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Blog Tinta y Cal - Guillermo Uruñuela Álvarez

Guillermo Uruñuela Álvarez

La crítica, la sátira y el sarcasmo hacen esta profesión apasionante. Estudiante de periodismo, cuento lo que veo y como lo veo. Por el momento no escribo para nadie, sólo para mis lectores. En mi vida siempre he tenido una pluma en la mano y un balón en los pies, pero si tiene que caer alguno, que ...


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  • 30
    Enero
    2014

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    Los otros

    Cuando llevas tiempo en esto del fútbol, vas viendo el deporte desde otro prisma. Cuando un chaval empieza a dar su primeras patadas sueña con ocupar algún día las portadas de los medios más relevantes. Se fijan en los deportivos, en el dinero y en esos privilegiados que juegan en la élite. Es algo normal. Todos los que nos dedicamos a esto, en algún momento hemos soñado con jugar en el Nou Camp, en el Bernabéu. Con disputar un Mundial o una final de Champios pero es algo realmente complicado, más de lo que nos podemos imaginar.

    Además de buenas condiciones y un trabajo diario y continuo se necesita ese algo ajeno a tu persona que ya no depende de ti. Es decir, el porcentaje de jugadores que llegarán a lo más alto es mínimo y el resto acabará jugando en categorías amateurs por devoción e ilusión más que por otra cosa.

    Aquí, en este peldaño del deporte rey, existen personas realmente admirables. Y por lo mucho o poco que conozco este mundo puedo afirmar que están presentes en cada club, en cada vestuario. Son esas personas que dedican su tiempo y en ocasiones su vida a un club, a unos colores, a un escudo, al que no dejarán de apoyar sean cuales sean las circunstancias. Ellos mantienen y representan la humildad del fútbol modesto, que se hace más grande gracias a su sacrificio y entrega a cambio de casi nada.

    En todos los equipos en los que he militado ahí estaban dando el callo. Cargando a sus espaldas las indumentarias de juego, lavando como buenamente pueden la ropa de entrenar. Se encargan de todo, desde mantener bien el terreno de juego hasta preocuparse para que todo esté en su sitio. Esas personas se merecen todos los reconocimientos ya que sin ellas no sería posible todo este tinglado. Mantienen viva la esperanza en sus ojos de ver a su club tirar para arriba y nadie ni nada les va separar de esos colores que defienden a capa y espada. En un fútbol en el que no existen lujos, “los otros” se encargan de que nosotros vivamos esto de una manera diferente, apoyándonos y animándonos tras el humo de esos pitillos con una devoción digan de admirar.

     

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