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Santi Obaya
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  • 27
    Junio
    2011

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    LA TRAVESERA

    Cronica del alma y corazon del avientu

     

     

    La Travesera Integral de los Picos de Europa es una prueba que se celebra en el Parque Nacional de los Picos de Europa. Salvo en la primera edición se celebra en el mes de Junio, el más propicio para este tipo de prueba debido entre otros motivos a que los dias son más largos.

     

    El recorrido, de 75km, no es duro por su distancia, sino por el desnivel que se acumula y por el terreno en el que discurre.

    Todo aquel que se inscribe busca conseguir un reto personal, y en cierta medida esta prueba es más eso que una competición.

     

    De ahí el título del artículo, ya que en la sociedad actual, cómoda y conformista, algunos buscamos conocernos mejor o buscar nuestro límite en este tipo de retos, fuera de la vida cotidiana, lo que hace que nos tomen por locos.

     

    Desde aquí os voy a contar mi experiencia en esta VIII Travesera, tal y como la he vivido, y al menos a mi estas experiencias me hacen sentir más cuerdo.

     

    Digamos que esta prueba comienza en el momento que realizas la preinscripción, más o menos en el mes de Marzo. Desde ahí hasta el último entreno, que suele ser 1semana antes disfrutas del monte y del entrenamiento con tus compañeros de aventuras que por suerte son muchos y buenos.

     

    En la semana de la prueba la tensión se nota, y mucho:¿qué llevaré para comer?¿me entrará todo en la mochila?¿a qué hora pasaré por Urriellu?¿cuánto tardaré o si acabaré?

    El día de la carrera es atípico porque sales a las 12 de la noche y eso sí que te rompe los esquemas.

    Llegas a la salida, en El Repelao, cerca de Covadonga; allí todos sienten lo mismo que tú, los nervios se palpan y los frontales de unos y de otros alumbran la ilusión y el temor de lo que nos espera.

    Salimos dirección Covadonga para adentrarnos en el Bosque que nos sube a la Vega de Orandi. Mi compañero y amigo Avelino Mejido marca el ritmo en estos compases pero pronto se forman 2grupos.En el primero Fran “El Cantabru”,Merillas y Txus Romón, 3 cracks entre los que seguro va a estar la victoria.

    Por detrás un segundo grupo en el que me encuentro, junto con Avelino, Gaizca, Eulogio Bello, David, Salvador Calvo…casi nada, un lujo para mi estar ahí.

    Después de 1h25 aprox. Llegamos al avituallamiento de Los Lagos, la noche esta despejada y completamente estrellada pero apenas vemos el Lago Enol. Paramos a beber y seguimos por la pista que nos lleva al Pozo del Alemán.

    Las sensaciones son buenas y voy muy cómodo con Salvador Calvo y un vasco que acabaría en tercer lugar. David de Las Heras también nos acompaña y formamos un grupo que iría unido hasta Las Barrastrosas, Espectacular ver desde el desvío del Collao La Fragua la serpiente de luces que ilumina Vegarredonda, son cosas que te quedan en la retina para siempre, retina que empieza a notarse cansada, pues ya llevamos más de 2horas con el frontal y eso desgasta más de lo esperado.

    Tras pasar el Jou de los Asturianos y el Jou Santo junto con David (un placer ver a los hermanos Soto allí) comenzamos la bajada de Mesones que nos lleva a Caín, más de 1600m de desnivel en los que reconozco que disfruto más bien poco, ya que me quedo solo y el frontal es mi único compañero en plena noche.

     

    Llego a Caín solo, me dicen que Salva y compañía acaban de salir pero necesito parar a rellenar el camelback y a descansar un poco la vista. Como un plátano, saco los bastones y salgo rumbo a la Canal de Dobresengos pensando qué coño hago yo aquí a la vez que calculo a qué hora estaré en Vega Urriellu y a qué altura encontraré a Santi Obaya , buen compañero de fatigas y mejor amigo, que junto con Eva pernocta en el Ref. de Urriellu.

    Paso el Sedo Mabro y cojo un buen paso que me lleva a alcanzar a Tomás primero y a Merillas después. Entre tanto me cruzo con Fran que abandona por un problema en un pie, una pena.

    Prácticamente junto con David hago la subida completa hasta llegar al Hoyo Grande Bajero, por fin es de dia y da gusto quitar ese frontal que te aprieta la cabeza desde la salida. En esta subida se te pasan mil cosas por la cabeza, te das cuenta de lo endeble o fuerte que puedes llegar a ser y, en mi caso, los sentimientos afloran y ves lo sentimental que eres y la importancia que le das a tu vida, es algo inexplicable pero que seguramente mucha gente “parecida a mi” entienda.

    Sentimentalismos aparte, inicio la subida a la Horcada Caín, a más de 2300 metros de altura, y casi al final me encuentro con Santi (estaba deseando verlo). Corono y dudo si seguir el marcaje de la organización o el “camino habitual”.Finalmente sigo las banderas rojas y en nada veo el Refugio de Urriellu, donde los ánimos de Eva se agradecen.Llevo poco más de 7horas y esto funciona. Mientras como algo y me rellenan de nuevo el camelback hablo con Sergio y con Iñigo, a los que deseo mucha suerte en el proyecto que acaban de iniciar juntos.

    Me dicen que me ven entero y eso me hace sentirme fuerte. Corro hasta el inicio de La Celada y consigo unirme a Eulogio con el que llego a Collada Bonita, punto más alto de la prueba y sitio espectacular por su majestuosa vista del Urriellu. Me paro, me siento y disfruto de la vista mientras me como un pan de leche con nocilla que tan “viciao” me tienen a la vez que pienso en aquellos valientes que hicieron que el Picu Urriellu es hoy lo que es, un icono mundial de la escalada. Saco el móvil para que me hagan una foto, guardo los bastones y comienzo solo la Canal de Mesones, son casi 1400 de descenso por terreno muy técnico y peligroso que te desgastan mentalmente ya que la concentración en cada pisada es mucha. Me adelanta Tomás a la vez que alcanzo a Eulogio, pero yo sólo pienso en mis cosas, en mi familia y en mis amigos. Veo la silueta de Fran “Gato” en cada montañero que me cruzo pero no aparece y ansío verle, a la vez que pienso en la alegría que me daría Santi si estuviese en Les Vegues, pues la soledad es grande y esos animos y caras conocidas te hacen sacar fuerzas no sé de donde.

    Tras poco más de 9horas llego al avituallamiento de Les Vegues, donde coincidimos Tomas, Eulogio, Kiko y yo. Tras beber una coca-cola y comer algo salgo caminando en busca de la Canal de Jidiellu, la cual nunca será olvidada por estos ¿locos? Traveseros.

    Son algo más de 1000 metros de desnivel sin tregua que te alzan al Collau Valdominguero, y que unidos a los más de 4500 metros de desnivel positivos y 3500 metros negativos que llevas en las piernas se hace un infierno.

    Antes de iniciar la subida le envio un sms a mi hermano, ya que tengo miedo de que no llegue al Jitu Escarandi para cuando yo esté allí, y tanto a él como a mi mujer necesito verles. Voy mejor de lo previsto pero la mente empieza a dudar de las piernas.

    Junto con Kiko y su hermano comenzamos la subida; las sensaciones son únicas, me parece imposible que estemos subiendo al ritmo al que lo hacemos y mi mente solo piensa en quitar metros de desnivel y en mantener el paso sin mirar atrás. Nos animan y nos animamos y seguimos devorando metros. Miro el Garmin (compañero inseparable) y no hace más que darme buenas noticias. A estas alturas sé que acabo la Travesera, sea como sea pero que llego a Arenas sí o sí.

    Sin embargo, cuando veo el Collao al lado y escucho a la gente animando las cosas se tuercen.Me quedo sin fuerzas y me acuerdo de mi primera Travesera junto con Javi Peláez, Jorge Rivero y Lorenzo Del Pozo, aquella en la que disfrute como un enano y en la que en ese mismo punto pasé miedo por ver a Loren “fundido”. Así estaba yo, fundido, reventado, ahora la mente iba pero las piernas no y ese último tramo fue un calvario.Llegue a las cadenas, me colgué los bastones en mi antebrazo y subí con más pena que gloria hasta el Collao, pensando simplemente en que iba a terminar la prueba aunque fuera arrastrandome.

    Tengo que parar a comer, sentarme y refrescarme. Hablo con Pablo Criado y la gente del control a los que agradezco los ánimos. No dan un duro por mi pero me animan, asi que me levanto y casi dando tumbos comienzo el descenso hacia el Jitu. De repente veo corriendo a Humberto y poco después a Fran ¡VAYA SUBIDÓN! No saben lo que agradezco el que hayan ido a vernos y el que me hayan animao alli. Me siento con ellos y vuelvo a comer porque no puedo más. Me pasa Eulogio y me anima a seguir con él, lo cual intento pero soy incapaz.

    Poco después me adelanta Tomás al que también agradezco sus ánimoa porque me hacen correr y dejar esa inercia de bajar al tran-tran. Con él llego al Avituallamiento del Jitu, después de hacer toda la pista que nos conduce desde el Casetón de Ándara pensando en las ganas que tengo de ver a Ana y a Javi.

    No están! Pregunto a Iñarra y me dice que no vio a mi hermano y entre tanto veo que aparece preparado para hacer el descenso hasta meta conmigo. No sé lo que se siente con las drogas ni con las sustancias dopantes, pero ese apoyo me hizo sentirme más fuerte que nunca. Me cambio playeros y calcetines y veo que tengo 3 uñas “muertas”, pero ya no hay dolor.

    Me despido de Ana y Dani emocionado y empiezo a bajar hacia Arenas como un “animal”. Bajo bien, las piernas van de cine y mis speed cross son un guante. Las sensaciones son increíbles y el “repechón” que nos queda lo hacemos a un ritmo que ni me lo creo mientras mi hermano, que semanas atrás me habia acompañado en un par de entrenos por Picos, me dice que voy al paso de aquellos dias o mejor. Nos da tiempo a ver Peña Maín, El Neverón y El Urriellu y a comentar rutas que tenemos pendientes y seguimos comiendo kilómetros con la única meta de llegar a Arenas. Voy en sexta posición pero las opciones de podium son nulas y el no entrar entre los 10 primeros lo veo imposible, asi que no pienso en nada más que en disfrutar con Javi de la bajada, lo que me hace ir cada vez mejor hasta el punto de temer por su integridad. Mientras seguimos corriendo y hablando voy pensando en que esto se le da bien , que alguna vez haremos alguna Travesera juntos y se me empañan los ojos, cómo baja el muy cabrón!!!!

    Último repecho casi corriendo y bajada por Caoru como animales hasta que nos encontramos con Kiko que iba 5º y al que adelantamos, ya que nuestro ritmo era mucho mayor. Este chaval es un fenómeno y con entrenamiento y paciencia algún día ganará la Travesera.

    Llegamos al asfalto, abrazo a mi hermano y me da la Bandera de Asturias y la Montera Picona con la que cruzo la linea de meta de Arenas en 13h18min, siendo 5º.

    Pero la Travesera no acaba aquí, al menos la mía, ya que pronto voy a besar a Ana y a saludar a Diego y Carmen, los cuales ni se imaginan la ilusión que me hace verles alli, que grandes sois!!!! También me felicita Eva, Santi, Valen, Migue….Hecho de menos a mis padres pero enseguida hablo por teléfono con mi madre, siempre preocupada por esta afición que me he buscado, afición que no deja de sorprenderme y de darme alegrías y recompensas, de conocerme más y mejor, de valorar más la vida y de regalarme amigos de los que no te fallan, de los que pones la mano en el fuego por ellos.

    Son momentos únicos, en los que agradeces muchas cosas y te acuerdas de mucha gente, y como ésta es mi Travesera y no acaba en esas 13 horas os las voy a contar.

    Agradezco sobre todo a Ana el que cada vez entienda más mi afición y esté casi siempre ahí animandome, a mi hermano por sentirse tan orgulloso de mi como yo de él y a mis padres por darme todo lo que me han dado.

    A Javi Peláez, aquel “vasco” que veia en el gimnasio, que me llevó a Dobresengos primero y a la Travesera después en 2007, y que me hizo ver más allá de las series y las cuestas, de las marcas y los miles, con el que tengo disfrutado de esta afición muchísimo, y al que considero “ mi padrino”.

    A Mundo, potencia por fuera, nobleza por dentro, qué conversaciones nos da el monte!!!

    Quintana, mi “entrenador personal”, un apoyo y un ejemplo a seguir.

    A Santi Obaya, el compañero perfecto, un gran amigo que me entiende y me apoya, uña y carne. Si el se tira, yo me tiro. Espero que sea el primer asturiano en ganar esta Travesera.

    Y mucha gente más, Nico, otra gran persona que ha sido un placer conocer, el GPS perfecto; Sergio, el indomable de Arriondas, un gran amigo; Ivan, el cazurro con más pundonor y corazón que conozco y al que algún día aplaudiré en la meta de Arenas; Esteban, Avelino, Fer, Alejandro, Gelu, Carlos, Juanchi, Toño, Eva, Silvia,Lima, Cousido,Pablo, Pachu, Eva y un sin fin de gente que dejaré de nombrar porque no me gustaría olvidar a nadie.

    También te acuerdas de tus vivencias, y no sé porqué para nada se te pasa por la cabeza los problemas cotidianos, ni el trabajo, ni las noches de fiesta sin más, te acuerdas de Torrecerredo, del Tiatordos con Avelino y Marcos (del que no sé muy bien porqué siempre me acuerdo), de la Transalpine, de tus mejores amigos y de la gente que te quiere.

     

    El día es caluroso y las ganas de ir a la playa son muchas, pero el respeto por tus amigos y compañeros te hacen quedarte alli para aplaudir durante más de 8 horas a todos los que van entrando en meta. Da gusto ver llegar a la gente, con el cuerpo muerto pero el corazón más vivo que nunca, acompañados por hijos y jadeados por amigos, una sensación única, incomparable.

    Esta es mi Travesera, y no sería justo acabar este artículo sin agradecer a la Organización y a la gente que hace que esto sea posible.

    Espero volver a sentir esto pronto y que cada vez más gente comparta estas sensaciones que te hacen estar más cuerdo que nunca.

     

     

     

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