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Perspectiva desde Gijón
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Blog Perspectiva desde Gijón - Francisco Garcia Redondo

Francisco Garcia Redondo

Profesor de Geografía e Historia

Sobre este blog de Gijón

Crítica constructiva sobre la candente actualidad. Archivos 2008, 2009 Y 2010: http://blogs.lne.es/pacoredondo/


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  • 01
    Marzo
    2014

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    LUCHAR

    Breve análisis entre Ucrania, Venezuela, Melilla y Gijón

     

       Poco se ha visto hasta ahora a la intelectualidad presuntamente progresista analizar sobre la situación en Ucrania y Venezuela, que nos afectan especialmente por dos circunstancias, en el caso de Ucrania (revolución triunfante en las plazas), por polemizarse que Europa queremos, y en el caso venezolano por ser un país hispanoamericano. Cuando circulan en internet los vídeos con los abucheos de los venezolanos en los aeropuertos a los cubanos comunistas que llegan a apuntalar el régimen socialista, siempre sale alguien descalificando “a los fascistas” e inventando: ¿y si son médicos o maestros? No les debe parecer a los estudiantes críticos que sean médicos o maestros los que disparan contra ellos en las manifestaciones en las ciudades venezolanas por reclamar libertad, y protestar contra el régimen autoritario, corrupto e ineficiente (que pomposamente se autocalificaba como “El socialismo del siglo XXI”), que parece empeñado en tratar de resucitar una unión soviética latinoamericana, cuando la unión soviética original (URSS), la que surgió del golpe y dictadura comunista desde octubre 1917 porque los eseritas ganaron las elecciones democráticas a la asamblea constituyente, ha sido un fracaso económico y político durante el siglo XX, aún no asumido por sus aduladores, a pesar de las estanterías vacías en los supermercados.

       Después de la tragedia de los inmigrantes tratando de entrar en España por Ceuta, a los pocos días asistimos a otra escena impactante,  el cruce de la frontera de Melilla por decenas de inmigrantes africanos al grito de “¡Barça, Barça!”. Como se enteren los de Pujol y Jonqueras les da un soponcio. ¿Pero cómo osan entrar sin gritar: “¡España nos roba, España nos roba!”? ¿No se han adoctrinado que la Europa capitalista desarrollada es demoníaca para las clases populares que tienen sanidad y enseñanza gratis, televisores, ordenadores, pensiones de jubilación…? A ver si es que son herejes y no se han informado de lo bueno que es volver a la sequía en el Sahel, o a la Edad Media de reinos de Taifas y más fronteras, burocracia y peajes, en beneficio de  la casta política patriota que se sacrifica por nosotros, esos que como los Pujol tienen 137 millones de euros en Ginebra, o como Bárcenas al que hasta ahora solo se han descubierto 40. Una curiosidad, ¿de dónde los habrán sacado? Por cierto la emigración europea a América en la Edad Moderna era con papeles o sin papeles: Hernán Cortés, Francisco Pizarro… Todos somos ciudadanos del mundo, y solo hay que considerar extranjeros a los malvados. A ello podríamos añadir que todos somos africanos, puesto que en cuanto Homo Sapiens Sapiens procedemos de África oriental.

       El caso de Tenneco es otro ejemplo en Gijón, el TSJA ha declarado nulos los despidos de la multinacional de amortiguadores, sentenciando la reincorporación de los empleados a sus puestos de trabajo por fraude de ley. Esta vez ha funcionado el Estado de derecho para evitar abusos patronales. Cuestión distinta será la estrategia productiva y laboral a medio plazo en la fábrica. La actual Asamblea General de la ONU es más simbólica que operativa; necesitamos menos declaraciones y más acciones. Frente a la competencia desleal de las deslocalizaciones por infra-salarios habría que contraponer un parlamento democrático mundial, capaz de legislar globalmente en materia de jornada laboral máxima o salario mínimo vital acorde con derechos humanos dignos. Hasta entonces, aunque se critique que la economía social de  libre mercado perverso explota a los trabajadores del mundo subdesarrollado pre-liberal, en realidad ocurre exactamente lo contrario, son los oligopolios sin freno, la anarquía financiera, y es la falta de libre mercado globalizado y arbitrado  la que distorsiona la libertad de elegir y una prosperidad equilibrada. Se podrá decir que luchar por ello es prematuro o complejo. Pero cruzados de brazos nada se arregla, y no es menos cierto que quien renuncia a luchar por lo que considera justo, ya ha perdido de antemano.

    (Adaptado del artículo publicado los jueves en La Nueva España de Gijón en papel)

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