Blog 
PsicoactivaMente
RSS - Blog de Olaya y Alejandro

El autor

Blog PsicoactivaMente - Olaya y Alejandro

Olaya y Alejandro

Olaya Begara (Corvera) y Alejandro Bascoy (Avilés), psicólogos.

Sobre este blog de Salud

Una mirada a la vida cotidiana desde el apasionante mundo de la psicología.


Archivo

  • 15
    Octubre
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Oviedo
    salud

    Esos locos violentos

    Pues sí, el telediario tenía razón. Las noticias de 'Sucesos' y las series, libros y películas también lo tenían. Los locos están locos y son violentos. Y los violentos sin causa son locos. Porque si está en una mafia ya no es un loco, es un mafioso. Y si mata en una guerra tampoco es un loco, es un soldado. Si es por tema de drogas tampoco es loco, es un narcotraficante. Pero hay algo que no nos cuentan: los no locos también son violentos. De hecho, son igual de violentos que los locos. Una etiqueta diagnóstica no aumenta la violencia de nadie.

    Hay pocas condiciones más estigmatizadas en la actualidad que la del enfermo mental. No hablemos ya de casos de mayor gravedad como la esquizofrenia u otros trastornos psicóticos de similares características. Una de las cargas más pesadas a soportar por las personas con alguna patología mental grave es la de la violencia. Se cree que el loco es un violento, que no es capaz de controlar sus impulsos y que nuestra vida corre peligro al lado de una persona sin medicar. ¿Por qué esta imagen de la locura? Para dar respuesta a esto de manera no demasiado escrupulosa podemos echar mano de dos factores: por un lado la imagen que desde el arte (literatura, cine, etcétera) se ha dado a la locura, y por otro las condiciones en las que los catalogados de 'locos' tenían que vivir hace no demasiados años. Pese a que hoy día no son tan frecuentes, los psiquiátricos (o el nombre que se les quiera dar con el fin de maquillarlo) eran bastante comunes años atrás. Centros donde los pacientes que eran diagnosticados de patologías mentales graves eran internados, tratados como animales y sin el menor atisbo de intentar una rehabilitación social y conductual en la mayor parte de los casos (seguro que alguna excepción había). Cabría preguntarse entonces si el comportamiento de los pacientes tras años de internamiento respondía realmente a su condición psiquiátrica, o como se ha puesto de relieve en los últimos tiempos, al estar encerrado entre cuatro paredes contra su voluntad y sin estimulación social ninguna.

    ¿Son los 'locos' más violentos?

    Lo primero, habría que ver qué entendemos por la peyorativa palabra 'locos'. Decir que alguien está loco puede tener múltiples interpretaciones, aunque aceptaremos pulpo como animal de compañía y daremos por hecho que la gente trata de referirse a personas diagnosticadas de algún trastorno mental. Pese a su (cuestionable) utilidad entre la población general, los locos no existen como tal en el campo de la psicología clínica. Ningún profesional serio hablará de locura en referencia a una entidad clínica ni de 'loco' en referencia a un sujeto.

    Esos locos violentos

    Jack Nicholson en 'El Resplandor' (The Shining, Stanley Kubrick, 1980). Bueno, a ver, este loco un poco violento sí que era. 

    A lo que vamos, aceptado que nos referimos a personas con trastornos mentales la respuesta es clara: no, no son más violentos que personas con una buena salud mental. No solo son igual de violentos, sino que tienen infinitas posibilidades más de ser víctimas de violencia que agresores. Y en los casos donde se han encontrado niveles de mayor agresividad en personas diagnosticadas de algún tipo de trastorno, esta es explicada en mayor medida por otros factores, tales como ser joven, ser hombre o, sobre todo, un nivel socioeconómico bajo. Es decir, el 'loco' no sería violento por su condición de 'loco', si no por su bajo nivel socioeconómico, por su falta de recursos. Esto choca de pleno con la potente asociación popular entre locura y agresividad. En una encuesta realizada en EEUU, un 87% asociaba crimen con una dependencia a las drogas, un 70% con dependencia al alcohol, un 60% con esquizofrenia y hasta un 33% con depresión. Una imagen extremadamente alejada de la realidad, donde se cifra en un 4% el número de sujetos con trastornos mentales que delinquen, mismo porcentaje que el número de sujetos que delinquen sin haber tenido nunca un historial en salud mental. De todos estos grupos, el de mayor porcentaje de violencia es aquel que contiene a personas con dependencia a las drogas, si bien su causalidad no está del todo clara. Esto quiere decir que es posible que el nivel socioeconómico (u otro tipo de factores aún sin 'descubrir) sea el verdadero causante tanto de la dependencia a las drogas por un lado, como de la violencia por otro.

    Trastornos mentales a la carta: El caso de Andreas Lubitz

    Uno de los casos más recientes en lo que a 'violencia incomprendida' se refiere tuvo como protagonista a Andreas Lubitz. Por si su nombre no les dice nada, seguro que recuerdan el caso del piloto de GermanWings que estrelló su avión contra los Alpes, llevándose por delante la vida de más de un centenar de pasajeros. Pues era él. Una vez descartado el fallo mecánico, y una vez que las pruebas apuntaron directamente al joven piloto, la maquinaria periodística y popular comenzó a funcionar. ¿Saben por dónde empezaron? Exacto, lo primero que hicieron fue consultar a psiquiatras e indagar en el historial médico de Andreas, descubriendo que este había sido diagnósticado con depresión severa, con la medicación correspondiente. El caso es que no habría aviones suficientes en el planeta Tierra para que cada persona diagnosticada de depresión severa estrellase uno.

    Pero por si fuera poco, el lamentable circo de diferentes 'expertos' pateándose los distintos platós de televisión diagnosticó a Andreas Lubitz de tantas cosas que casi podriamos coleccionar el DSM (Manual Diagnóstico de trastornos mentales) entero. Procedo: depresión severa, trastornos narcisista, ansiedad, ataques de pánico, trastorno antisocial, trastorno paranoide, rasgos psicóticos, síndrome del burn out, psicópata...y como bonus algo que aún hoy no sabemos muy bien qué es: "trastorno de personalidad de tipo maligno". Que será como venir a decir que Andreas era un chico muy, muy, muy malo.

    Poco aporta a esclarecer los sucesos violentos el encontrar un diagnóstico psiquiatrico. Del mismo valor es saber que Andreas Lubitz tenía depresión como saber que tenía gripe. La gripe no hace que cometamos atrocidades, y la depresión no hace que estrellemos aviones. Destacar que un sujeto violento tenía gripe es estigmatizar a los sujetos con gripe, algo que ocurre cada día con los trastornos mentales. Hoy sabemos que las patologías mentales no se relacionan con la violencia, y que la gente sin diagnóstico psiquiatrico es igual de violenta. ¿Por qué estrelló el avión Andreas Lubitz? Por mucha palabrería que usemos, no lo sabemos. Nadie lo sabe. Probablemente no lleguemos a saberlo nunca. Lo que sí sabemos es que no estrelló el avión por padecer depresión.

    Andreas Lubitz fue tildado de loco porque no entendemos por qué lo hizo.

    Los violentos solo son locos cuando somos incapaces de comprender la causa de su violencia.

     

    Alejandro Bascoy

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook