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Guillermo Uruñuela Álvarez

La crítica, la sátira y el sarcasmo hacen esta profesión apasionante. Estudiante de periodismo, cuento lo que veo y como lo veo. Por el momento no escribo para nadie, sólo para mis lectores. En mi vida siempre he tenido una pluma en la mano y un balón en los pies, pero si tiene que caer alguno, que ...


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  • 27
    Enero
    2012

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    Los asnos no se quejan, rebuznan

    El elevado índice de incultura que nos acecha a la vuelta de la esquina en esta sociedad, no es un comentario subjetivo derrotista, es una apabullante realidad. Para ser justo voy a otorgarle un tanto por ciento de culpabilidad a cada miembro de la ecuación. Señalar a un Ministerio en concreto o al presidente del Gobierno sería demasiado sencillo pero no del todo justo. Es una espiral envolvente y descendente que empieza en el Congreso de los diputados y termina en la mediocridad estudiantil de nuestro país.

     

    No sé si es causa de la falta de recursos económicos, del tremendo y desvergonzado pasotismo juvenil o de la pobre imaginación del profesorado para saber motivar a sus alumnos. No lo sé. Algo no marcha bien por estas tierras castellanas. Entonces, casualidades de la vida, esta me brinda la oportunidad de vivir el sueño americano, en la tierra de la libertad y de las oportunidades. Maleta en mano me vine con una sensación frustrante. Cinco meses después vuelvo aliviado a mi patria dando gracias de lo que yo antes entendía como incultura. Estoy satisfecho por no errar en la capital de Francia, saber que hay cinco continentes en nuestro planeta Tierra y poseer los conocimientos mínimos para afirmar rotundamente que América es un sólo continente y que no son dos, América del Norte y del Sur, como me defendía un compañero a capa y espada.

     

    ¡Cómo está el patio por las Américas! Sin palabras. Mi teoría sobre el engrasamiento de la maquinaria productiva de este país, se apoya en una simple e inocente reflexión de un conocido de la Universidad. Él hablaba de la importancia de los deportes en Estados Unidos en High Scholl -algo similar a nuestro cuarto de ESO-. Si juegas bien a fútbol americano para qué quieres saber la capital de Inglaterra o cuántas Guerras Mundiales hubo en la historia. “Aquí te preparan para trabajar, da igual que tengas cultura o no”- me espetó el tipo- a lo que yo le repliqué que no era ingeniero pero que al 2+2 llegaba con facilidad. Pues lo dicho, la falta de cultura total hace una sociedad esclava, imposible para pensar una sola idea coherente e independiente por sí misma. Métodos utilizados durante nazismos y comunismos. Doblegar al pueblo cortándole su capacidad de desarrollo intelectual.

     

    Así se consigue unos ciudadanos que no miran más allá de su país. Que viven y mueren para su país, que prosperan y producen para su país. Y eso traducido al castellano es poder económico. Con este potencial pueden permitirse el lujo de atraer a los mejores profesionales del mundo a su país. En mi humilde opinión, no les interesa enseñar a la gente a pensar más allá del Pacífico y del Atlántico, porque puede ser peligroso para su engranaje casi perfecto. Mejor que mi amigo siga desconociendo el nombre de la capital francesa no vaya a ser que la encuentre en el mapa, le de por visitarla y se queda allí a vivir.  

     

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