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Susana Moll Sarasola

Soy cantautora y madre de dos hijos.

Sobre este blog de Sociedad

En este espacio me gustaría tratar temas de diversa índole. Me interesan tantas cosas!


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  • 07
    Noviembre
    2017

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    SOCIEDAD Oviedo

    Exilio interior y buenas costumbres

    Exilio interior y buenas costumbres

    Ahora que todo parece sobreactuado y más incierto de lo que en realidad ya es de por sí, muchos ciudadanos necesitan refugiarse en su interior para poder evadirse de las amenazas de tanto político irresponsable y así poder seguir con sus vidas en un mundo algo menos contaminado.

    Sienten como si el suelo bajo sus pies se moviera y les cuesta hacer las cosas que más les gustan. Por ello es tan necesario encontrar un lugar de sosiego donde retomar las pequeñas metas de la vida.

    Es cierto, todos estábamos muy bien acostumbrados. Cuarenta años de convivencia pacífica así lo avalan. Y ahora, tal vez por hastío, algunos pretenden romperlo todo.

    Reconozco que da mucho vértigo pensar en cuales serán las acciones-reacciones de los más radicales. Los de la Cup transmiten a través de TV3 que pase lo que pase ellos seguirán instalados en la desobediencia, y la ultraderecha siembra el terror en algunas manifestaciones. 

    La mayoría de ciudadanos es pacífica pero, y las minorías más extremas. ¿Serán capaces de controlarse?

    Además, para muchos jóvenes aburridos que ya han devorado todos los capítulos de “Stranger Things” y que están hastiados de la rutina de sus vidas confortables, la revolución es algo muy goloso. Decía la escritora británica Zadie Smith que “detrás de muchos radicalismos hay un narcisismo adolescente”. Algunos aquí dicen estar dispuestos a renunciar al confort y a pasar hambre por la República Catalana. Pero las palabras se las lleva el viento. Cuando uno pasa hambre los sueños se vuelven borrosos y se desvanecen.

    Por ello los ciudadanos que sólo pretenden vivir tranquilos no debemos perder las buenas costumbres, esos pequeños detalles que unen a todos los seres humanos por encima de sus ideologías. Es momento de hablar del tiempo, de hablar corto y con dulzura y no mostrarse vehemente ni enzarzarse en largas conversaciones que acaben en disputa.

    Es momento de recuperar el silencio. Nos hemos olvidado del silencio. Se nos perdió entre manifestaciones, caceroladas y las televisiones de los vecinos sonando a todo trapo. 

    Debemos respetar las distintas idiologías pero sin pensar que nadie es mejor que nadie como decía aquella hermosa canción del Último de la fila. Y sobre todo, recordemos que hay que respetar las leyes. El sueño que para unos es hermoso para otros puede ser una pesadilla. Respeto. Por nosotros mismos, y por toda la ciudadanía. Ese es límite que nos protege a todos. 

    Lo dicho, exilio interior y buenas costumbres, a ver si así vencemos un poco en el día a día.

     

     

     

     

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