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Terminado, el libro empieza
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Blog Terminado, el libro empieza - María José Barroso Crespo

María José Barroso Crespo

He vivido siempre entre palabras como periodista, documentalista, escritora ocasional y eterna aspirante a bibliotecaria. Soy lectora apasionada, ferviente y devota de todo lo escrito ante mis ojos. Los libros son y serán mi destino.

Sobre este blog de Cultura

El escritor Carlos Fuentes da título a este blog porque esa frase es certera. Tras la labor del escritor, comienza la de cada lector que reinterpreta el libro y lo hace suyo. En este espacio quiero compartir lecturas para enriquecerlas y buscar otras perspectivas del infinito mundo de las palabras.


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  • 17
    Marzo
    2017

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    relatos
    cuentos
    Borges

    Relatos: genios y esencias

    ¿Cómo se describe el universo en apenas una página? Todos podemos hacer un ejercicio de ensoñación y enumerar lo que nos pasa por la imaginación, lo que conocemos o lo que podemos intuir de él. Pero el esfuerzo titánico llega a la hora de condensarlo, destilarlo y reducirlo a unas cuantas palabras: que no se desborde la esencia, que no se pierda en evocaciones absurdas, que refleje lo dramático y lo nimio, lo inmenso y lo cotidiano. En pocas palabras, sólo un genio como Jorge Luis Borges lo pudo hacer y lo pudo plasmar en su relato “El Aleph”.

     “Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi…”

    Borges vio lo que otra mirada no pudo imaginar y nos regaló una descripción trepidante, poética, impredecible, de vértigo. Posiblemente condensó un universo redondo que otros hubieran tenido que embutir en varias trilogías o enciclopedias. El relato completo es una obra de arte y más si se lee por primera vez (o se relee, como en mi caso) de la mano de un escritor que sabe desmenuzar con gracia las claves de una pequeña gran historia. “Cinco golpes de genio” es un librito sobre el arte de escribir cuentos del cubano Ronaldo Menéndez, en principio destinados a futuros escritores, pero resulta una gozada para un simple lector. El juego es sencillo: leer el relato y después analizarlo de la mano del autor. Y del tirón:

    “Hay que leer de un tirón, de la misma manera que el acto sexual debe realizarse de principio a fin, y no interrumpirlo para pretender retomarlo al día siguiente en el mismo punto donde lo habíamos dejado. Imposible. Se pierde el gustito de la lectura”.

    No es preciso conocer las técnicas narrativas que usan los escritores en los relatos que analiza Menéndez: Borges, Julio Cortázar, J. D. Salinger, Ambrose Bierce y Ryunosuke Akutagawa, aunque todas son sugestivas y muy reveladoras. Basta con dejarse llevar por su sentido del humor para hacernos ver que Borges puede parecernos un pedante “por salpicar sus cuentos con citas eruditas, referencias filosóficas y otros engendros” y aun así, disfrutar y entender su maestría.

    Todos sabemos narrar, contar una historia, relatar un suceso real o inventado. Lo heredamos de nuestros ancestros que se aficionaron a contar sus “películas” a los colegas de la caverna. Por tradición oral describimos a otros lo que nos pasa, lo que vemos, soñamos o imaginamos; necesitamos comunicar todo lo que sentimos de una forma u otra. Y cada vez que abordamos un relato, reconozcámoslo, tratamos de atrapar a nuestro incauto interlocutor (o lector), aunque sea por whatsapp y encadenando laboriosamente decenas de mensajitos. Desde que Edgar Allan Poe publicara “Los crímenes de la calle Morgue”, el género del relato tiene algo de policial, afirma Menéndez. “Esconde algo”y descubrirlo es lo que nos empuja a seguir leyendo y no cabecear de sueño en la segunda frase. Dosificamos la información, damos pistas, soltamos miguitas de despiste, para rematar nuestra historia con una sorpresa final. ¡Y tachán! Como un mago, agitamos nuestra chistera esperando el aplauso de un auditorio atónito, deslumbrado o irremediablemente aburrido. Tranquilos. Muchos aún no han pillado el sentido del relato más corto y popular escrito por Augusto Monterroso:

    Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”

    El reconocimiento, la comprensión, tal vez llegue o no; quizá necesitemos releer (del tirón) el relato más de dos veces, pero lo que sí es seguro es que el ejercicio de imaginación que nos brindan las historias breves permite abrir incontables caminos y evocar otras rutas tras las miguitas que nos dejan los maestros del género.

    Por suerte,los escritores españoles apuestan por el relato”. Por desgracia, “vende mucho menos que la novela”, dicen los expertos. Lo cierto es que los nuevos modos de comunicarnos, a través de las redes sociales, hace que nuestro día a día esté plagado de microcuentos para no perder nuestra tradición cavernaria. Los nuevos escritores relatan ahora en Internet, los afortunados que logran ser publicados adquieren prestigio y reconocimiento en premios, se convocan centenares de concursos literarios de relatos y narraciones breves. Y si todos somos cuentistas, podría ser una nueva etapa para reverdecer el género. La rapidez diaria aconseja engancharse a lo breve, disponemos de menos tiempo para leer entre la parada del autobús y la pausa para almorzar, el partido del domingo y la cena de los niños… Y a falta de tiempo, necesitamos historias de esencia pura que nos den más vida para imaginar.

     

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