Blog 
Perspectiva desde Gijón
RSS - Blog de Francisco Garcia Redondo

El autor

Blog Perspectiva desde Gijón - Francisco Garcia Redondo

Francisco Garcia Redondo

Profesor de Geografía e Historia

Sobre este blog de Gijón

Crítica constructiva sobre la candente actualidad. Archivos 2008, 2009 Y 2010: http://blogs.lne.es/pacoredondo/


Archivo

  • 24
    Marzo
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    ¿Por qué será?

    Se la juegan por entrar en España y la Europa libre

       Crimea o el país de los cimerios ha sido a través de los siglos cruce de culturas entre oriente y occidente, incorporada al imperio ruso en 1783. En la guerra civil de 1917 a 1920 fue un bastión de los blancos o anti-comunistas. Del tamaño de Galicia y unos dos millones de habitantes (60% rusos, 24% ucranianos y 12% tártaros), se dice que tras la II Guerra Mundial en 1945, supuestamente a causa de la generalizada colaboración con el enemigo nazi -durante la ocupación alemana- por parte de los tártaros de Crimea, fueron oficialmente abolidos como nación por el dirigente soviético Stalin y deportados en masa a Asia central. Aunque la gran mayoría de quienes quedaron son rusos, ubicada al sur de Ucrania fue anexionada como una región de la RSS de Ucrania en 1954. Desde 1991 la capital se ha trasladado desde Sebastopol, sede de la flota, a Simferopol, en el interior de la península del mar Negro. Ningún paralelismo puede establecerse pues entre Crimea y Cataluña, ésta integrada en la Corona de Aragón desde 1137 tras el matrimonio entre el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV y la princesa aragonesa doña Petronila. Pero una vez más se plantea si queremos una Europa de los nacionalismos y los conflictos, o una Europa de los ciudadanos con menos fronteras y más prosperidad. La solución racional, pero al parecer políticamente incorrecta, sería un estatuto ruso-ucraniano para Crimea y un tratado de libre comercio entre la UE y Rusia.

       El otro foco de tensión candente, y no menos efervescente, es Venezuela, donde cada semana hay más rebelión popular contra el régimen de sectarismo, ineficiencia y miseria, -con los alimentos básicos racionados-, del izquierdismo “post-chavista” de Nicolás Maduro, tutelado por Cuba y sus miles crecientes de soldados en territorio venezolano disparando desde las motos. Qué paradoja, el régimen de los hermanos Castro, de tanta retórica por el pueblo y contra el imperialismo (yanqui), termina envuelto en la represión popular y el imperialismo (cubano). En el Manifiesto de Mérida los estudiantes dicen no querer la paz de los esclavos, no hay diálogo con el totalitarismo, sino la victoria de los venezolanos libres. Piden el fin de la ocupación cubana, elecciones libres pluripartidistas (frente al monopolio televisivo y de prensa del régimen), y libertad económica para poder tener iniciativa comercial y prosperidad. Aunque van decenas  de muertos, se multiplican las protestas, guarimbas (barricadas) y manifestaciones masivas y de hecho la dictadura ya no controla varios estados, con un lema significativo: el que se cansa pierde, el que persiste gana. Ni lo grotesco de Maduro de decir que se le aparecido Hugo Chávez en forma de pajarito, o adelantar dos días el carnaval, o que quienes protestan son fascistas o quieren prohibir el ir a las playas, tiene ya credibilidad entre los suyos: si se fiara de la represión de los militares venezolanos, no tendría que traer a los miles de cubanos castro-comunistas.

       Si las llamadas primaveras de París y Praga en 1968 quedaron en la memoria colectiva como símbolos de rebeldía juvenil, con mayor o menor causa pero escaso efecto práctico, y marcaron a una generación y sus idealismos y tópicos, estamos asistiendo a una nueva revolución de las mentalidades, tras la primavera árabe en el norte de África, -y a 14 kilómetros de Gibraltar no sabemos si están más para allá o para acá en esta aceleración política, económica y social-, aún sin perspectiva para valorar  cuando se concretará en democracia y progreso, o una vuelta al islamismo medieval, en la mal llamada aldea global, ni rural ni monocolor, pues el mundo actual de las telecomunicaciones es en realidad una ciudad plural, urbana y polícroma. El hecho de que decenas de miles de africanos estén deseando pasar a España por Ceuta, Melilla o en patera, revela que a pesar de los 5 millones de parados y  la partidocracia corrupta España no nos roba, sino que nos atrae. ¿Deberemos cambiar definitivamente los iconos del Ché Guevara, los paletos, la lucha de clases y la guerra civil por Adolfo Suárez, los bares, el fútbol y las playas? Si tan perverso es el mundo occidental libre y próspero, ¿Por qué huyen o se rebelan contra las supuestas alternativas, de hecho poco desarrollo y mucha miseria? ¿Por qué será?

    (Adaptado del artículo publicado semanalmente en La Nueva España de Gijón en papel)

    - Página en facebook: España nos gusta

    - Cuenta en Twitter: @Cs_Asturias

    - Cuenta en Google+: PacoRedondo

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook