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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 13
    Abril
    2015

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    SOCIEDAD Gijón vida cumplaños

    59 AÑAZOS

    59 años. Como 59 soles, y lunas, y nubes, y tormentas y arco iris. Esos que he vivido con tal intensidad que a veces creo tener muchos más, aunque otras, la mayoría, por dentro sigo siendo aquella niña que soñaba con  tener un marido, hijos y ser una psicóloga que tuviera mi propia consulta. Sueños que he ido cumpliendo a fuerza de arrugas, una por una, de canas, que me tiño cada vez más frecuentemente porque llevo unos años digamos algo complicados. La vida. Simplemente. Una vida de la que me siento orgullosa y también culpable. Porque ya he vivido más que  ellos, que los dos, que aquellos que me dieron la vida, y pienso que ellos se merecían mucho más que yo estar en este mundo. Porque eran infinitamente más generosos, menos egoístas, nada caprichosos, y yo me sigo esmerando en parecerme mínimamente a cualquiera de los dos, pero sé que no lo consigo. Lo intento, conste. Y a veces hasta reniego. Porque ser como ellos me lleva a tener unos valores que ya no se llevan, a empatizar de tal manera que el dolor de los demás que  lo conviertes en tuyo, a sufrir con y por todos, que esa es la parte mala. ¿La buena? Todo lo demás. La alegría de vivir cada día, de disfrutar de este día de cumpleaños en el que todos se unen por teléfono, o en casa a mi alrededor, para demostrarme como todos los días que me quieren. Porque en estos 59 años he conseguido casi todo lo que me he propuesto. He visto casarse a dos de mis hijos, feliz al tercero,  he tenido a mi nieta adoptiva que me felicitó con su vocecita por WhatsApp, y sé que vendrán nietos que culminarán todos mis deseos... Pero  me falta ser más dura. Por eso y por todo, les juro, me siento culpable. Por ser una privilegiada. Pero también lo paso mal: mi vida, como dice una amiga, no es el mundo en el que yo quiero creer. Ese mundo rosa, en el que todos son buenos, y en el que siempre tendría alguien que me protegiera de todos los males porque, simplemente, ese mal solo existía en las películas y en los tebeos que leía... Me falta ponerme una coraza que me proteja de mí misma, de mis debilidades, de mis miedos, de mi rebeldía contra lo establecido, de mi incorfomismo... Me falta no ser consciente de que no tengo por qué esperar de todos una palmada en la espalda, un "adelante, lo estás haciendo bien", o los mimos de quienes sé que no saben o no pueden darme. Sigo siendo esa niña pequeña que se levantaba el día del cumpleaños, con sus padres y hermanas alrededor, abriendo paquetes y sabiendo que eres la reina por un día. Por eso soy una niña a veces y otras, las canas y las arrugas me hacen ver que no es necesario que sea el cumpleaños. Que los ojos que te miran con amor lo hacen cumplas o no años, y que encima son capaces de verte más guapa que nunca, que ellos te llaman para ver cómo estás cuando estás pachucha, ellos que ya tienen su propia vida, y que tienes unos amigos que no te los mereces, porque llevan algunos más de 40 años a tu lado, y otros recientes, que te alegraron el día con emoticonos. Y eso, qué quieren, vale mucho. Merece la pena cumplir años, aunque ya sean tantos. Dios, 59... ¡Si yo por dentro creo que tengo 20! Bueno, quizás en este preciso momento, que estoy un poco cansada, mi edad real se asemeje a la biológica... Pero sé que conseguiré, a pesar el inmenso cansancio que tengo, de la desesperanza que a veces me atenaza, de la rabia que me taladra, de la impotencia ante tanta injusticia... Sé, decía, que volveré a tener la fuerza de mis 20 años, aquellos en que era capaz de comerme el mundo. Volveré. Lo juro.

    Pues eso... tan feliz

    59 AÑAZOS

     

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