Blog 
Mirar y ver
RSS - Blog de Manuel

El autor

Blog Mirar y ver - Manuel

Manuel


Archivo

  • Un matrimonio bien avenido.

    La tontería admite grados, no es lo mismo ser un tonto que ser un tonto absoluto, y esto lo entiende todo el mundo. Pero hay cosas que no admiten grados, como puede ser, es un ejemplo clásico, el embarazo. Por eso lo de la “absoluta separación de bienes”, en su matrimonio, que pregona el Sr. Cañete es más un recurso dialéctico, para reforzar una afirmación, que una realidad distinta a una separación de bienes “normal”, que es la que legalmente se le aplica, como a cualquier hijo de vecino que tenga ese régimen matrimonial, a nuestro atareado Comisario.

    Vamos a pensar bien, aunque lo que está saliendo de ACUAMED no nos conduzca en esa dirección, y creer que se trata de que yo a lo mío y tu a lo tuyo, y que separamos, también de forma “absoluta”, cualquier relación entre nuestras respectivas actividades. Las cosas así nos llevan a suponer que esa separación “absoluta” incluya no prestarse, entre los cónyuges, ningún apoyo, ni dar consejos, ni hacer gestiones, ni ver, ni oír, ni hablar, ni tan siquiera por lo bajinis, de los negocios y actividades del “otro".Sí empezamos a flojear, y a comentar esto y lo de más allá, qué tal lo tuyo y qué tal lo mío, acabamos en “relativa separación de bienes”, que puede llevarnos a Dios sabe dónde.

    Esto es lo que sería una “absoluta separación de bienes”, comme il faut, y no aquella en la que un cónyuge se dedicase ,nominal o efectivamente, a los negocios y a los asuntos que al otro le están vetados, por ley o por decencia. En este caso estaríamos ante un fraude de ley y, por supuesto, no podemos caer en la tentación ni de pensar, ni mucho menos de creer, que semejante situación es la que se está dando, o la que pudiere hipotéticamente darse en el caso que nos ocupa.

    Evidentemente el modelo “absoluto”, a lo Cañete, es el mismo que tenían la Infanta y Ana Mato, que, por no ver, ni veían Jaguares, ni chalés. Ya dice el refrán que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

    Hay, de acuerdo con la doctrina Cañete, otra separación de bienes: la “relativa”. En ésta, definida por el modelo tuya, mía, cabecita y gol, o por por el de unidad de poder y separación de funciones, que vienen a ser lo mismo, cada uno hace lo que puede, y a donde no llegas tú llego yo, y todo aprovecha para el convento. Algún inconveniente sí que tiene, y es que hay que guardar las formas y no equivocarse de terreno de juego, o de cuenta bancaria, cosa difícil en esta separación "relativa" por aquello de que “los dos serán una sola carne”. Algunas veces algo tan imprevisto como un soplo, o unas escuchas telefónicas acaban con el relativismo de este modelo, y entra en juego, de manera “absoluta” ,el código penal.

    Estar en la “absoluta” o en la “relativa” puede ser cuestión de criterio, ya decía aquel viejo aforismo que “en cuestiones de criterio sobra toda discusión, siempre tiene la razón el que está en el Ministerio”.

    Hay un tercer modelo de separación de bienes matrimonial: el “normal”, que no entra dentro de la doctrina Cañete. Los cónyuges , que se ven, se oyen y se hablan, deciden acogerse a él por múltiples razones personales, familiares o tributarias , pero tienen una ventaja: cuando se equivoquen de cuenta podrán tener problemas fiscales , pero hay dudas de que puedan afectarles la ley de incompatibilidades o el código penal.

    Quedan algunas preguntas en el aire ¿qué hacer cuando la ética y la ejemplaridad pública no son un freno suficiente para evitar conductas anómalas?, ¿cómo es posible que la sociedad no exija que sus representantes sean ejemplares? .Tal vez haya que modificar algunas leyes, aunque las hay a esgaya, pero lo más importante es acabar con la sensación, y algo más que la sensación, de impunidad que envuelve determinadas conductas. Es posible que crean, y razones no les faltan, que en la masa social abundan los tontos, tanto los útiles como los otros, pero los tontos tienen dos armas: su voto y su dinero. Utilizarlas bien exige un poco de esfuerzo, pero permiten cambiar de gobierno y de vendedores , lo que no es poca cosa.

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook