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Guillermo Uruñuela Álvarez

La crítica, la sátira y el sarcasmo hacen esta profesión apasionante. Estudiante de periodismo, cuento lo que veo y como lo veo. Por el momento no escribo para nadie, sólo para mis lectores. En mi vida siempre he tenido una pluma en la mano y un balón en los pies, pero si tiene que caer alguno, que ...


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  • 11
    Mayo
    2017

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    SOCIEDAD Oviedo

    Una azafata 'tocapelotas'

    Hoy me he levantado con un incontrolable espíritu guerrero avivado por algunos acontecimientos recientes. Sé que juntando estas letras, aquel que no lo quiera entender, podrá tacharme de retrógrado, arcaico o machista pero hemos llegado a un punto tan rancio sobre los posicionamientos feministas, la desigualdad y todas esas cuestiones que aburre.

    Hace pocos días escuché una entrevista en La Sexta Noche donde una azafata de un torneo de tenis se quejaba amargamente sobre el trato recibido por la empresa que le contrató y, aprovechó la ocasión, para lanzar un discurso populista en “defensa de los derechos de la mujer”.

    No sé muy bien el menester que tiene que desarrollar una modelo en estos eventos, pero no hay que ser un erudito para entender que en este tipo de torneos, a las azafatas o azafatos se les contrata por una buena presencia física. Desde luego que no creo que valoren su capacidad analítica, ni sus conocimientos sobre física cuántica.

    En primer lugar, es una elección libre y personal el presentarte o no a estos castings. Segundo, antes del inicio de tu labor me imagino que existirá un contrato donde se especificará cuáles serán tus funciones y el dinero que recibirás por ello. Si se incumpliese ese punto sí entendería el mensaje de denuncia, es decir, si no te pagan, si te ordenan trabajar más horas de lo estipulado o si tienes que realizar algún acto fuera de lo pactado tienes derecho (obligación) a réplica. Exponer que puedes hacer más cosas que mantener un paraguas está fuera de lugar porque es para lo que te han contratado. Para aguantar un paraguas.

    No queramos buscar más allá. Quizá he vivido en una burbuja todos estos años sin saberlo –como dato significativo, resalto que tengo tres hermanas- y lo que comente sea una absurdez que no se ajuste a la realidad, pero personalmente no he visto en ninguna empresa en las que he trabajado un trato discriminatorio hacia mis compañeras. Por ser hombre no me he sentido ni mejor, ni peor valorado y mis condiciones laborales no diferían de las de ellas por mi naturaleza varonil.

    Huelga decir, que imbéciles y tontos de los cojones –tontas de los cojones que puntualizaría irónicamente Arturo Pérez Reverte- hay en todos lados. Y estoy convencido que habrá mujeres que reciban tratos vejatorios en algunas empresas; no tengo duda. Al igual que habrá trabajadores con sobrepeso que sean ridiculizados o bizcos de los que se mofarán… Porque repito, miserables hay a patadas.

    Ahora bien, generalizar como hizo de manera errónea esta chica, dejando entrever que la sociedad es machista, que utiliza a la mujer como objeto sexual y un sinfín de sandeces, hace daño precisamente al género femenino. Entiendo perfectamente que una marca de bebidas tenga la libertad para buscar el requisito que considere oportuno para promocionar su producto, de la misma manera que comprendo que Calvin Klein elija a Cristiano para anunciar calzoncillos en vez de a mí.

     

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