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Perspectiva desde Gijón
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Blog Perspectiva desde Gijón - Francisco Garcia Redondo

Francisco Garcia Redondo

Profesor de Geografía e Historia

Sobre este blog de Gijón

Crítica constructiva sobre la candente actualidad. Archivos 2008, 2009 Y 2010: http://blogs.lne.es/pacoredondo/


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  • Poder legislativo corrompido

    Poder legislativo corrompido ¿QUÉ PROPONEN LOS PROGRAMAS MUNICIPALES PARA MEJORAR EL URBANISMO?

       Hace tiempo que el poder legislativo ha dejado de promover las leyes, cuyos proyectos llegan desde los ministerios, para limitarse a enmendarlas y aprobarlas al dictado de los portavoces parlamentarios y cúpulas de los partidos. ¿Dónde queda entonces la división de poderes? Fue Alfonso Guerra del PSOE, uno de los padres de la actual partidocracia española, quien sentenció: “Montesquieu ha muerto”, pretendiendo hacer una gracia para describir una situación de hecho, en la cual la participación se convierte en sumisión y el que se mueve no sale en la foto (de la candidatura). Otro de los padres ha sido Álvarez-Cascos, en este caso durante legislaturas ordenando la cúpula del PP de los sobresueldos. “Partido” político en esencia debe significar ser “partidarios de algo”, de una ideología, de unos programas, de unas propuestas, sin embargo en la práctica se ha caído con frecuencia en la deformación de ser partidarios de alguien, de adular a quien les nombra a dedo para los cargos, confundiendo el medio con el fin; los partidos son un medio para encauzar la participación democrática, siendo el fin mejorar la sociedad, para convertirse en un fin en sí mismos, monopolizar el poder un clan convirtiendo el partido en un cortijo. Sembrando esos vientos cosechamos estas tempestades: los falsos ERE en Andalucía, el caso Gurtel en Valencia, los multimillonarios Pujol en Cataluña… Así las cosas, ¿qué problema hay si todo el monte es orégano porque hagan lo que hagan tienen la sartén por el mango y les vuelven a adular y votar?

       La democracia representativa aspira a ser el justo término medio entre el asamblearismo y el caciquismo plebiscitario. La democracia no puede ser una asamblea permanente, pues los gobiernos no se atreverían a tomar medidas necesarias pero impopulares, si a cada momento hubiera que votarlas y destituir al ministro correspondiente si la medida en cuestión no agrada a la mayoría. El asunto es, ¿a quién representan los diputados? ¿Deberían representar al conjunto de los ciudadanos, a sus electores, a la cúpula de su partido que les ha nombrado candidatos, o solo se representan a sí mismos si les da igual el programa? Para tener un cargo y tratar de vivir indefinidamente de la política, eso es lo que lleva a constituirse en “casta” como cortes de Taifas. El control político debería ir más allá de los tópicos del ustedes no gobiernan o lo hacen siempre todo mal. La oposición no debería consistir en llevar la contraria por sistema, en espera del quítate tú para ponerme yo, debería ser un contrapeso y una alternativa constructiva. Sobre la corrupción, en efecto la palabra imputado se presta a confusión, aclaremos si hablamos de investigado o acusado. Si cada vez que alguien acusa a un rival político, con mucho, poco o ningún fundamento, le condenamos de antemano, caeremos en un concurso de denuncias, aunque sean exageradas o absurdas. Son en realidad los encausados, imputados en firme o acusado por indicios racionales y sólidos de haber cometido algún delito, quienes no deben ser candidatos ni estar mucho menos legislando o administrando las cuentas públicas. Respetando la presunción de inocencia.

       En cuanto a las comisiones de investigación parlamentarias parece por el contrario que el parlamento, autonómico asturiano en este caso, asume funciones que no le corresponden. Si los hechos que se analizan pueden ser constitutivos de delito, a quien corresponde investigarlos es al poder judicial, no al legislativo, cuya función esencial es hacer las leyes y controlar la acción del gobierno ejecutándolas. Son los fiscales y jueces los encargados de ello. En ocasiones en España se ha dado un cambio de papeles, viendo como el juez se dedica a hacer la instrucción de posibles imputaciones –haciendo de fiscal-, y el fiscal se dedicaba a defender a la persona posible encausada –haciendo de abogado-. Ahí tenemos la comisión de investigación sobre los sobrecostes por la ampliación del puerto del Musel, que ha paralizado sus actuaciones ante la falta de cooperación de implicados y por tanto por falta de documentación relevante para extraer sus conclusiones. O la comisión de investigación sobre el caso Villa, ¿punta del iceberg de la mala gestión de los fondos mineros? Si el parlamento lo que pretende es establecer responsabilidades políticas, cómo va a culminarlo si los grupos mayoritarios están en contra, es decir, en contra de condenarse políticamente a sí mismos. Las responsabilidades políticas se cobran en las elecciones cuando la ciudadanía está informada y ejerce la libertad de elegir. Pues la democracia no consiste solo en votar, de hecho con las dictaduras de Franco en España y Ceaucescu en Rumanía también se votaba, y el poder ganaba el plebiscito con más del 90% de los votos, la auténtica democracia consiste en poder elegir programas y cambiar a los gobernantes ineficientes. 

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