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Blog Susu in the sky - Susana Moll Sarasola

Susana Moll Sarasola

Soy cantautora y madre de dos hijos. Licenciada en filosofía por la UB, y profesora de Yoga.

Sobre este blog de Sociedad

En este espacio me gustaría tratar temas de diversa índole. Eso sí, relacionados fundamentalmente con la salud y el arte.


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  • 03
    Mayo
    2017

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    SOCIEDAD Oviedo

    Al otro lado del charco

     Al otro lado del charco
    Hoy quiero homenajear a todas esas mujeres de decenas de nacionalidades distintas que tienen que separarse de sus familias en busca de un futuro mejor. Lo dejan todo y se lanzan a la Aventura en mayúsculas con el fin de construir una nueva vida de la que dependerán muchos de sus seres queridos.Esta iniciativa requiere de gran carisma y valor.

    Estas emprendedoras se ven obligadas a cruzar el océano de la soledad, superar la depresión de estar alejada de los propios hijos, y sentir el yugo de la explotación a la que a menudo son sometidas. Muchas son “exprimidas” literalmente por quienes las contratan y también por sus propias familias que, desconocedoras de la realidad, les exigen más de lo que ellas son capaces de ahorrar. Hay miles de historias cada cual más desgarradora. Pero por suerte algunas de estas historias tienen un final feliz.

    Se enamoró de un hombre mayor. Al principio sólo hablaban, y se veían a escondidas. A la salida del colegio, en la misa, en algún recodo del camino que llevaba al pueblo en el que ambos residían. Un día sus padres se enteraron y la molieron a palos. No debes volver a ver a ese hombre nunca más, le ordenaron, pero ella se enjugó las lágrimas y siguió viéndole. Estaba segura de que aquel apuesto profesor de ojos oscuros era el hombre de su vida. Era entrañable y divertido y le hacía sentir especial, única.

    Las palizas continuaron, y un día casi no lo cuenta. Entonces se vio obligada a escapar de su casa. Ella que siempre había sido una buena niña, dejó su pueblo sin a penas poder despedirse. Nadie creía en su amor, sólo ella. Pero en la capital, no encontraron una buena faena y el dinero no les llegó para vivir. Al nacer su hijo se vieron con la soga al cuello. A pesar de todo, aquel niño era una gran alegría y nunca dejaron de soñar con darle un buen futuro.

    Fue entonces cuando acudió a una agencia de contratación y se atrevió a cruzar el charco, y a buscar suerte al otro lado del mundo. Y terminó en Barcelona cuidando niños.

    Tras inacabables jornadas de trabajo, con sólo un día de fiesta a la semana y un sueldo miserable, se retiraba a su cuarto, y se tumbaba en la cama a mirar las fotos de sus chicos hasta que los ojos se le llenaban de lágrimas. Cuánto los echaba de menos! Luego, caía reventada. Así pasaron los años. Trató de ahorrar el máximo para que a ellos no les faltara de nada. La vida no fue nada fácil, sobretodo porque los niños que cuidaba no hacían más que recordarle a su propio hijo.

    Dicen que la suerte pasa para todos pero no siempre uno sabe reconocerla, y agarrarla al vuelo. Un día, le llegó una buena oferta de trabajo; unos señores necesitaban de un matrimonio para cuidar su finca. Entonces fue él quien cruzó el charco para estar a su lado. Trabajaron muy duro, y poco después lograron también traer al pequeño. El niño se adaptó a una nueva tierra, a una nueva lengua y a nuevos amigos. Ahora tiene diez años, y por fin ayer vio cómo su padres se casaban. En ese momento, todos sus sueños se hicieron realidad. Y tengo que decir que fue la boda más bonita a la que he asistido.  

     

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