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Guillermo Uruñuela Álvarez

La crítica, la sátira y el sarcasmo hacen esta profesión apasionante. Estudiante de periodismo, cuento lo que veo y como lo veo. Por el momento no escribo para nadie, sólo para mis lectores. En mi vida siempre he tenido una pluma en la mano y un balón en los pies, pero si tiene que caer alguno, que ...


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  • 02
    Noviembre
    2011

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    American burguer

     

    La cultura gastronómica es uno de los signos representativos de una sociedad. Todas y cada una de las civilizaciones han tenido y tienen un sello personal que las diferencia de las demás. La gastronomía es una de las maravillas culturales que ha sobrevivido al paso del tiempo y en ocasiones, a la brutalidad del ser humano.

     

    Es curioso observar cómo puede influir un tipo de dieta determinada en el carácter de todo un pueblo. En España la dieta mediterránea impera en nuestra cocina y en nuestra forma de ser. Es cierto, que dentro de un mismo país existen pequeñas variaciones gastronómicas en función de la localización demográfica, pero en líneas generales la esencia es la misma. Es por esto, que la dieta al igual que el clima, modifica nuestra personalidad y condiciona nuestras vidas. Somos lo que comemos.

     

    Para los americanos la hamburguesa es, sin lugar a duda, su plato estrella. Se trata de un alimento simple, de sencilla preparación y no excesivamente atractivo a la vista. Es un producto muy cómodo, cuya elaboración no es compleja y atrae por igual a pequeños, mayores, gente de raza negra o blanca. Además, su poder va más allá de sus fronteras y se ha instaurado en muchos países de una manera tan colosal que ya forma parte del paisaje cotidiano. Guiándonos por el tipo de dieta que siguen los yanquis, podremos vislumbrar similitudes entre la sociedad americana y su producto number one. El pueblo estadounidense es un pueblo sencillo pero muy contundente a los ojos del mundo. El norteamericano no está preocupado por ir a la última moda, como su manjar, no necesita una gran elaboración. No les importa ir o no conjuntados porque al igual que las hamburguesas son prácticos para todo. Son máquinas a la hora de organizarse ante un imprevisto. Aquí impera la efectividad y la rapidez como en los establecimientos de comida rápida.

     

    Así es la sociedad americana. Una sociedad simple y heterogénea. Un país con la misma historia que una doble cheese burguer. Un lugar donde todavía existen prioridades y en donde las cosas importantes, como el trabajo, no dejan espacio a las triviales. Quizás por eso haya sido durante tanto tiempo la primera potencia mundial, porque como las hamburgueserías de aquí, trabajan 24 horas 365 días al año.

     

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