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Susana Moll Sarasola

Soy cantautora y madre de dos hijos.

Sobre este blog de Sociedad

En este espacio me gustaría tratar temas de diversa índole. Me interesan tantas cosas!


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  • 20
    Octubre
    2016

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    SOCIEDAD Barcelona

    Un amor que mueva montañas

    Un amor que mueva montañas

    Me pregunto qué es lo que hace que tantas parejas fracasen en el siglo XXI. ¿Porqué hay cada vez más gente que se separa, incluso en la vejez? ¿es libertad, azar o es que no nos han enseñado, o no hemos sido capaces de aprender a amar? ¿Han socavado las redes sociales el amor tal y como se concibió en el pasado?

    Recuerdo como en "el arte de amar”, libro de cabecera, Erich Fromm explicaba que el ser humano utiliza tres maneras para superar la separatidad, la fuente de toda angustia vital. Estar separado significa algo así como estar aislado y desvalido frente al mundo. No ser capaz de realizarse ni de realizar las capacidades humanas. No ser capaz de Ser.

    Una forma de superar la separatidad es mediante los procesos orgiásticos (sexo, drogas y rock and roll). Uno olvida temporalmente la angustia vital aunque la superación de la misma sea cuestionable puesto que los excesos de “orgía" se pagan con una angustia aun mayor.

    La segunda forma es mediante la creación, mediante el arte. Este procedimiento es muy gratificante si uno no busca reconocimiento. En caso contrario, no estaría exento de vaivenes.

    Y la tercera, la más completa, es mediante el amor, mediante el amor maduro. Según Fromm el amor maduro reducirá la angustia vital.

    Los tipos de amor son varios; amor fraternal, amor a Dios, y amor erótico, y concluye que la sensación de unión, de superación de la separatidad, se da en el momento en que uno ama, en la acción misma de amar, no en la de ser amado.

    El amor fraternal y el amor a Dios también realizan al ser humano y lo salvaguardan de la angustia vital pero en esta ocasión nos centraremos en el amor romántico o amor erótico. Ese amor que nos hace capaces de mover montañas y que nos incita a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Tal vez teñido de una concepción algo romántica y que nos induce a confundirnos.

    Amor-libertad-felicidad

    El diccionario dice que el amor es un sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común. Cuando retomamos el concepto filosófico del amor parece como si fuera una especie de estado mágico-primitivo en el que uno cae al azar. Los filósofos griegos hablaban del amor como ideal de virtud. Y también como una dolencia que deja al individuo a merced de los caprichos del otro. A lo largo de la edad media el amor entre hombres y mujeres no dejaba de ser reflejo del que era en última instancia el amor en mayúsculas, el amor a Dios. Durante el romanticismo el joven Werther se suicida por un amor imposible. 

    Durante el siglo XX el amor se transforma en derecho y va de la mano de la libertad; la revolución sexual y la liberación de la mujer. El matrimonio por amor es el ideal que los jóvenes desean alcanzar. El hombre y la mujer dejan de ser esclavos de un sistema castrante, y conquistan esa ansiada libertad; la libertad para elegir al sujeto amado. El hombre nace en el seno de una familia al azar pero tiene la oportunidad de ser feliz eligiendo a la persona amada y creando su propia familia con esta. Pues bien ese logro de la modernización, la libertad de elegir que durante siglos fue impensable, parece ya una vasija rota en una estantería de una tienda de antigüedades.

    Hoy día se habla muy poco sobre amor y mucho sobre el sexo. Vivimos en una sociedad básicamente materialista en la que uno puede cambiar de pareja cuando y como quiera. Las redes sociales no hacen más que estimular este intercambio permitiendo un acceso rápido a una bolsa de miles de perfiles de hombres y mujeres ávidos de amor o sexo, o ambas cosas a la vez. Muchos no tienen ni idea de lo que quieren. A través de las redes, las personas se convierten en "objetos al abasto de". Uno puede citarse con varias personas en un mismo día. Los más serios se plantean cambiar de pareja como de coche, cada cinco o diez años. Proliferan los lugares donde intercambiar parejas por horas. Desidia, aburrimiento, libertinaje. No quiero entrar a valorarlo. Simplemente creo que en este contexto el apostar por una persona parece un suicidio.

    ¿Existe el amor o nos lo hemos inventado? y ¿es compatible con una vida en común?

    Algunos creen que la idea del amor es una mera invención con el fin de distinguirnos de los animales que se reproducen sin más. Hemos inventado este concepto para dar más categoría a un hecho puramente biológico y animal. Pero si pretendemos que el amor dure y crezca en el marco de una vida en común, entonces nuestra pretensión va mucho más allá de lo puramente animal. Aunque también hay animales que demuestran fidelidad a sus parejas como por ejemplo los caballitos de mar que las arrastran consigo hasta en la muerte (no hay que llegar a esos extremos, ni mucho menos),sí creo que el amor existe, no nos lo hemos inventado. Está implícito en la Naturaleza. El amor es lo que preserva la continuidad de la especie. Está implícito en la naturaleza humana. El amor entre padres e hijos, el amor entre hermanos. Lo hemos experimentado de formas distintas y en grados distintos. La cuestión es ¿cómo gestionarlo para que dure muchos años, para que evolucione y no se rompa? Creo que si hay un secreto radica en respetar y compartir sin perder la individualidad. La pareja debe evolucionar unida y a la vez dejarse espacio. Como sostenía el filósofo humanista, el amor es un arte que requiere de destreza, sutilidad e inteligencia, entendiendo esta última como la capacidad para adaptarse. Es un arte apto solo para guerreros, y para valientes. Adaptarse al otro pero manteniendo la individualidad. Conocer y conocerse, aceptar y aceptarse.

    ¿Qué necesito para poder amar a alguien? 

    Valor, paciencia, respeto, amistad, sexo, y una buena dósis de sentido del humor. ¿Y eso asegura que tu amor triunfe? Eso aumenta las probabilidades de que vaya mejor pero hay un problema de tipo técnico; el tiempo. Algunas historias de amor duran un año y otras lo hacen toda una vida. Y probablemente no sólo dependa de nosotros, también del factor suerte ttiene su incidencia. Si uno cree que detrás de cada historia de amor hay una gran lección, no importa la duración, todas son valiosas. Hay que agradecer a todas las personas que pasaron por tu vida que compartieran su tiempo con el tuyo, aunque las cosas, al final, no salieran bien.

    ¿Cuáles son los enemigos del amor?

    El egoísmo, surge cuando se rompe el pacto implícito del amor que es pensar primero en el otro que en uno mismo. Si ambas partes lo cumplieran todo iría de maravilla. Pero no nos engañemos, este pacto se rompe con mucha facilidad. Hay que dialogar y establecer unos límites. En el amor más que en cualquier otro juego, hay que jugar limpio.

    La rutina y la dejadez. El amor necesita ser cultivado y también necesita ser nutrido de aprendizaje y diversión. Es importante disfrutar y pasarlo bien con la persona amada. Esa idea antigua de sacrificarse por la pareja, o si no no me quieres, hombre, vamos a intentar pasarlo bien los dos. No convirtamos el amor en una penitencia. 

    La falsa creencia de incondicionalidad. El “ pase lo que pase, haga lo que haga me seguirán amando porque yo lo valgo”. Hay que preguntarse no por lo que te van a dar, sino por lo que uno puede ofrecer. El amor no es una gran colchoneta sobre la que uno puede saltar sin que se rompa. Si te cuelgas y columpias, no lo dudes, terminará rompiéndose.

    La avaricia es lo opuesto al amor. El avaricioso siempre prefiere anteponer lo material a lo espiritual y trata a las personas que le rodean como objetos. El avaricioso tiene que reinventarse si quiere volverse amoroso. No es fácil transformar una piedra en corazón pero tampoco es imposible.

    El amor debe enraizarse en la amistad, nutrirse de respeto, y regarse a diario. Si no eres amigo de tu pareja no eres nada. El día que el cuerpo falle no habrá que compartir. Compartir no sólo obligaciones sino también aficiones. Es importante que la pareja sea cómplice y construya un proyecto en común; una familia, una casa, un viaje, una mascota, algo.

    Otro frecuente enemigo del amor son las malas interpretaciones. El lenguaje es engañoso y a veces no sabemos expresar bien lo que queremos, o decimos cosas que no sentimos. Eso puede acabar con el amor. La pareja más idílica imaginable fracasará, si no es capaz de interpretar bien sus palabras. Para que haya una buena interpretación del otro, o mejor dicho para volverse un buen traductor-intérprete se necesita tiempo y mucha paciencia.

    Definir los roles en la pareja es importante

    Los hombres se han feminizado y las mujeres se han masculinizado. La mujer se ha independizado del hombre y hoy día es completamente autónoma. Los roles se han desdibujado y eso, como todo, tiene su lado bueno y su lado malo. Feminidad en el sentido de sensibilizar y flexibilizar es, sin duda, positivo. Creo que es bueno que los hombres sean cariñosos y comprensivos y no pretendan ser los tipos duros de la película. Pero un exceso de feminización puede producir confusión. He oído decenas de historias que dejan en evidencia que en momentos clave las madres no se sienten suficientemente protegidas por sus parejas y que si ellos no se espabilan un poco pueden llegar a convertirse en un hijo más. Por muy independientes y resueltas que podamos llegar a ser, las mujeres seguimos necesitando compañeros que nos cuiden y nos transmitan seguridad y protección.

    Una mujer excesivamente masculinizada tal vez no tenga un solo minuto que ofrecer a sus hijos o a su compañero porque anteponga su trabajo a la familia constantemente. Si uno forma una familia tiene el deber de cuidarla, los hijos necesitan atención y tiempo. En cualquier caso, hay muchas fórmulas que son aceptables siempre y cuando se hablen y se llegue a acuerdos.

    Si quieres vivir una gran historia de amor, una historia de amor de película tienes que desearlo con fuerza. Pero cuidado, hay que estar a la altura de lo que se desea. No te pierdas en las redes sociales, al final de tanta oferta perderás el apetito. Ni en seguir tendencias materialistas que te llevarán al vacío. Si eres de los que aún cree en el amor, en el amor que mueve montañas, entonces estás destinado a elegir a alguien, y a cuidarlo con mucho, mucho arte.  

    (Échale un vistazo a "El arte de amar" de Erich Fromm, no te decepcionará)

     

     

     

     

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