Blog 
POESÍA DESBOCADA
RSS - Blog de Lauren

El autor

Blog POESÍA DESBOCADA - Lauren

Lauren

Letraherido ferviente de sangre y castigo.

Sobre este blog de Cultura

Este espacio aboga por la inmediatez de la poesía y la literatura. Una apuesta por la creación poética como parte inherente del mundo; la propiedad insalvable de la voz en esencia pura e incorruptible.


Archivo

  • 28
    Junio
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Cultura Oviedo

    El naufragio del salitre

    Fernando del Paso, (México, 1935) vio coronada su trayectoria literaria en el 2015 con la concesión del Premio Cervantes. Ese mismo año se reeditó "PoeMar", el último poemario del autor y cuya primera edición es del 2004. El libro apareció dentro de las cuidadas ediciones del Fondo de Cultura Económica sobre autores que tienden ya a la categoría de clásicos. Del Paso, de vida itinerante por Londres y París, entre otros lugares, escribió novelas indispensables del boom hispanoamericano como "José Trigo" o "Noticias del imperio" , además ha ejercido de diplomático, dramaturgo, ensayista, periodista y artista plástico. "PoeMar" es un homenaje al mar como una inmensa y salvífica visión de la vida. Belleza cautiva de peligro y misterio indescifrable que se bate en cada ola: "Mar de sapiencia aleve, mar de falsas ternuras,/ de gozos fermentados y recios alborotos/ que en tu pecho fermentan, de eternidades vivos". Un diálogo con la naturaleza donde brota el agua sincera para homenajear a su gente y sus mitos: desde Enrique El Navegante al Capitán Cook. Mar bandera y madre de niñez y horizonte. El viaje del que no quiere habitar en la tierra y opta por los balanceos de la aventura. Metáforas bañando la arena, patria de la tinta libre.

     

     

    XV

     

    SOÑÉ que el mar era una sola palabra,

    y que yo debía pronunciar su millón de sílabas.

    De estertores de azul cobalto encandilado,

    se me salía el mar por los ojos

    y el nácar que lucían las muchachas,

    manchados sus cuellos de efélides

    en las que el sol había tejido sus mejores mariposas,

    se vio ceñido por lágrimas duras como granos de arroz.

    Yo debía, también, pronunciar el millón de muertos

    que tiene el mar, y hablar de sus descarados fuselajes.

    Los muertos del mar tienen la boca llena de musarañas

          de gelatina.

    Sus cráneos son efímeras escafandras de hulespuma

    donde revolotean acezantes polillas encendidas,

    y en las que anidan pulpillos cuyos tentáculos

    asoman por los hoyos insondables de sus fosas nasales

    como si fueran negros espeluznantes.

    Los cadáveres del mar sonríen. Sus dientes son ventanas

         del invierno.

    Sus caderas, vertederos de inmundicias prístinas.

    La noche penetró por sus poros a borbotones

    y los inundó con deliquios de aspereza mineral,

    hasta volverlos invulnerables a las estridencias y las

       saetas de la luz.

    De secretas tempestades polares se alimentan sus

        gargantas.

    Los muertos del mar guardan en sus ojos esferas de agua,

        y sus costillares son jaulas de vidrio donde se inflan

         petulantes peces rojos.

    Las sirenas tiñen sus inexistentes heridas con la tinta de

    calamares resbaladizos, y sus médulas como bambúes se

    ensartan en los tragaluces de la cúpula del mar. 

     

    XXIII

    PROVERVIOS DEL MAR

     

    QUIEN busca mantarrayas en las nubes, encontrará

                                                sorbetes anquilosados.

    Un abulón híbrido siempre se cocina al piano.

    Un equinodermo dorado suele dormir al borde del chiste.

    Bebe vientos foráneos y te adornarás los ojos.

    Un tiburón reclinado es una invitación al simulacro.

    Quien con cartas náuticas cohabita, mata al frío de un

    plumazo.

    Buen gaviero aquel que canta, y no el que de un palo

    se ensarta.

    No todas las bajamares descienden de aristocracias azules.

    No es piloto el que repica, sino el que desayuna bastiscafos.

    Con saliva de regatas no se engaña a las estrellas.

    Quien espuma colecciona, con la vigilia se casa.

    No se traga un trasatlántico sin respetar las señales.

    Tridente de cuatro dientes no conviene a la lamprea.

    Recios son los sextantes que presumen de cartílagos.

    Cuando el vértigo anda descalzo, pon tus bahías a remojar.

    No hagas promesas al pez-martillo que no has de clavar

       en tu recámara.

    Sirena que no se arrastra vive años más al sol.

    Cría fiebres recónditas, y te vestirás de bacalao.

    No le busques a un nautilo veinte patas, porque te

    morderás el alma.  

     

    FERNANDO DEL PASO- "PoeMar"- FONDO DE CULTURA ECONÓMICA- 2015

     

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook