Blog 
PsicoactivaMente
RSS - Blog de Olaya y Alejandro

El autor

Blog PsicoactivaMente - Olaya y Alejandro

Olaya y Alejandro

Olaya Begara (Corvera) y Alejandro Bascoy (Avilés), psicólogos.

Sobre este blog de Salud

Una mirada a la vida cotidiana desde el apasionante mundo de la psicología.


Archivo

  • 23
    Septiembre
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    SOCIEDAD Oviedo salud psicología cerebro Neurociencia

    El cerebro no explica tu comportamiento

    ¿Tienes idea de cuántos núcleos cerebrales se están activando ahora mismo dentro de tu cabeza? Yo tampoco, pero seguro que muchos. Por un lado los encargados de la visión, seguramente localizados en el lóbulo occipital, que te permiten ver ahora mismo la pantalla. Por otro los que te permiten traducir la visión de unos símbolos en información, en lenguaje. Por otro los que te permiten seguir captando eventos que ocurren a tu alrededor. Por otro los que, aún con eso, te permiten seguir manteniendo la atención en el texto. También se te activan zonas del cerebro cuando caminas, cuando corres, cuando nadas, cuando hablas, cuando bebes, cuando te duchas. Tírate en la cama a intentar que no funcionen algunas zonas cerebrales y lo seguirán haciendo. También se te activan zonas cerebrales cuando te pones furioso, cuando te alegras, cuando algo te gusta y cuando algo te disgusta. Determinados trastornos mentales también tienen su correlación cerebral, pero ¿son estos eventos cerebrales los causantes de la conducta, o su consecuencia?

    Hace ya unos años, un profesor de la facultad nos explicó la importante diferencia, al menos en psicología, entre el 'porqué' y el 'cómo' de las cosas. Una distinción que se remonta a las cuatro causas aristotélicas, en las cuales no entraremos porque un servidor conoce el (des)agrado de la mayoría de la gente por la filosofía. También nos aportó un ejemplo bastante ilustrativo acerca de la diferencia entre ambas cuestiones, ya relativas al campo de la conducta y comportamiento, que es en último término el objeto de estudio de la psicología. Mi intención era reproducirlo tal cual lo tenía en los apuntes, pero dado mi desorden natural no me ha sorprendido no encontrarlo tras varios minutos de búsqueda, así que la memoria hará las veces de testigo:

    Imaginemos que vamos tranquilamente caminando por la calle, cuando de repente nos adelanta una persona corriendo a toda velocidad. Vemos como a continuación pasa un autobús, y esa persona comienza a gritar y a correr más rápido, para llegar a la parada y subirse al mismo justo a tiempo.

    ¿Cuál es la causa de que esa persona haya gritado mientras corría? Simplificando la cosa, desde posturas más biologicistas se hará referencia a que esa persona estaba corriendo y gritando porque en su cerebro se activaron las zonas implicadas en el movimiento y el habla, y aquellas que se encargan de la coordinación visoespacial, esencial para calcular que caminando al ritmo de Chiquito de la Calzada no iba a llegar al autobús. A priori parece una explicación bastante acertada. De la misma forma, se explica el comportamiento de un paciente depresivo porque sus receptores de dopamina y noradrenalina están regulados al alza, y la cantidad de neurotransmisor en el cerebro es escasa. La solución para el depresivo será, por tanto, suministrar fármacos que tengan el efecto de producir más dopamina/noradrenalina/serotonina en el cerebro. La solución para la persona que corre será, por tanto, suministrar fármacos que inhiban la capacidad de correr.

    ¿Cómo se explica el comportamiento de la persona que corre desde la psicología? De nuevo simplificando, se hará referencia a que esa persona corría y gritaba porque perdía el autobús y llegaría impuntual a una entrevista de trabajo. La solución desde la psicología, mucho menos impresionante desde luego, será desarrollar estrategias (levantarse antes, hacer la comida el día anterior, comprar un mejor despertador) para que esa persona evite llegar tarde al autobús, si es que eso le causa algún perjuicio a ella o a la sociedad, cosa que suponemos es así. ¿Cual de las dos explicaciones hacen referencia a la verdadera causa por la cual esa persona estaba corriendo y gritando por la calle? Para responder a esta pregunta, quizás nos sea útil preguntarnos si las zona cerebrales responsables del correr se activaron por ciencia infusa, o se activaron debido a que llegaba tarde. Como parece que es así, de nuevo cabe preguntarse si realmente esa activación no se ajusta mejor al cómo, es decir: la persona corría debido a (causa) que llegaba tarde, y gracias a (cómo) los impulsos que las zonas cerebrales enviaban a sus piernas. De la misma forma, la razón a un comportamiento depresivo ha de buscarse en los propios sucesos vitales del paciente, aunque luego esto tenga sus correlaciones cerebrales. El problema que surje aquí es descubrir cuáles han sido los eventos vitales que han llevado a la persona a un estado de depresión. Aunque desde la psicología tenemos modelos de sobra validados para su explicación, no siempre es posible identificar los estímulos causantes de ese estado depresivo.

    El cerebro no explica tu comportamiento

    La neurocháchara, psicología 'to guapa'

    En pleno Siglo XXI, parecemos asistir a una nueva religión, la del 'cerebrocentrismo'. Es común encontrarse con noticias tales como 'Así te engaña tu cerebro', 'Neuroeconomía', 'Neurociencia del shopping', 'El cerebro adicto' y un largo etcétera de nuestro nuevo órgano favorito. La mayoría son fenómenos ya explicados hace tiempo por la psicología, que parecen revivir bajo un lavado de cara y marketing que tienen en el cerebro a la nueva cara bonita de la publicidad. Ahora también se quieren descubrir las zonas cerebrales del amor, la causa del amor. Hace años que la psicología ya descubrió la causa del amor, y se llama reforzamiento positivo. 'What is love, except another name for the use of positive reinforcement. Or vice versa' , que diría B.F. Skinner (Qué es el amor si no otro nombre para el reforzamiento positivo, o vice versa). Como todo acto humano en la vida, el amor también tiene su correlación cerebral.

    Lo moderno es recubrirlo todo por un manto de 'neurocosas' aunque estas sean inservibles más allá de saber qué ocurre en el cerebro cuando el sujeto se comportan de determinada forma. Saber qué ocurre a nivel cerebral cuando corremos está muy bien, pero es un error confundir el cómo (por la activación de la zona cerebral) con el por qué, como está ocurriendo hoy día. Desde algo muy de moda, el 'neuromarketing', se explica que la gente compra más si ve el color rojo haciendo referencia a supuestas estructuras cerebrales. Si esto es realmente así, la verdadera razón de que la gente asocie el rojo con la compra, y a la postre le impulse al consumo, será un mecanismo básico de condicionamiento clásico. Algo ya explicado por el recurrido Pavlov y sus perros hace más de 100 años. No hace falta hacer un TAC para re-descubrir lo que ya se sabe. Esto se traduce directamente en la forma en que tratamos los trastornos mentales, siendo España uno de los mayores consumidores de antidepresivos de Europa. Si creemos que la depresión es cosa de neurotransmisores, que es actualmente la línea dominante, lo suyo será tratarla con antidepresivos. Si consideramos que la depresión deriva de circunstancias vitales, lo suyo será desarrollar estrategias de afrontamiento que nos permitan superar esos sucesos, o que nos impacten de forma menos negativa. Pese a que la psicología ha desarrollado los modelos más potentes a la hora de explicar fenómenos como la depresión, la visión hoy día sigue siendo excesivamente médica.

    La causa del comportamiento, lo que rige el mismo, tiene su explicación en las contingencias y refuerzos que el día a día nos ofrece, ya desde bien pequeños. Con sus infinitos e inabarcables estímulos y recompensas, desde los más sutiles hasta los más obvios, desde una mirada de orgullo hasta una fuerte reprimenda, desde un halago a un insulto. Son tantas y tan sutiles y azarosas las contingencias a las que estamos expuestos en nuestro día a día, que es imposible que nuestra historia de aprendizaje sea la misma que la de nuestro hermano gemelo. Es eso lo que nos hace diferentes, es eso lo que marca nuestro comportamiento, las experiencias personales y la reacción del contexto a las mismas, y no el cerebro.

     

    Alejandro Bascoy

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook