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Eduardo Lagar

Soy periodista de LA NUEVA ESPAÑA. Si quieres ponerte en contacto conmigo: llagar@epi.es

Sobre este blog de Asturias

Historias encontradas entre la avalancha de la actualidad


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  • 13
    Septiembre
    2016

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    Oviedo asturias

    "Jabalí" (cap. 21): De repente, un influencer

    (En capítulos anteriores: Lela, una mujer en crisis, encuentra un día en el parque a un jabalí que habla y que dice llamarse Paulocoelho. El bicho da muy buenos consejos, así que lo convierte en su coach personal. Gracias a las sabias palabras de Paulocoelho, Lela conoce al hombre de su vida, un escocés al que ella llama McGallard, un highlander como los que aparecen en las novelas a las que Lela es tan aficionada. En realidad MacGallard es su vecino, José Manuel Gallardo, capitán retirado de la Guardia Civil de Tráfico. Los dos viven su amor salvajemente en la deliciosa urbanización de ladrillos rojos donde residen, pero un día se enteran de que unos cazadores quieren abatir al sabio jabalí. Lo sacan de allí disfrazado con el uniforme de gala de la Benemérita, para que nadie se de cuenta, y emprenden una larga escapada en la moto BMW con sidecar, de la II Guerra Mundial, que McGallard heredó de su abuelo.  Protegidos con sus cascos de  soldado alemán, corren numerosas aventuras pues todos lo que topan por el camino quieren quedarse con el sabio Paulocoelho. Pero afortunadamente un día encuentran la protección de Las Trescientas, un pelotón de runners comandadas por la excuñada de Lela, llamada Trotte. Esta legión de mujeres está dispuesta a darlo todo por Lela y el jabalí y, sobre todo, no dudará un segundo en pasar por encima y triturar a cualquier machista explotador defensor del patriarcado más rancio y esclavizante.  Protegidos por La Trescientas, avanzan hasta el infinito y más allá. Pero, atención, en este capítulo Lela va a encontrar una pista que la conducirá al paraíso que busca para su maestro Paulocoelho)

     

     

    Lela creyó ver en el horizonte la figura de un jabalí. Pero todo lo atribuyó al efecto de los cigarrillos aromáticos de Paulocoelho. La carretera fluía bajo las ruedas de la BMW de MacGallard, las trescientas chicas runner de Trotta avanzaban sin novedad, con ella al frente. No podía ser un jabalí lo que estaba viendo Lela y menos un jabalí haciendo autoestop. No le dio importancia. Los cigarrillos serían. Alguna sustancia tenían que tener esos cigarrillos. Tabaco solo no eran.

    Lela no le dio importancia hasta que estuvo a apenas tres metros y, efectivamente, pudo certificar que aquello sí que era un jabalí. Ordenó a todos/todas detenerse inmediatamente. Lela se bajó de la moto, no sin antes esposar a McGallard a la motocicleta. Últimamente había demostrado tener una mano excesivamente larga cuando se acercaba a cualquiera de las chicas en malla de Trotte, así que mejor tomar precauciones. También le dio un azucarillo para que estuviera entretenido.

    -Toma bonico.

    -Ug.

    A Lela le pareció extraño que Paulocoelho no se hubiera percatado de la presencia, en el arcén, de un compañero de especie. Pero a esas alturas Lela ya sabía que su maestro de luz estaba la mayor parte del tiempo en su vasto mundo interior. El nuevo jabalí, en cambio, la observaba con cierta curiosidad. Ella también lo examinaba: ¿Hablaría? Se acercó a él. Probaría.

    -Hola

    -#Aquíestamoshaciendoautoestop.

    -Entonces hablas.

    -#Habloporquetengoboca.

    -¿Y por que hablas tan raro?

    -#Porquesoyinfluencer.

    -¿“Influ” qué?

    -#Influencer

    -Pues sí que hablas raro. Te llamaré Influ, si no te importa.

    -#NomeimportaquemellamesInflu.

    -¿Y por qué cuando hablas dices #?

    - #escomoseescribeelhashtag

    -¿Y para que vale eso?

    -#paraquelagentehabledeloquetúlesdigas.

    -Joe. Bueno, ¿y qué haces aquí? ¿Tengo que decir también #?

    -#notúnohacefaltaquedigashashtag.

    -#Puesvale. Digo, vale. Bueno, que qué haces aquí te iba a preguntar.

    -#Escapé.

    -¿De dónde escapaste?

    -#Escapéporqueteníamuchosseguidores.

    -¿Te seguían? ¿Quiénes?

    -#meseguíaumontóndegente.

    -Entonces, normal que escaparas. ¿Y a dónde vas ahora?

    -#Niputaidea.

    Lela se quedó unos segundos reflexionando. Otro jabalí perseguido. A este lo seguí a mucha gente, como a Paulo. No podía dejarlo aquí. Con toda esa gente que lo seguía igual era para hacerle algo malo, como a Paulo. Se lo llevaría con ella. Invitó a Influ a acompañarla hasta la motocicleta y allí, después de abofetear dos veces a McGallard, que se había quedado embobado mirando a una voluptuosa integrante del séquito de Trotta, lo hizo entrar en razón (bofetón y azucarillo) y le informó de que se llevaban a este nuevo jabalí con ellos. También se lo presentó a Paulocoelho, que se quitó las gafas de sol y tras estrechar la pezuña con su compañero de especie, dijo:

    - “Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él”.

    -#Joderquejabalímásraro.

    Lela colocó a Influ en el sidecar junto a Paulcoelho y dio a Trotte la orden continuar la marcha. Su excuñada, antes de poner en marcha a su tropa, se le acercó. Traís cierta cara de preocupación.

    -Oye, Lela, ¿tú no te has dado cuenta de eso?

    -Sí, claro, McGallard está cada día más salido. Tenías mucha razón: son todos iguales, machete al machote.

    -No. No me refiero a eso, Lela. Me refiero a los jabalíes.

    -¿Qué les pasa a los jabalíes?

    -Coño, pues que hablan.

    -Ya. ¿Y?

    -¿No te parece raro tener un jabalí que habla y ahora encontrar a otro que también habla?

    Lela quedó unos segundos pensativa. Trotte tenía razón. Allí había gato encerrado. O jabalí. O lo que fuera. Ay, mira a McGallard, que no deja de mirar a ésa.

    (Continuará)

     

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