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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL

ISABEL

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 26
    Febrero
    2018

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    SOCIEDAD Oviedo

    ANNA, ANNA

    Anna de mi vida. Que te nos has ido para siempre. Y yo estoy sin vivir en mí. Porque era verte en las pantallas oliéndote la axila en el Parlament y daba gloria, oye. Luego esa camiseta tuya, la gris, la que ponías debajo de todas las que llevaban cartelitos, que, oye, igual por eso te cantaba el ala. Esa camiseta, Anna, a la que tanto tanto cariño le tenías, indica una fidelidad y una querencia que dice mucho a tu favor. Tú y tu camiseta, Anna. Y ese pelo, ese flequillo tuyo, Anna, que fíjate como estaré de chocha, que a veces cuando te veía pensaba que estaba viendo la ETB  y, oye, que hasta que no te oía hablar en tu lengua materna, paterna, bisabuelil y ancestral, cómo no, no me daba cuenta de que en realidad estabas en el país catalá. Porque Anna, tu asesor de imagen de la CUP tenía que haberte dicho que ese flequillo lo vimos en Ocho apellidos vascos, que para mí que se confundió de peli, porque sí, ya sé que luego vino  Ocho apellidos catalanes (como los tuyos), pero nada, que se lio y te lo dejó puesto. Pues eso. Que te nos fuiste. Y oye, nada más irte coges y te cortas el pelo (bueno, el flequillo o lo que fuera aquello) y hasta me has dejado la camiseta en casa. Y te veo hasta con clase, tu melenita, ese jersey, cierta dulzura… Anna, que pareces el arcángel Gabriel (permíteme la broma, no lo pude evitar). Y es que, claro, ya te imagino hablando en alemán o inglés (porque allí los helvéticos son tan tan raros que no hablan catalán), y te intuyo paseando por las calles inmaculadas de Ginebra, encontrándote con señoras que llevan la compra el bolso de Gucci, porque de verdad, los suizos son así. Pelín pijos, te lo juro por Snoopy.  Que no, Anna, que por ahí no. Y es que verás, tu país, el que ahora acabas de abandonar, se encuentra desolado porque te has ido al sitio más caro de Europa, y has contratado un abogado de “a 500 euros la hora”, que allí se las gastan así. Y claro, tus compis del procés están que no pueden más, porque mantener os tiene que mantener a todos, y eso no hay quien lo resista, y “La Resistencia”, valga la redundancia, venga a organizar conciertos y vender comilonas a base de pinchos (que algún malicioso periodista dice que son morunos), pero yo estoy segura que son del Ampurdán. Así que nada, Puchi en Bruselas, tú en Suiza... Mujer, ¡mira que eres valiente! Tú, hala, a desafiar a todos y a todo, porque si hubieras ido a Bélgica, al menos os tendríamos agrupados, que es más fácil hacer llegar los giros con dinerín. Que así, Anna, parecéis el programa de catalanes por el mundo, como tituló un periódico represor de la dictadura española. Pero tú, digna antisistema, dejaste flequillo, camiseta y compañeros para abrazar la bandera roja con la cruz, en vez de la estelada... Que sí, que todos sabemos, la llevas tatuada en el corazón. Hasta siempre, Anna.

     

    ANTES Y DESPUÉS

    ANNA, ANNAANNA, ANNA

     

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