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POESÍA DESBOCADA
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Blog POESÍA DESBOCADA - Lauren García

Lauren García

Letraherido ferviente de sangre y castigo.

Sobre este blog de Cultura

Este espacio aboga por la inmediatez de la poesía y la literatura. Una apuesta por la creación poética como parte inherente del mundo; la propiedad insalvable de la voz en esencia pura e incorruptible.


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  • 09
    Octubre
    2015

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    Oviedo asturias

    LA BRILLANTEZ VISIONARIA DE JOSÉ LUIS REY

     

     

    Con la palabra y el verso enaltecidos hacia la libre creación poética nace este blog que trata de establecer un vínculo directo y sincero entre el autor y el público con la única intermediación del peso de papel aquilatado de las palabras. En los ojos del lector está amparar este desbocado viaje.

    Contamos para dicha inaguración con el lujo de unos versos inéditos de uno de los poetas españoles más sobresalientes de los últimos tiempos: José Luis Rey, (Puente Genil, 1973). Este poeta cordobés de deslumbrante capacidad metafórica y un innato talento de envergadura trascendente para abordar la realidad ha publicado libros como "La luz y la palabra", "La familia nórdica", "Barroco" o "Las visiones". Sus palabras sin entredichos abrillantan la memoria. En José Luis Rey está la visión que se despega con soltura y agilidad de las páginas. Bienvenidos al baño de bronce de los versos.

     

     

    EL NIÑO MAGNÉTICO

     

    ¡Este chicle de sol! Se me pegó en la ropa.

    ¡Socorro!

    Los árboles se inclinan hacia mí.

    Se ha quebrado de pronto la vajilla.

    El techo va a ceder y por él entrarán los siete océanos.

    Estoy tan asustado después de la comida

    que me escondo debajo de la mesa,

    pero todo es inútil.

    Oigo ya los tambores, cercando la ciudad.

    Dicen que hasta los zares me rodean.

    Todos vienen a mí.

    ¿Por qué? Yo no hice nada.

    Solamente callé, me tendí en el silencio,

    vi las gotas de lluvia, resbalando muy gruesas sobre el gran ventanal

    como las pescaderas en un día de nieve.

    Puede ser que flotará, no lo sé.

    Yo sentí mi vacío

    en el centro del pecho y todas las veletas

    señalaron de pronto hacia el botón

    medio caído de mi camisa.

    Tengo miedo del mundo

    que ha empezado a girar alrededor

    de mis ojos polares.

    Asia entera me entró por la nariz

    y no pude hacer nada.

    Que me encierre el pastor en su obispado

    de paredes desnudas y amarillas vidrieras:

    hace tiempo que Roma está en mi oído.

    LLevadme si queréis en un arcón

    a ver los judíos que viven entre autómatas.

    No servirá de nada.

    A veces pienso, y se hace tarde,

    si algún día saldrá todo de mí,

    si un día volverán a su sitio las cosas.

    Y entonces me imagino con los ojos cerrados,

    soplando desde el fondo de los huesos,

    soplando desde atrás.

    Pero apenas encuentro un consuelo en creer

    que respiro por fin.

    Intento hablar entonces y otra vez es inútil

    porque todos los pájaros

    se estrellan en mi frente

    y el pie de Dios ha entrado ya en el maelstrom.

     

    A LOS HOMBRES CON CARA DE PÁJARO

     

    Amigos,

    vosotros que una vez tuvisteis alas

    y pico y la nariz,

    la que ahora tenéis es un recuerdo

    de haber estado allí.

    Vosotros que entendéis esta lengua sin nido,

    mi lengua del amor y del gorjeo,

    habladme de los bosques

    donde todos vivimos una vez,

    habladme de semillas

    y del gran Vaticano mojado de las ramas,

    decidme lo que no puedo saber

    porque yo lo olvidé y mi cara es de químico.

    Amigos que miráis como miran los búhos,

    con ojos muy abiertos y asombrados

    de nuestro andar de azul rinoceronte

    tropezando con todo.

    Recuerdo que era así como miraban

    los viejos catedráticos

    cuando uno les hablaba de Balbec.

    Amigos que bajáis cortando el aire

    y sin pedir permiso, como el águila,

    hundís vuestra nariz en todo postre

    y tan llena de nata la sacáis,

    decidme, por favor,

    si en el cielo hay despensas y avenidas

    que se llenan de agua cuando el amor desborda

    en un cuerpo terrestre.

    Yo soy el ornitólogo del ángel.

    Pero nada decís y seguís con lo vuestro,

    carpinteros monótonos, picando

    el alto tronco de los largos días.

    Salud, hermanos serios.

    Que un día llegue tanta nariz rítmica

    a oler el paraíso.

     

    LOS ALBINOS

     

    Blancos y silenciosos,

    oscuros blancos de la gran visión.

    Vosotros que tan cerca habéis estado,

    ¿por qué volvéis así?

    Así, tan taciturnos

    como quien anda a ciegas, tropezando,

    y es todo resplandor.

    Tan callados vivís

    que una campana quiebra el iceberg

    y el paciente ratón roe montañas

    y tose Santorini.

    Un tiempo quise estar

    con vosotros y vine

    con mi hatillo a llamar a vuestra puerta.

    Escondido en mi gorra yo traía

    el libro que los pájaros no acaban de escribir

    sobre vuestra odisea

    en las salinas de San Juan el solo.

    Oh sí, yo quise ser el de benditas canas,

    el amigo corriente

    en el pueblo de todos los que al fin despertaron,

    en estas casas de madera iguales, cercadas por espías:

    un girasol por cada ojo abierto.

    Pero nada habéis dicho desde entonces.

    Y el invierno que vive en vuestra espalda

    ha creado Siberia

    cuando vais y venís a la cocina.

    Mis reyes esquimales que con cada pregunta

    solo fruncís el ceño

    y por eso sale la luna

    enfadada y violenta.

    Pero si estornudáis

    es verano un instante

    y entonces os reís y entonces sí es hermoso

    el pediros un poco de pan o algún cepillo

    para cuidar las crines del caballo que corre

    en la tundra de vuestras cejas.

    Oh niños tenebrosos.

    Sois tantos y tan blancos que no sé

    sentarme en los pupitres tan pequeños de Islandia,

    daros clases ni hablaros de aquel trópico

    donde fuisteis mulatos,

    donde nunca dejabais de cantar.

     

    JOSÉ LUIS REY (POEMAS INÉDITOS) 

     

     

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