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Perspectiva desde Gijón
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Blog Perspectiva desde Gijón - Francisco Garcia Redondo

Francisco Garcia Redondo

Profesor de Geografía e Historia

Sobre este blog de Gijón

Crítica constructiva sobre la candente actualidad. Archivos 2008, 2009 Y 2010: http://blogs.lne.es/pacoredondo/


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  • Sobre las vías

    Sobre las vías

     

    Debería haber también trenes de Gijón y Oviedo directos a Valladolid y Madrid.  

       Dicen está a punto de inaugurarse este septiembre el AVE Valladolid - León. El tren Alvia que el domingo 12 de julio de 2015 ha cubierto el trayecto de Madrid  a Gijón, ha salido de la estación de Chamartín a las 14.40 y ha llegado a Sanz Crespo a las 20.20 durando el viaje 5 horas y 40 minutos, el triple de lo que tarda un AVE de Madrid a Valencia. Está claro donde resulta más cómodo desplazarse un fin de semana o puente para turismo. A medida que avanza el recorrido las medias de velocidad resultan más bajas. Así de Madrid a Valladolid el tránsito ha llevado una hora y cinco minutos para unos 180 kilómetros, con parada en Segovia, pero de Valladolid (15.45) a León (frenando hacia las 17.30 y acelerando hacia las 17.50) ha llevado casi dos horas, y otras dos  para otros 180 kilómetros de La Robla (18.20) a Gijón. De León a Lena (19.25) se va a dar la rebaja de tiempo más sustancial con la apertura del túnel  de la variante de Pajares. Salta a la palestra que el ministerio de Fomento quiere dedicar 1.000 millones de euros en Asturias a la mejora del tramo entre Lena y Oviedo, segmento actualmente en polémica sobre su duración y coste. De Lena a Oviedo (19.55) ha llevado una media hora si contamos las paradas en Lena, Mieres y Oviedo y sus correspondientes desaceleraciones y aceleraciones; entre frenar, estacionamiento y recuperar cada parada lleva unos cinco minutos. Por tanto si se sustituye por un trazado nuevo  de 20 kilómetros con el tren a 200 por hora, el recorrer el tramo Lena – Oviedo en 6 minutos rebajaría en bastantes más de los 9 minutos comentados la duración del viaje.

      La eficiencia añade a la eficacia el que además de conseguir los objetivos, estos sean rentables. La Unión Soviética era eficaz construyendo tanques y misiles, pero poco eficiente y sin conseguir impulsar la industria automovilística o informática abundantemente. Otra cuestión a analizar es si 1.000 millones de euros son una cantidad necesaria o excesiva se rebajen 9 o 18 minutos en el viaje de Lena a Oviedo. Con 1.000 millones de euros se podrían construir 30 estaciones intermodales como la que necesita Gijón, cuyo coste se estima en 35. Y se podrían hacer varios ramales de Cercanías para ir del aeropuerto a Avilés, Gijón y Oviedo, haciendo más competitiva y atractiva nuestra región. Otra opción interesante para ganar tiempo es suprimir paradas en algunos de los trenes circulantes: ¿por qué tienen que parar todos los convoyes en Lena, Mieres, Palencia o Segovia? Debería haber también trenes directos de Gijón a Madrid parando solo en Oviedo y Valladolid, ello ahorraría cuarenta minutos de viaje incluyendo los veinte que se pierden por el “fondo de saco” en León, cuando el tren debe salir marcha atrás varios kilómetros desandando lo andado.  En los alrededores de Gijón se da otro hecho curioso, el tren pasa la curva posterior a Arcelor a 30 kilómetros por hora circulando por el campo, para después subir a 100 mientras atraviesa el apeadero de La Calzada, en plena ciudad y sin vallar los andenes respecto de las vías. Pronto habrá que abordar el asunto.

       Cambiando de las vías del tren a las vías urbanas encontramos otra polémica nacional de actualidad, el cambio al nombre de las calles en Madrid por la Ley de la Memoria Histórica del gobierno del PSOE de Zapatero. Supongo que nadie se imagina una normativa que obligara a los peatones a caminar solo por las aceras de la izquierda y prohibir caminar por las aceras de la derecha de las calles, nos parecería tan extravagante como absurdo. Pues igual carece de sentido pretender que todos los nombres de las calles tienen que ser de personajes de izquierdas, y hay que eliminar a todos los que sean de derechas, aunque fueran escritores, cantantes o pintores de  éxito y prestigio. El criterio debería ser la violencia, eliminar del callejero a todas las personas –de derechas o de izquierdas- empeñadas en imponer sus ideas mediante la violencia, sea represión o subversión, lo llamen democracia orgánica o revolución idealista. Claro que esto conlleva una carga de subjetividad rayando con el apasionamiento y el sectarismo, con motivo de la larga y cruel guerra civil que sufrió España de 1936 a 1939, tendenciosidad y tópicos aún presentes en los libros de texto y en la memoria colectiva, cuando se van a cumplir en noviembre 40 años de la muerte de Franco y el final de sus 40 años de dictadura de derechas. La mejor vía democrática es respetar el resultado de las elecciones, lo que en España no se hizo ni en 1934 ni en 1936. Nadie gana siempre, unas veces se gana y otras veces se pierde, por ello hay que ser modesto en la victoria y elegante en la derrota. Ello implica tanto reconocer al ganador como no avasallar al perdedor, obviando a la gente miope y tóxica. Tendríamos que conseguirlo. 

    (Adaptado del artículo semanal de opinión de actualidad publicado en La Nueva España de Gijón en papel)

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