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Guillermo Uruñuela Álvarez

La crítica, la sátira y el sarcasmo hacen esta profesión apasionante. Estudiante de periodismo, cuento lo que veo y como lo veo. Por el momento no escribo para nadie, sólo para mis lectores. En mi vida siempre he tenido una pluma en la mano y un balón en los pies, pero si tiene que caer alguno, que ...


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  • 28
    Noviembre
    2011

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    Taxs, tips y el beneficio empresarial

     Uno siempre que escribe, intenta transmitir un sentir subjetivo en base a una realidad. Las letras que hoy conecto tienen un origen diferente. Realmente mentiría si hiciese mía la siguiente reflexión, ya que mi torpe sentido empresarial no me permite llegar a tales conclusiones. Mi compañero de batallas en Houston, Víctor, tuvo una visión excepcional de cómo funciona la hostelería aquí. Por eso enuncio, que yo en estas líneas sólo pondré la mano y él, el resto. Asturiano de los pies a la cabeza, corazón rojiblanco y grandes ideas por explorar. Por esta razón creo sinceramente que está en Estados Unidos. En España, y sobretodo en Asturias su carrera sería truncada por algún superior retrógrado, falto de ilusión y receloso del cambio generacional.

     

    Pues bien, como narraba, estando en un restaurante en la zona sur de la ciudad, siguiendo la 45 y saliendo en la 30 me di cuenta de una cosa. No soy muy bueno en matemáticas y nunca lo he sido pero la suma más o menos la tengo controlada. Siempre gastaba más de lo que estimaba antes de la cena. Pongamos un ejemplo práctico. Eliges 3 platos para 3 comensales, uno a razón de 8.50$, otro de 11.50$ y el tercero de 8$, es decir, un total de 28$. Llega el hechicero, también llamado camarero, y con un sutil truco de magia hace que lo que antes parecía un veintiocho ahora parezca más bien un treinta y uno a causa de las taxs. Con lo cual, lo que en un principio iba a ser una cena de menos de diez dólares por cabeza se convierte en un poco más. Pero la cosa no queda ahí. Uno de los allí presentes nos recuerda que debemos dejar entre un diez y un veinte por ciento de propina, las famosas tips. Y entonces todos esos pequeños porcentajes, ¿de qué lado de la balanza caen?

     

    Dividamos el asunto en tres bloques: los dueños, los empleados y los clientes. En primer lugar centraremos la atención en el mandamás. Este tipo de sistema le beneficia considerablemente por varios motivos. El principal y de más peso es, que gracias a las propinas, no tiene que costear los sueldos de sus trabajadores porque estas los cubren. En algún local en concreto tienen un sueldo mínimo pero irrisorio. Entonces esta circunstancia ¿qué efecto tiene en el negocio? Te da la posibilidad de tener un restaurante repleto de camareros a coste cero y con una atención exquisita al cliente.

     

    El segundo grupo serían los empleados. Como habrán entendido por el funcionamiento del sistema, se matan por ser agradables y por que no falte de nada ya que de ello depende una jugosa propina. Aquí estará el fallo, pensaba para mis adentros equivocadamente. Ellos con este entramado también salen ganando ya que de propinas sacan mucho más al mes que si tuviesen un sueldo acotado. Y por último, nosotros, los clientes. Si no es ni el primero ni el segundo grupo tendremos que ser nosotros los tremendos perjudicados. Pues créanme que no; el gasto queda invariable pero a cambio recibes una atención fantástica y de alguna manera interiorizas los precio que tu memoria fotográfica hace de la carta y sales siempre con la sensación de haber gastado poco.

     

    Por ese sencillo motivo nunca me salían las cuentas. Ahora siento un alivio en mi interior de entender por qué. Tomen nota señores, ¿no buscamos soluciones? En Estados Unidos he visto algo que nunca había observado en ningún campo; el beneficio común. Es verdad que con esto no arreglaremos el país, pero todo suma, y háganme caso que estos de otra cosa no pero de dinero saben un rato. Gracias amigo “Viti” por sacarme de mis dudas y si alguien decide probar qué tal sale la cosa de esta manera, que recuerde que entre un diez y un veinte por ciento, en concepto de tips, le corresponde a mi sagaz compañero.

     

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