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Terminado, el libro empieza
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Blog Terminado, el libro empieza - María José Barroso Crespo

María José Barroso Crespo

He vivido siempre entre palabras como periodista, documentalista, escritora ocasional y eterna aspirante a bibliotecaria. Soy lectora apasionada, ferviente y devota de todo lo escrito ante mis ojos. Los libros son y serán mi destino.

Sobre este blog de Cultura

El escritor Carlos Fuentes da título a este blog porque esa frase es certera. Tras la labor del escritor, comienza la de cada lector que reinterpreta el libro y lo hace suyo. En este espacio quiero compartir lecturas para enriquecerlas y buscar otras perspectivas del infinito mundo de las palabras.


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  • 10
    Febrero
    2017

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    mujeres Cervantes centenario Eslava Galán

    Las Cervantas

     ¿Qué queda de una celebración con casi quinientos actos en todo el mundo, a los que han asistido más de dos millones de personas? A la hora del balance, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte nos puede dar cifras, pero ¿qué nos deja en esencia el IV centenario de la muerte de Cervantes? Para unos, la resaca cervantina será de auténtica saturación; para otros, será el feliz redescubrimiento de un autor que jamás dejará de mostrar sabiduría y humanidad en sus letras. Si de algo sirven estas conmemoraciones es para rascar más allá de lo tantas veces repetido, dejar que los molinos sigan al viento, aplaudir al Quijote con su lúcida locura y pillar al vuelo detalles inéditos sobre su padre literario; descubrir algo nuevo de quien se ha dicho tanto y confirmar que aún maravilla y sorprende. Y si tuviera que elegir, me quedaría con el placer de haber conocido a “las Cervantas”, las mujeres que le rodearon en su azarosa vida.

    El lado feminista de Cervantes se puede apreciar en sus obras, con mujeres que saben valerse por sí mismas, y esta actitud parte de la admiración que siente por sus hermanas, Andrea, Luisa y Magdalena, mujeres libres que no se casaron y mantuvieron su independencia económica. “Su libertad es la libertad de la mujer frente a la estructura social que condiciona la vida de la mujer al matrimonio y, por tanto, al enclaustramiento”, según el catedrático Francisco Peña.

    En el entremés “El juez de los divorcios”, Cervantes defiende una visión singular del matrimonio, algo así como un contrato revisable. Su sugerente propuesta resulta, quizá, más sensata que dejar a la muerte (o a los abogados) el trabajo de separar a los cónyuges:

    “En los reinos y en las repúblicas bien ordenadas, había de ser limitado el tiempo de los matrimonios, y de tres años se habían de deshacer, o confirmarse de nuevo, como cosa de arrendamiento, y no que hayan de durar toda la vida, con perpetuo dolor de entrambas partes”.

    En una de las novelas editadas al calor del centenario, “las Cervantas” tienen un papel protagonista, reivindicando la libertad de la mujer frente al matrimonio, en la educación y en la vida sexual, aun a costa de su fama. Juan Eslava Galán firma “Misterioso asesinato en casa de Cervantes”, un título que no deja lugar a dudas: la clave será la investigación de un asesinato acaecido en la casa del escritor en Valladolid, donde vive con su hija Isabel, su hermana Andrea, la hija de ésta, Constanza de Ovando, y su otra hermana Magdalena.

    Eslava Galán se coloca el jubón y las calzas y describe con maestría el ambiente de 1605 hasta en el lenguaje, mezclando ficción y realidad, sin perder la fiabilidad histórica de un autor que domina el Siglo de Oro. Desarrolla la intriga del asesinato como hilo conductor, pero aprovecha para salpicar la obra con detalles documentados de la personalidad de las hermanas y del propio Cervantes, y pone en boca del escritor lo que podría resumir su pensamiento sobre las mujeres:

    “Si educáramos a las hijas con la misma liberalidad y afán con que procuramos educar a los hijos, mejor irían los gobiernos de las familias y de las naciones” (...) “Desgraciadamente hemos hecho de las mujeres unas menores de edad perpetuas y sin prepararlas para nada que no sea tener hijos y regir la casa, las hemos titulado como portadoras del honor de la familia, lo que las incapacita para la vida pública y las mantiene encerradas y esclavas primero del padre y luego del marido, sin más remedio de esa situación que meterse a monjas o a putas”.

    ¿Y cómo escapar de otra forma? Eslava Galán recoge una rotunda frase con la que Andrea recuerda a su tía, María de Cervantes, una “maestra sabia” para las mujeres del clan:

    “Mujeres somos y, como tales, sujetas a la obediencia y a los abusos de los maridos y padres tiranos, pero tenemos dos potencias, una en la cabeza y otra en el coño (y vuesa merced perdone la crudeza), con las que podemos redimirnos de esa servidumbre”.

    Los actos del centenario de Cervantes aún no han finalizado. Todavía se puede visitar la página oficial donde se sigue informando de diversas actividades, exposiciones y conferencias, programadas hasta próximo verano. Incluso se puede acceder a un documental sobre las mujeres de Cervantes (eso sí, un tanto soporífero) para conocerlas mejor.

    Quiero creer que no tendremos que pasarnos otros cuatrocientos años reivindicando la libertad de la mujer. Va camino de ser una lucha aún más eterna que el propio Cervantes y su inmortal Quijote.

     

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