencia a ser muy irregulares. Lo que tenemos ahora es un anticipo de lo que puede venir, que evidentemente no es bueno, y prepararse para ello es caro, no se ve y no da votos, salvo en contados casos sin efecto estadístico. Es decir no se va a hacer nada.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook