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POESÍA DESBOCADA
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Blog POESÍA DESBOCADA - Lauren García

Lauren García

Letraherido ferviente de sangre y castigo.

Sobre este blog de Cultura

Este espacio aboga por la inmediatez de la poesía y la literatura. Una apuesta por la creación poética como parte inherente del mundo; la propiedad insalvable de la voz en esencia pura e incorruptible.


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  • 25
    Noviembre
    2016

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    Cultura

    Oviedo

    La lectura hecha escritura en Rodrigo Olay

    Desde la pasión inagotable de lector y la licenciatura en Filología Hispánica, posee un máster en Formación del Profesorado por la Universidad de Oviedo, actualmente está trabajando en su tesis doctoral, Rodrigo Olay (Noreña, 1989) ha ido construyendo, condimentando y puliendo su obra poética. Autor de dos libros: "Cerrar los ojos para verte" (Universos, 2011) y La víspera (La Isla de Siltolá, 2014), Poesía Desbocada nos ofrece sus últimos poemas que delatan su próxima línea de escritura. Olay, ganador de premios como el Asturias Joven o el de la Crítica de Asturias, sabe perfectamente que un poema es el pasaporte idóneo para escribir otro poema sin emborronar la partitura. La literatura sale a buscar su lugar en el mundo.

     

     

    "ACUSADO POR LOS CRÍTICOS LITERARIOS DE..."(EN EFECTO, OTRA CITA DE GONZÁLEZ)

     

    Que si Borges, que si d'Ors gotas

    de Almuzara, que si injerto

    de Piquero o Luis Alberto,

    que si González y Botas,

    que si ahora los Machado

    y callo, aunque no he acabado.

    Lo habéis dicho hasta el sopor:

    venga formas, venga temas...

    ¿Y el dolor? En mis poemas,

    sí, lo mío es lo peor.

     

    PAVÍA

     

    Os juro que lo he visto.

    Hace un instante.

    Arrastrando mis pensamientos y

    con ello todo. Un niño,

    era un niño en los brazos de su madre,

    sobre el puente que salta, en las afueras

    de Pavía, el andén lento a Milán

    y sus trenes oscuros

    y los vidrios y ortigas

    y el pasamanos rojo por el óxido

    y las baldosas rotas.

    Solo un niño y su madre.

    Me he quedando mirándolos.

    Y he perdido de vista

    los tres meses a solas, el verano que escapa

    apagando la sangre,

    salpicándome viento

    desde las piernas de las estudiantes

    que corren hacia el frío en bicicleta.

    Allí estaban. Los he visto. Abrazados.

    Los dos mirando atardecer. Los dos.

    Sus ropas eran viejas, pero a ella

    todavía le había dejado de importar,

    y además de ser joven, volvía a parecerlo.

    Todo lo merecía ese momento.

    Cómo el niño empujaba con su dedo

    el sol hacia ya dónde

    y miraba a su madre y luego al sol

    y las ascuas del día se apagaban

    solo del otro lado.

    Os juro que lo he visto, aunque la noche

    lo niegue para siempre desde ahora.

    Dime qué es la belleza. Di. Decidme.

     

    EL RAYO QUE NO CESA

     

    No lo sabes, no hay forma de saberlo:

    en qué instante preciso va a saltarte,

    en qué ayer de mañana está aguardando,

    en qué dónde qué muerto va a clavársete

    en los ojos o qué luz en mitad

    de qué tormenta, qué

    zozobra de qué cierzo en qué caricia,

    qué instante hará vivir su aliento helado,

    su música tristeza.

    Es esa flor amarga,

                                 la nostalgia.

     

     

    RODRIGO OLAY- POEMAS INÉDITOS

     

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