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Blog Perspectiva desde Gijón - Francisco Garcia Redondo

Francisco Garcia Redondo

Profesor de Geografía e Historia

Sobre este blog de Gijón

Crítica constructiva sobre la candente actualidad. Archivos 2008, 2009 Y 2010: http://blogs.lne.es/pacoredondo/


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  • 18
    Enero
    2014

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    Los reyes

     

    Necesitamos una “república” de valores cívicos   

    Polémica imagen del rey Juan Carlos en la Pascua militar. Lo de menos es que el Jefe del Estado se llame rey o presidente de la república cuando el poder ejecutivo de hecho, tanto de dirigir la política exterior cuanto la administración interior y presentar proyectos de ley lo lleva el gobierno. Así las cosas aunque nuestro régimen político constitucional se llama monarquía parlamentaria, el parlamento pinta poco y el rey menos, se trata en realidad de una 'partidocracia gubernamental'. La primacía racional del espíritu republicano sobre el monárquico es clara, el representante del estado (con poder o sin él) debería serlo una persona por sus méritos acreditados, no solo por ser hijo de su padre, aunque ahora no es momento oportuno de plantear cambios constitucionales y desatar más cajas de truenos, dada la deriva de los separatistas vascos y catalanes –Miquel Roca ex ponente de la constitución del consenso y ex secretario general de Convergencia de Cataluña, ahora defendiendo el independentismo unilateral y los chanchullos de la infanta- alentados por pasados de colonización y presentes de expolios  inventados, huida hacia adelante apasionada hacia los reinos de Taifas. Y por supuesto nadie debe estar por encima de la ley, algo característico de las monarquías absolutas de siglos pretéritos, que suponemos ya felizmente obsoletas, ni rey ni reo.

       En esto que la tradición de los Reyes Magos en España se mantiene, como demuestran las concurridas cabalgatas, probablemente perdiendo en cantidad ante la iconografía de Papá Noel o los regalos de Navidad, por la influencia de la cultura y televisión anglosajona y el propio sentido común: ¿es mejor que los niños tengan doce días para jugar con los regalos o dos? Para satisfacción de los centros comerciales, adoptamos la solución salomónica de dividir los regalos entre ambas fechas. La tradición es de origen egipcio, como la religión llamada judeo-cristina es más propiamente una religión egipcio-judeo-cristianan adaptada a tres contextos de civilización diferentes. La forma griega de María es Miriam en hebreo y Mery en antiguo egipcio (“La amada”); la palabra “Alma” significaba madre soltera, aunque los cristianos la interpretaron como virgen; la placa con los tres sabios/magos –que representan a los pueblos de Europa, África y Asia- adorando al Mesías se encontró en el Valle de los Reyes cerca de la tumba de Tutankamón; y Mesías significaba ungido como “Rey de reyes”. Con todo, cualquier motivo religioso y/o cultural es bueno para regalar a los seres queridos en fiestas, especialmente es estas de navidades / solsticio de invierno, de hecho las fiestas más familiares.

        El caso de la imputación judicial de la infanta Cristina, hija de nuestro rey Juan Carlos I, merece varias consideraciones. La primera perversión de nuestro sistema judicial es que los jueces en vez de los fiscales se dediquen a investigar y acusar cuando deberían dedicarse a juzgar imparcialmente, como los historiadores deberían ser objetivos, pues un juez o un historiador de derechas o de izquierdas no es propiamente ni juez ni historiador, sino partidista o adoctrinador respectivamente. La segunda habría que aclarar qué se entiende por ser imputado, si conlleva ser acusado con indicios o solo ser investigado con relación a hechos, para no someter a la pena de desprestigio público, incluso resultando después no acusado de delito o sentenciado inocente. Los imputados por acusados de delitos de corrupción no pueden estar moralmente ni al frente de los gobiernos ni en las candidaturas electorales. La corrupción viene en gran parte de ahí, de la impunidad, de creerse los reyes del cortijo, ya sean monarcas, políticos o sindicalistas profesionales. La solución no puede estar en discursos o en promesas de honradez, por sus obras les conoceréis, sino en normas y controles. El hábito no hace al monje ni las siglas garantizan buen gobierno cuando todo el monte es orégano para caciques.

    (Adaptado del artículo publicado los jueves en papel en La Nueva España de Gijón)

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