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Terminado, el libro empieza
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Blog Terminado, el libro empieza - María José Barroso Crespo

María José Barroso Crespo

He vivido siempre entre palabras como periodista, documentalista, escritora ocasional y eterna aspirante a bibliotecaria. Soy lectora apasionada, ferviente y devota de todo lo escrito ante mis ojos. Los libros son y serán mi destino.

Sobre este blog de Cultura

El escritor Carlos Fuentes da título a este blog porque esa frase es certera. Tras la labor del escritor, comienza la de cada lector que reinterpreta el libro y lo hace suyo. En este espacio quiero compartir lecturas para enriquecerlas y buscar otras perspectivas del infinito mundo de las palabras.


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  • 19
    Mayo
    2017

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    Literatura Premio Cervantes Relatos

    La gran faena de Juan Marsé

    Si te dicen que tiene algo nuevo es difícil resistirse a pasar una última tarde con Juan Marsé. El veterano y reconocido autor, que considera escribir “una faena de ida y vuelta, con mucho lápiz de por medio”, regresa a las estanterías con una recopilación de sus clásicos en forma de cuentos, con sus trazos más característicos, los perfiles, los escenarios y los ambientes que han marcado su vida literaria. El libro “Colección particular” está formado por nueve piezas especialmente revisadas para esta edición por el propio autor; unos relatos que definen y condensan su esencia como narrador de historias a lo largo de estos años.

    "Un escritor no es nada sin imaginación, pero tampoco sin memoria, sea ésta personal o colectiva. No hay literatura sin memoria", dijo Marsé en el discurso del Premio Cervantes que recogió en 2009. Esa fidelidad inquebrantable hacia la memoria y la imaginación construye un universo literario claramente definido que el escritor recorre una y otra vez en sus historias de manera evocadora, con un lenguaje rico y preciosista, medido al milímetro. Su memoria se deslumbra ante las luces de la pantalla grande, con los “espesos  y ardientes cines de barrio”, con el poder de la imaginación infantil, el bálsamo del humor, el arte de la sátira y el sexo. El escenario por excelencia no podía ser otro que Barcelona, “la ciudad muerta, la Barcelona amedrentada, aplastada y gris de la posguerra”, donde “casi todo lo que hace la gente hoy lo hace por miedo”. Las circunstancias cambian, las motivaciones no.

    “Considero a Juan Marsé el mejor narrador que ha dado la literatura española en muchas décadas”, señala en el prólogo el crítico literario Ignacio Echevarría.  “Este libro admite ser leído, hasta cierto punto, como si de una visita al taller o a la cocina del escritor se tratara (…) Puede servir de preámbulo y también de epílogo, como renovada incitación a su lectura o como feliz inventario de reminiscencias”, añade Echevarría.

    Sea cual sea la razón, no cabe duda de que los relatos son una rareza en la producción literaria de Marsé que se ha decantado desde sus inicios por la novela. Pero como gran contador de historias, su maestría queda reflejada a la perfección en estos relatos y, si tengo que elegir, destacaría entre todos ellos la que demuestra en el legendario “Teniente Bravo”.  La historia del teniente, cabezota y valeroso, que intenta saltar una y otra vez un potro de gimnasia ante el estupor de la tropa; una anécdota sencilla y cómica, un chiste que Marsé comenzó contando con distintas variaciones entre los amigos, provocando las risas habituales, hasta que “fue adquiriendo en silencio las garras y las alas de un cuento literario”. El texto escrito gana en “intencionalidad, en matices, en mordacidad y en ternura y patetismo”. Aquello que va del chiste a la novela se demuestra en la descripción perfecta de la condición humana, de sus motivaciones profundas y de sus sentimientos ocultos. Un ejemplo en este párrafo para enmarcar:

    “Sobreponiéndose al dolor y a la rabia, rebosante de amor propio (el teniente) dirigió una mirada a sus reclutas, pero desde muy lejos, desde una región íntima, despiadada y violenta adonde ellos no podían seguirle, más allá de su propia aceptación del error y la impotencia y la sangre, más allá del polvo y la derrota”.

    Los personajes conocidos de la trayectoria de Marsé se perfilan también en estos relatos, como Juanito Marés, “inequívoca contrafigura de Juan Marsé niño”. En “Historias de detectives” lo define con el don de la perspicacia, de la observación del detalle, de la radiografía del entorno: la habilidad de verlo para contarlo: “Adivinaba el secreto infortunio y la amargura que por aquellos días casi todo el mundo soportaba en lo más íntimo.”

    El texto inédito, titulado “Conócete a ti mismo, Fritz” es un guion de cine, escrito a sugerencia de Fernando Trueba, que finalmente no fue enviado al director. Es como un dibujo a lápiz, el esquema de una historia que abunda en el tema de la impostura, uno de los más recurrentes en Marsé, pero que cuenta con todos los detalles necesarios para que la imaginación del lector se sumerja en la dimensión que quiere atravesar.

    En “El caso del escritor desleído”, publicado en 1994, Marsé se permite una fantasía construida para arremeter contra la dependencia obligada de los escritores hacia la televisión: si no apareces, desapareces.“La televisión está creando una nueva especie humana, un mundo de opinantes mastuerzos y mirones descerebrados, adiposos e impotentes”. Dura crítica que se podría extrapolar, sin margen de error, a lo que hoy piensan muchos acerca de los efectos, presuntamente nocivos, de las redes sociales.

    Hay tantas enseñanzas y matices que devuelven a la actualidad la memoria rescatada por Marsé que es un lujo evocar sus sueños y volver a lanzarlos. En el bello y nostálgico relato “Noticias felices en aviones de papel” está escrito:

    “Los sueños pueden volar muchas veces. Tantas veces como haga falta”.

     

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