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Blog Perspectiva desde Gijón - Francisco Garcia Redondo

Francisco Garcia Redondo

Profesor de Geografía e Historia

Sobre este blog de Gijón

Crítica constructiva sobre la candente actualidad. Archivos 2008, 2009 Y 2010: http://blogs.lne.es/pacoredondo/


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  • 11
    Agosto
    2012

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    Libertad de elegir

     Para las crisis actuales y distintas no valen las recetas de las anteriores

     

     Hace 100 años el 31 de julio de 1912 nacía en Nueva York el economista Milton Friedman, premio Nobel en 1976, autor en 1992 con su esposa Rose del célebre libro “Libertad de elegir”,considerado el guía del monetarismo y neoliberalismo conservador para Ronald Reagan y Margaret Thatcher para la superación de la inflación, el estancamiento y el desempleo tras las crisis económicas del petróleo en 1973 y 1979. Defensor del libre mercado como motor de la prosperidad, le han criticado haber inspirado también a las dictaduras chilena y china, si bien rebatió que una economía libre empujará a la sociedad hacia la democracia política y valores equitativos. 

    Para él la oferta y la demanda son a la economía como los números a las matemáticas: la medida de la realidad. Culpar a la libertad del mal uso que se hace de ella es como condenar a la sociedad por la existencia de asesinos. Me recuerda el argumento de los franquistas, muerto Francisco Franco, cuando culpaban a la democracia del aumento de la delincuencia, suponiendo preferible un sistema autoritario, con orden, a un sistema democrático, sinónimo de libertinaje. Se les olvidaba decir que la paz de Franco en los años 40 fue la paz de los cementerios, la cárcel y el exilio. 

    Estamos en tiempos de crisis económicas y aumento del déficit presupuestario en el sur de Europa. Hay quien achaca la actual al “neoliberalismo” (desregulación de los mercados financieros). Otros a que los políticos populistas los regularon mal, con tipos de interés artificialmente bajos que provocaron una burbuja del crédito e inmobiliaria. En cualquier caso es un error tratar de aplicar a enfermedades actuales medicinas pasadas, tratándose de causas y contextos diferentes. La economía social de libre mercado debería ser el justo término medio entre la burocracia ineficiente y la anarquía financiera. 

    Una cosa es la igualdad de oportunidades que incita a emprender y otra la igualdad de resultados que desmotiva el mérito. También llega la polémica a la enseñanza, caldo de cultivo para el adoctrinamiento sectario, los tópicos de buenos y malos. La izquierda quiere demonizar los itinerarios académicos, es decir que los alumnos puedan elegir materias según sus aptitudes e intereses, llamándolo “segregación”(discriminación). Como si a base de repetir que el sol da vueltas alrededor de la Tierra, pudieran convencernos que el mundo es al revés y debe adaptarse a sus dogmas ideológicos. 

    Sabemos que los bienes y servicios, aunque lo prometan los candidatos políticos, no son gratis. Más pronto que tarde tienen su coste –sobre todo si es excesivo- en forma de impuestos, deuda, estancamiento y desempleo. Así pues debemos diferenciar lo eficaz, conseguir los objetivos, de lo eficiente, conseguir los objetivos de manera rentable, tanto en términos económicos como sociales. No hay que elegir entre mercados o personas. Hay que elegir entre políticos profesionales farsantes e ineptos o un funcionamiento racional de la economía social, que conllevará prosperidad.

    (Adaptado del artículo publicado en papel en La Nueva España de Gijón)

     

     

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