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  • Subvenciones

    Antes de nada un poco de pedagogía, cuando hablamos de subvenciones podemos reducirlas a tres tipos: las primeras son aquellas que consisten en entrega de dinero, de bienes o de servicios a los afectados, otro tipo son las ayudas de tipo fiscal o tributario que distinguen a los beneficiados del común de los mortales, y la tercera forma de subvencionar es hacerle la vida más difícil a los posibles competidores, a través de cualquier tipo de barreras que impidan la igualdad de condiciones. Estas últimas pueden ser muy sibilinas, y, a veces, tienen su campo de actuación por medio de los boletines oficiales y de los pliegos de condiciones.

    A todo ello hay que añadir que las subvenciones pueden ser condicionadas, cuando se pide algo a cambio, o incondicionadas, cuyo mejor ejemplo es eso de toma el dinero y corre.

    La hipocresía juega también su papel y no faltan aquellos, y aquellas, que las consideran perversas cuando afectan a los demás, pero que las entienden como defendibles cuando afectan a nuestro bienestar o a nuestro bolsillo: el PER, los planes PREVER y PIVE, los campos de fútbol municipales puestos disposición de los equipos a cambio de un precio simbólico, las ayudas al trasporte urbano, a la agricultura y al cine ,las subvenciones a RENFE , los fondos mineros, los viajes del INSERSO, los conciertos educativos y un largo etc.etc. Es muy difícil hacer una vida normal sin salir limpio del polvo y de la paja de la subvención, y en muchos casos si no existiesen la vida resultaría mucho menos placentera de lo que es, o de lo que puede llegar a ser.

    En fin que hay de todo como en botica y nadie se libra. La agricultura americana está tanto o más subvencionada que la europea, y las barreras de entrada a su mercado son a menudo insalvables; es decir que en todas partes cuecen habas, y eso del liberalismo está muy bien, pero ” ma non troppo” como dicen nuestros socios italianos.

    En un ámbito más reducido, leyendo la prensa local, parece ser que las subvenciones municipales, a servicios no esenciales como la Cocina Económica o el transporte, son amplísimas: opera, premios Princesa de Asturias, Real Oviedo, Centro Asturiano, Semana Santa y red de Juderías y algunas más. Las anteriores corporaciones municipales, durante los más de veinte años de mandato de la misma formación política, las extendieron a muchas entidades y actividades. La actual pretende rebobinar, y ya se sabe aquello de “santa Rita, santa Rita, lo que se da no se quita”.

    Puede hacerse todo y liarse la manta a la cabeza y tirar para adelante, hasta que haya que tirar para atrás, como en el caso de los Premios Princesa de Asturias. El Real Oviedo, la opera y la actividad musical son también, en buena lógica, intocables y ¿qué queda? Pues muy poco, dicho en lenguaje sencillo dos duros, es decir menos de lo que vale el agua del charco que se va a pisar.

    Puede que se tenga formalmente razón, y que esa política de subvencionarlo todo, que puede rozar el clientelismo o el amiguismo, no sea razonable, pero hacer tabla rasa tampoco lo es, y esta corporación, que no ha podido recuperar para el ámbito   público, al igual que los restantes ayuntamientos asturianos, un servicio esencial como es la recaudación de los tributos municipales, es de desear que actúe en el tema de las subvenciones con la misma exquisita prudencia, que ya ha demostrado que sabe utilizar.

     

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