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Olaya y Alejandro

Olaya Begara (Corvera) y Alejandro Bascoy (Avilés), psicólogos.

Sobre este blog de Salud

Una mirada a la vida cotidiana desde el apasionante mundo de la psicología.


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  • 07
    Octubre
    2016

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    salud psicología infancia Sueño

    Los mitos del sonambulismo infantil

    Para empezar, una descripción rápida de las fases del sueño:

    >Sueño NoREM o sueño sin sueños: fases I-II-III y IV. Dentro de este tipo de sueño, está el sueño profundo, que serían las fases III y IV y que se darían durante el primer tercio de la noche.

    >Sueño REM. Aquí es donde soñamos (ya sean cosas geniales o aterradoras pesadillas).Aprovecho para hablar de una creencia que sigue muy extendida (aunque no tenga que ver con el sonambulismo) "No soñamos todos los días". ¡MITO! Si tu sueño es el adecuado (como por suerte lo es en un gran porcentaje de la población), en algún momento de la noche vas a entrar en fase REM y vas a soñar. Otra cosa es que te acuerdes de esos sueños. ¿Y de qué depende que te acuerdes? Pues básicamente de que te despiertes mientras estás soñando, o poco tiempo después de haber estado en esta fase.

    Vistas las fases del sueño, toca hablar de qué es el sonambulismo y si es tan preocupante como puede parecer.

    -Qué es el sonambulismo infantil

    Se estima que un 30% de los niños van a tener algún episodio de sonambulismo en su vida, siendo la edad más frecuente entre los 6-8 años. Es decir, es algo relativamente frecuente. Sin embargo, el porcentaje de niños en los que estos episodios se repiten con bastante frecuencia causando malestar es de apenas un 1-5% (lo que ya nos da pistas sobre su poca gravedad).

    El sonambulismo es un conjunto de comportamientos que suceden durante el primer tercio de la noche (es decir, en sueño profundo). Recordando lo expuesto más arriba, una persona sonámbula no está soñando mientras tiene este episodio.

    La gama de cosas que un sonámbulo puede hacer va desde simplemente sentarse en la cama, abrir cajones, vestirse o peinarse hasta incluso deambular por la casa...todo esto mientras está dormido. La persona sonámbula,  además, hace todas estas cosas con los ojos abiertos y la mirada fija, pero al estar dormido no va a responder con facilidad a estímulos ambientales (ruidos, intentos por despertarle...).

    Los mitos del sonambulismo infantil

    ¿Qué mitos sigue habiendo sobre el sonambulismo?

    "El niño coordina perfectamente sus movimientos durante el episodio y por tanto no corre ningún peligro". ¡MITO! Una primera e importantísima recomendación que debe hacerse a todo padre es que se adopten en el hogar las medidas necesarias para garantizar la seguridad del menor durante sus episodios de sonambulismo. Ejemplos de medidas: que no duerma en la parte de arriba de una litera o en una cama alta, quitar de la habitación cualquier objeto punzante, cortante, etc. que le pueda hacer daño, colocar una campanilla o algo que suene cuando el niño/a salga de la habitación para alertar a los padres, así como cerrar con llave la puerta de la calle y la de aquellos sitios de la casa donde pueda haber riesgos (por ejemplo la cocina).

    "Despertar al niño es peligroso". ¡MITO! Al niño no le va a pasar nada si se le despierta durante uno de sus paseos nocturnos. Lo único que ocurre si finalmente lo conseguimos (porque recordemos que cuesta bastante) es que va a estar muy desorientado y confuso (quién no lo estaría si le despiertan bruscamente en mitad de la noche). Pero ya está, su vida no corre peligro alguno. Si no se les suele despertar es simplemente porque no sirve para nada; el niño no va a recordar el episodio al día siguiente y lo único que habremos conseguido es interrumpir su sueño.

    Entonces ¿Cómo manejar el sonambulismo?

    Aunque no parece que exista una única causa del mismo, lo que sí se sabe es que una mayor frecuencia de los episodios está relacionada con sucesos psicológicos y ambientales como estrés, fatiga, ruidos, medicación, etc.

    Por tanto, una recomendación sería crear una adecuada rutina de actividades para "antes de irse a la cama", por ejemplo: cena-baño-lectura-acostarse. Que los niños sepan identificar cuándo es la hora de acostarse por las actividades que hacen antes de irse a la cama todos los días, facilitará su sueño y por tanto reducirá la probabilidad de aparición de episodios de sonambulismo (así como de insomnio y otros problemas del sueño).

    Además, conocer la existencia de problemas en cualquier ámbito de la vida del niño que le puedan estar produciendo estrés (escuela, amigos, familia, etc.) y solucionarlos disminuirá la frecuencia de los episodios de sonambulismo.

    En cuanto al episodio de sonambulismo en sí mismo, lo más adecuado es acompañar al niño de vuelta a la cama hablándole tranquilamente y guiándolo de nuevo a su habitación. Así no interrumpiremos su sueño porque no le despertaremos y evitaremos que se pueda hacer daño durante su deambulación.

    Por último, para tranquilidad de las mamás y los papás, es importante saber que la evolución del problema suele ser benigna; aunque puede darse durante algunos años, lo normal es que desaparezca en la adolescencia.

    No obstante, si se observa una frecuencia de episodios muy alta y/o causan gran malestar en el menor y en la familia, no hay que dudar en ir a un especialista para que ayude en todo el proceso.

     

    Olaya Begara

     

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