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Blog Perspectiva desde Gijón - Francisco Garcia Redondo

Francisco Garcia Redondo

Profesor de Geografía e Historia

Sobre este blog de Gijón

Crítica constructiva sobre la candente actualidad. Archivos 2008, 2009 Y 2010: http://blogs.lne.es/pacoredondo/


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  • 17
    Noviembre
    2012

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    Canalejas y pos-huelga

     Las huelgas deben ser para reivindicaciones concretas, no para boicotear resultados electorales


     

    El 12 de noviembre de 1912, hace ahora 100 años, caía asesinado en la Puerta del Sol en Madrid por un anarquista, siendo presidente del Gobierno español, el gallego José Canalejas, político liberal progresista y regeneracionista español, ex ministro y ex presidente del Congreso. Había abolido el impuesto de Consumos, mejorado la legislación social, negociado el protectorado conjunto con Francia sobre Marruecos, impediría la instalación de nuevas órdenes religiosas (popularmente, ley del candado), también planteó un proyecto de Mancomunidad de Cataluña consensuado con el catalanista Prat de la Riba y una reforma electoral, popularmente llamada ley de descuaje del caciquismo. En España se aprobaron a principios del siglo XX leyes de protección del trabajo femenino e infantil, descanso dominical, accidentes de trabajo, jornada laboral de 8 horas, derecho a huelga y retiro obrero.


    Como se ve, al gusto de la prensa progre y libros de texto adoctrinadores, toda una demostración de que los de izquierdas son los buenos porque gastan más y los liberales son los malos, porque si tienen que poner las cuentas en orden es por su perversidad “anti-social”. Desgraciadamente hay gobiernos de derechas que juegan a creerse y representar la caricatura que hacen de ellos los detractores de los liberales como anti-Estado y libertarios. Aparte de la guerra de cifras sobre el impacto de la huelga general, esta es una expresión de malestar a analizar. Todos hablan de sumar el crecimiento económico a la austeridad presupuestaria, pero no se ven cuales son las medidas para tal suma, qué se va a hacer para que las ayudas a los bancos fluyan en créditos productivos.


    El objetivo de una huelga laboral no puede ser cambiar el gobierno, sino cambiar las políticas negativas. Da la casualidad que la anterior huelga de 3 días convocada por el minoritario y marxista Sindicato de Estudiantes y asociaciones de madres y padres de izquierdas se celebró la semana anterior a las elecciones gallegas. No surtió efecto si el objetivo era desgastar al gobierno del PP de Feijoo, pues amplió su mayoría absoluta. Ahora la huelga del 14 de noviembre es en vísperas de las elecciones catalanas (allí, 850.000 desempleados) y el sofisma del “España nos roba”. Que la gente se ponga en huelga para reivindicar lo que cree justo desde luego es muy respetable, y razones en la España actual para protestar no faltan. Pero si los de Zapatero, Rubalcaba o Cándido Méndez salen con la pancarta de “No al paro. Hay culpables. Hay soluciones” ponen el comentario fácil: Si hay soluciones de izquierdas, ¿por qué no las han aplicado estos últimos cuatro años que han gobernado, y han dejado España con 6 millones de parados?


    No es de recibo no respetar el resultado de las elecciones, porque ha ganado un partido que no nos gusta, y estar desde ya con iniciativas para rodear el Congreso, hacer dimitir el Congreso, huelgas generales… Eso es fascismo o bolchevismo, tanto monta. Demos un par de años al gobierno a ver qué resultado dan sus reformas, y si este es negativo o poco positivo, pensemos en votar a otro la próxima vez o en las posibilidades de impulsar una nueva opción. Ello no es óbice para criticar determinadas subidas de impuestos, casos de corrupción o reformas laborales. Aquella flexibilización que favorezca la contratación, especialmente de jóvenes en formación y de mujeres a tiempo parcial, bienvenida. La mera facilitación del despido sin razón económica objetiva será contraproducente. Tampoco se entiende la penalización a los funcionarios por estar de baja justificada, la enfermedad no es por voluntad, a quienes se escaqueen del trabajo habitualmente que les controlen y sancionen los inspectores. ¿Nos bajan el sueldo por estar enfermos y nos suben el IVA por morirnos? Qué tíos…

    (Adaptado del artículo publicado los jueves en papel en La Nueva España de Gijón)

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